Apenas queda una semana para la fiesta más colorida del año en Logroño: Carnaval está a la vuelta de la esquina. Rubén García atiende estos días en Carrusel a todos a los que solo les queda encontrar los últimos detalles para un disfraz que llevan meses preparando, pero también, a los que tratan de encontrar uno a contrarreloj.
Sin duda, el disfraz infantil estrella es el de ‘K-Pop Demon Hunters’, una película que se estrenó el año pasado y cuya banda sonora ha sido una de las canciones que más ha sonado en las emisoras estos últimos meses.
En cambio, entre los adultos, no hay un claro ganador. Otros años series como ‘La casa de papel’ o ‘El juego del calamar’ acaparaban. Este año, como explica Rubén, «no hay ningún disfraz que haya pegado especialmente».
Los clásicos nunca fallan: superhéroes, vikingos, hippies, medievales, mosqueteros, piratas… Pero también series y personajes que se han convertido en clásicos con el paso del tiempo. Ningún año falta quien vaya de Mario y Luigi o de Asterix y Obelix. «Son series, películas o dibujos que ya salieron hace muchos años, pero que la gente sigue demandando», señala Rubén.
Aun así, todo depende de las modas y este mundillo está fuertemente influenciado por la cultura audiovisual del momento. «Piratas en su día se vendieron muchísimo, y se siguen vendiendo, pero supongo que hasta que no salga una nueva película de piratas que pegue, no volverá a estar en auge», apunta Rubén. «Todo lo que pegue en televisión, serie o cine es lo que triunfa ese año», añade.
Muchas cuadrillas apuestan por estas opciones menos innovadoras, pero que siempre son un acierto. También hay cuadrillas que tiran más hacia los disfraces cómicos: «Hay un montón de ellos, hay de plátano, de piña del Mercadona…» Graciosos sí, pero también calentitos, que todavía estamos en pleno invierno.

Aunque como cuenta Rubén, el frío no es un factor determinante a la hora de elegir disfraz: «No es algo que importe mucho, porque al final cuando sales estás la mayor parte del tiempo dentro de un bar y ahí no hace frío, pero la gente sí que busca disfraces que puedan meter algo de ropa, como una camiseta térmica».
Antes las cuadrillas sí que iban todos a una: «Podías vender ocho, diez, doce disfraces iguales porque querían ir todos iguales». Hoy en día, eso ha cambiado. «Van un poco a su aire. Igual vienen con la idea de disfrazarse todos juntos, pero terminan yendo cada uno de lo que le apetece», cuenta Rubén.

En las familias hay de todo. En algunas, solo se disfrazan los niños pero, en otras, los adultos también se unen a la fiesta. Eso sí, quienes se disfrazan, lo hacen siguiendo una temática conjunta.
Hasta Carrusel llegan quienes tienen la ideas claras y no les vale otra cosa, quienes saben qué quieren pero a la hora de comprar se dejan influenciar por lo que van viendo en la tienda y quienes no tienen ni idea de lo que quieren y «van fluyendo». También hay un grupo cada vez más numeroso: quienes deciden hacerse ellos su propio disfraz y comprar solo los complementos.
Si eres de los que lo tiene todo preparado hace semanas o, por el contrario, eres de los que aún no sabe ni por dónde le da el aire. De los que no se complica la vida y lo compra todo hecho o de los que se pone manos a la obra y hace un disfraz de cero. De los que sigue las modas o apuesta por los clásicos. Seas del tipo que seas, lo importante es salir a la calle y disfrutar.


