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El peor equipo de España no pierde la sonrisa

Es el equipo que menos puntos lleva este curso en toda la Tercera División (6) y a estas alturas de la temporada, la Peña Balsamaiso trata de ganar su primer partido. A punto estuvo de lograrlo este pasado fin de semana ante el Autol (1-1), pero los catones empataron tras un descuento eterno. No está siendo su campaña, pero este club va mucho más allá de los resultados del primer equipo.

Fundado el 21 de septiembre de 1952, la Peña tiene un origen muy curioso, del que deriva su nombre. Lo explica Jonathan, que lleva cuatro años regentando el bar: «Este equipo se fundó porque jugaban unos chavales en una campa y al lado, había un señor llamado Maiso, que tenía una finca donde había una balsa».

«Los chavales de aquella época se bañaban en la Balsa de Maiso y de ahí, derivó el nombre actual del club», continúa. A partir de la parroquia de Santa Teresita, situada en el actual parque Gallarza, las asociaciones católicas de la época impulsaron un proyecto que mejorara la formación deportiva de los más jóvenes. Nació así un proyecto que, 73 años después, sigue presente, forjando la identidad de un barrio y fomentando valores de cantera. No en vano, es la segunda agrupación deportiva más antigua de la capital. «Esto es un equipo de un barrio normal y corriente, que se reúne en sus colegios y el fútbol base hasta la Tercera. Así todo lo posible».

Dicha juventud se percibe en las gradas de La Estrella. A pesar del frío, el intenso viento y el aguacero por momentos de este pasado fin de semana, más de doscientos aficionados arroparon al ‘Balsa’ ante el Autol. Entre ellos, muchos niños y niñas, futuro para el club. Mientras el bar acogía una intensa actividad de bebidas y tentempiés, los chavales del 2013 disfrutaron junto al campo cuando el agua lo permitía. Alonso es uno de ellos: «Llevo siete años jugando aquí, estoy muy contento con mis amigos. Somos todos del barrio y nos conocemos por el fútbol. Lo que más nos gusta es que estamos todos unidos». A veces, llevan consigo un altavoz, aunque no este domingo. A su lado, la pequeña Aitana también disfruta del partido, en compañía de su amiga.

El futuro del Balsa es el trabajo con su cantera.

Estampa familiar en el público, donde no fallan las madres de los canteranos. Merche lleva la voz cantante: «Venimos aquí todos los días, sin excusas, a animar a los mayores». Ella forma parte de un grupo de quince que no falla con su cita con la Peña. Sin pancartas ni bombos, los gritos de la hinchada local resuenan en una fría tarde dominical.

Arrecia el viento, con rachas heladoras. Al ataque la Peña, y en el fondo, las cámaras del famoso programa ‘El Día Después’, graban el partido. La presencia de Movistar+ activa las ganas de los chavales, que tras invadir el césped en el descanso, responden ante una presencia mediática tan poco habitual en el recinto deportivo del Balsa.

Desde cerca, Sergio Royo, presidente del club, observa la escena: «Llevo dos años en el cargo y cuatro como directivo. Somos un club muy familiar, creemos en la cantera y poco a poco, estamos creciendo». Royo reconoce, eso sí, que el año está siendo complicado: «Es duro, porque los chavales necesitan una victoria. Pero nuestro trabajo principal es formar y esto, es el eslabón superior». Sin palcos ni distinciones especiales, Sergio es uno más en el campo y departe amigablemente con varios aficionados. Muchos se conocen, su relación viene de meses o años atrás, en antiguas camadas del Balsa pasado. Fútbol a pie de campo, un rastro de pureza en un deporte marcado por el negocio y los balances en verde.

Al lado, Iñaki García, padre del dorsal local número 6, Pablo, observa sus movimientos con atención. Naturales de Tarazona, el futbolista llegó al equipo este año: «Estamos encantados aquí, este es un club muy cercano. Después de comprobar muchas cosas en el mundo del fútbol, aquí estamos muy satisfechos». A sus 19 años, Pablo compagina estudios de INEF con su pasión. Es uno más de un equipo obrero, peleón, la cúspide de la entidad. Por fin, en el minuto 70, ha llegado la alegría, Mohamed Abde hace el 1-0 y con ello una explosión de júbilo recorre la grada, ilusionados por ver el primer triunfo de la temporada.

Se cumple el minuto 90, el colegiado añade más de ocho minutos, por el tiempo que se había perdido anteriormente, cuando un futbolista tuvo que ser evacuado en camilla. Completamente calados, los futbolistas pugnan en el campo y el Autol quiere el empate, no quiere salir de La Estrella colista de Tercera Federación. El árbitro sigue añadiendo tiempo y el cabreo del público va en aumentado: «Ya vale, van seis minutos». Pero al final, David Palacios ejecuta una falta directa y hace el empate. Enfado en la grada local, que creía que el encuentro debía haber acabado antes. 1-1 final y como suelen decir, qué poco dura la alegría en casa del humilde.

La afición no falla ni en un día tan desapacible como el pasado domingo.

Aunque el equipo sénior del Balsamaiso no atraviesa su mejor año, sigue sin conocer la victoria, es el peor equipo de Tercera Federación, el porvenir de la entidad parece asegurado. Si los jóvenes no fallan a cada partido, si la cantera crece, si hay ese sentimiento de pertenencia y la gente sigue implicada habrá Peña para rato.

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