La regularización extraordinaria de personas inmigrantes impulsada por el Gobierno de España llega a La Rioja en un momento especialmente delicado para su mercado laboral. Los datos estiman que podría beneficiar a unas 8.000 personas en la región y ésta es una buena noticia para algunos sectores empresariales.
Agricultura, construcción, transporte y hostelería concentran desde hace años los mayores problemas para cubrir puestos de trabajo, una situación que se ha agravado por el envejecimiento de la población activa, las jubilaciones previstas y la falta de relevo generacional. En este contexto, empresarios y organizaciones sectoriales coinciden en que la regularización puede ser una oportunidad, aunque advierten de que deberá ir acompañada de formación y agilidad administrativa para ser realmente efectiva.
En la construcción, el déficit de mano de obra alcanza ya cifras preocupantes. El secretario general de la Asociación de Empresarios de la Construcción, Promoción y Afines de La Rioja (CPAR), Juan Ramón Liébana cifra entre 9.000 y 10.000 los trabajadores que harán falta en los próximos años en los distintos oficios vinculados al sector en la comunidad. «Ahora mismo hay unos 6.500 trabajadores por cuenta ajena, pero con la demanda de construcción que se avecina necesitaremos más del doble», explica.
El problema, subraya, es estructural y está directamente relacionado con las jubilaciones que se producirán en los próximos cinco años. Pero apunta: «La obra ya no es como antes. Hace falta gente, sí, pero cualificada y con competencias acreditadas». En este sentido, destaca que el Ministerio de Seguridad Social ya se ha puesto en contacto con el sector para impulsar formación específica dirigida a personas que regularicen su situación, y recuerda que La Rioja cuenta con un punto fuerte: la Fundación Laboral de la Construcción, referente a nivel nacional en capacitación profesional.

La agricultura vive una realidad similar, aunque con características propias. Cada año, las explotaciones riojanas encuentran enormes dificultades para reunir mano de obra suficiente para campañas clave como la vendimia. Por ello, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos valora «positivamente» la regularización de personas migrantes, a las que considera «necesarias» para el medio rural.
Desde la organización agraria recuerdan que la falta de trabajadores no es puntual, sino generalizada en múltiples cultivos, y advierten de que sin mano de obra extranjera muchas explotaciones no serían viables. Para el campo, la regularización supone poder contar con personas que ya están en el territorio y que pueden incorporarse de forma legal y estable a las campañas agrícolas.
UAGR-COAG también considera beneficiosa la regularización dada la creciente demanda de mano de obra en especial durante las diferentes campañas. Dicho esto el sindicato recuerda que el sector agrario es una de las principales vías de entrada para los trabajadores, pero que tras permanecer un tiempo en el sector, generalmente se van a otros que les ofrezca más estabilidad. Por eso creen que «sería una buena medida que se estableciera una duración mínima para quienes comiencen su andadura en el sector agrario». Y es que «limitar al menos un año el premiso de trabajo en exclusiva en el sector podría ayudar a estabilizar la mano de obra».

Más cautela muestra el sector del transporte, donde la escasez de conductores profesionales es uno de los principales cuellos de botella. Santiago Gutiérrez, desde la FER, lo resume así: «Todo lo que sea legalizar la situación de personas para que puedan trabajar me parece bien, pero si no tiene carné de conducir ni la cualificación necesaria, a nosotros no nos soluciona nada”. Gutiérrez pone el acento en dos barreras clave: el idioma y la homologación de permisos. «Puedes encontrarte con alguien que lleve 20 años conduciendo en su país y que aquí no pueda hacerlo porque no hay convenio. No se trata solo de dar papeles, se trata de formación».

En la misma línea se expresa el secretario general de la Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM) en La Rioja, Javier Cámara, que recuerda que muchas empresas ya están trayendo migrantes en origen para cubrir vacantes. «Esperemos que esta regularización no atasque todavía más Extranjería, porque ahora mismo nos cuesta cerca de un año hacer los papeles», advierte. Cámara duda de que entre las personas ya presentes en La Rioja haya muchas con carné de camión: «Si lo tuvieran probablemente ya estarían empleados». De nuevo, la clave vuelve a ser la cualificación.
La hostelería, por su parte, se muestra abiertamente favorable. Francisco Martínez Bergés no tiene dudas: «Estamos encantados con la regularización. Sin la gente que ha venido de fuera no podríamos tirar del carro en el sector». Actualmente, alrededor del 30 por ciento de los trabajadores del sector en La Rioja son inmigrantes, entre autónomos y asalariados. En picos de actividad como verano, Semana Santa o Navidad, calcula que pueden faltar entre 150 y 200 empleados para cubrir la demanda. «Sin ellos, el sector estaría muerto», afirma, aunque pone una condición: «Que las cosas se hagan bien. Si además nos encontráramos con gente ya cualificada, sería increíble».


