No por mucho madrugar se viaja más temprano. Y para los riojanos, desperezarse antes del alba tampoco implica llegar a Madrid en la hora prevista cuando el trayecto es por vía ferroviaria. Así lo llevan comprendiendo durante toda esta semana los sufridos pasajeros del Alvia que conecta Logroño con la capital del país, resignados a contemplar cómo el tren parte con retraso.
Desde que a mediados de diciembre Renfe adelantara el horario del ‘tren madrugador’ a Madrid -con el consiguiente perjuicio para medio centenar de viajeros habituales-, raro es el día en que el convoy sale de la estación de Logroño a las 6:25 horas. Esta misma semana, sin ir más lejos, el Alvia ha acumulado retrasos a diario: el martes partió a eso de las siete de la mañana, el miércoles a las 6:54 horas, el jueves a las 6:50 horas y este viernes ha ‘levado anclas’ a las 6:54 horas.
@Renfe
Lo de la puntualidad en los trenes #Alvia procedentes de Logroño/Pamplona con destino Madrid P. Atocha Almudena Grande, es un cachondeo, el domingo 55 minutos ayer 40 hoy 30. Y lo mismo sucede en el recorrido inverso.
Y ni siquiera queda el consuelo de la indemnización.— Xanty Gonz (@X4nt14g0Xanty) January 16, 2026
La culpa no la tienen averías en el tren o en el trazado, sino el cumplimiento de las horas de descanso establecidas para el maquinista del convoy, que es el mismo profesional que llega la noche anterior a los mandos del Alvia. Pero, como sucede que la impuntualidad en el trayecto Logroño-Madrid castiga de igual modo en ambos sentidos, al llegar tarde a la capital riojana por la noche (cosa que debiera suceder a las 20:58 horas) la demora se trasfiere también al nuevo ‘tren madrugador’.
Desde Renfe han explicado en reiteradas ocasiones a NueveCuatroUno que se trata de un problema de difícil solución, pues la Ley obliga al cumplimiento estricto de las horas de descanso del maquinista, por razones de seguridad.
En cualquier caso, varios usuarios afectados por los retrasos del tren han contactado con este medio para -además de quejarse por la situación- plantear a Renfe que dé ‘oficialidad’ a las demoras rutinarias y establezca un horario más ‘realista’: «Así los usuarios podemos levantarnos más tarde y, de paso, llegar a tiempo a nuestras citas y obligaciones». «Un chico tenía una cita médica a las 11:00 horas y no va a llegar hoy a tiempo», apostilla otra afectada.
La odisea de llegar a Madrid
Acudir a la capital del reino para degustar un bocata de calamares, bailar un chotis o tomarse unas cañitas no es tarea sencilla para los riojanos. Más allá del autobús -el único servicio de transporte que tiende a cumplir horarios-, el resto de alternativas al vehículo particular no destacan por su fiabilidad horaria.
Este mismo jueves, por citar un ejemplo, el avión diario desde el Aeropuerto de Agoncillo sufrió otra odisea en su intento de llegar a Barajas, como consecuencia de los bancos de niebla en la principal infraestructura aérea del país (en este caso, nos referimos al Adolfo Suárez). El modelo de aeronave con la que Iberia opera esta conexión (el ATR72-600) carece de sistemas antiniebla y, tras dar varias vuelta sobre Madrid y comprobar que la climatología no mejoraba, el avión puso rumbo finalmente a Valencia para, desde allí, llevar a los pasajeros en autobús a Madrid.
Esto provocó un profundo malestar entre los pasajeros de la línea, con consecuencias como conexiones internacionales perdidas, reuniones de trabajo frustradas y las molestias propias de tener que invertir hasta siete horas para cubrir un trayecto que en condiciones normales apenas supone una hora y media.
Todo ello, sumado a que la autopista más cara de España atraviesa La Rioja -con escasas alternativas por carretera-, abunda en la condición de insularidad que la comunidad viene advirtiendo en materia de transporte desde hace años.


