Deportes

La UD Logroñés afronta los tres peligros de La Salera

La última vez que la UD Logroñés visitó La Salera no cuenta. Sí contó, pero pasado el tiempo ya no cuenta tanto. Visitar La Salera en manga corta no es el mismo que hacerlo durante el crudo invierno riojano en un fin de semana marcado por un profundo temporal como el que toca. Aquel pasado 7 de abril de 2024, la UD Logroñés superó a su rival en un encuentro primaveral. Costó, pero con los brotes verdes del final de temporada, la UD Logroñés goleó a un rival que sin duda vendió cara su piel aunque acabó goleado.

Dos cursos más tarde, Náxara y UD Logroñés disputan un duelo de hermandad, entre aficiones y entidades. El intercambio entre ambos clubes es habitual, sin ir más lejos el club najerino, por la incapacidad de los ediles locales para tener unas instalaciones adecuadas a una cabecera de comarca, entrena en la Ciudad Deportiva de Valdegastea, y muchos ex de la UD Logroñés Promesas acaban jugando en La Salera para encontrar ese tono físico que se debe aprender cuanto antes para ver si se crece como para dar el salto al primer equipo de la UD Logroñés, como son los casos de Markel y Lallana durante esta temporada. O de Musta, que acaba de salir justo esta semana previa al partido hacia La Salera tras superar una grave lesión de rodilla.

FOTO: Carmelo Betolaza.

No es el único. Arturo Guerra, segundo en su momento de Diego Martínez -el técnico que más cerca ha estado de situar de nuevo a los de Logroño en Primera Federación- dirige ahora al Náxara, que llega dolido a esta cita, quizás hasta con un sentimiento de revancha, lógico. Suma dos derrotas seguidas. Necesita ganar cuanto antes y nada mejor que hacerlo ante el club referente de la región, ante el que no tiene nada que perder y sí mucho que ganar: juegan en la misma liga pero por objetivos muy distintos. Además, en la ida, cuando la temporada arrancaba, en Las Gaunas, el Náxara cedió ante los capitalinos en el tiempo de descuento. Y es algo que lleva advirtiendo toda la semana Unai Mendia.

Uno, dos, tres… Muchos rivales a los que hacer frente en una gélida mañana de enero en Nájera. Para empezar, el rival, muy competitivo en todos los partidos, salvo quizás en su última derrota el pasado fin de semana ante el Ebro. El Náxara domina estos contextos, tan ajenos a la UD Logroñés. Bienvenidos a la versión actualizada del fútbol de barro. Y un Náxara necesitado será un rival de nivel para el equipo de Unai Mendia.

Será el primero de los problemas. El segundo, sin duda, el estado del terreno de juego. El césped no está bien. Sobre todo en las áreas. Es invierno, ha llovido, lloverá más durante este fin de semana, ha helado estos días, allí juega no solo el primer equipo, también lo hace el Preferente y el juvenil najerino… El césped está irregular, embarrado en las áreas, pelado en el centro del campo, ondulado en los costados… y visita La Salera un equipo que se mata por tener la pelota, por jugar en campo contrario y que viene siendo un poco desastre en las jugadas a balón parado. Carne de cañón para el rival si la UD Logroñés no logra adaptarse con éxito al contexto que exige La Salera.

La visita blanquirroja a La Salera el pasado 7 de abril de 2024.

El Náxara es el primer rival, La Salera es el segundo rival, y el tercero, la propia UD Logroñés, que si le da por bajar un poco la intensidad o no se encuentra cómoda como le pasó ante el Alfaro o el Utebo tendrá muchas papeletas de protagonizar un nuevo ‘petardazo’ en liga, y su margen de error es mínimo, sabe que no puede fallar, y eso mete sin duda algo más de presión, aunque la plantilla, tras la reacción ante el Amorebieta está sabiendo gestionar esa presión.

La cuarta categoría pasa por Nájera. De hecho, el problema no lo tiene el Náxara, que está en la división en la que debe jugar. Necesita salvarse para asentarse entre los noventa equipos que compiten en Segunda Federación. La afición najerina se merece este ecosistema de equipo de fuera de La Rioja, porque como ha demostrado, la Tercera riojana, al Náxara, se le queda ya muy pequeña. Es el objetivo que se ha marcado un buen entrenador como Arturo Guerra, que conoce esa casa a las mil maravillas.

El problema lo tiene la UD Logroñés, que debe visitar La Salera dos temporadas más tarde de haberlo hecho por primera vez en partido oficial. Sigue estancado en la cuarta categoría, todo un agujero para un proyecto que ha estado en el fútbol profesional. Los méritos deportivos hasta aquí le han traído y debe afrontarlos como lo hizo hace dos cursos y como parece que está comprendiendo tras un mal inicio de 2026: con la humildad suficiente para remangarse en pleno invierno, bajar al barro, sacar la pierna larga y competir de tú a tú contra un Náxara que no se va a dejar nada durante los noventa minutos. Por eso la afición de la UD Logroñés le tiene tanto cariño al conjunto riojalteño.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top