Todo equipo tiene un punto de ruptura. Es ese día en el que o todo cobra sentido o todo acaba por difuminarse para convertirse en un lastre. Aquel partido en Lezama ante el Bilbao Athletic colista en Primera Federación fue sin duda un punto -negativo- de ruptura. Lo fue, también, aquella derrota del pasado curso en Ejea de los Caballeros con tres goles en contra en poco menos de ocho minutos. Otros pensarán que la goleada encajada en Son Moix ante el Mallorca fue un punto de ruptura claro en Segunda División.
Pero también hay puntos de ruptura positivos en la historia de la UD Logroñés: el triunfo en León en la vieja Segunda B en la temporada del ascenso; el partido ante el Huracán, en lo social, fue un punto de ruptura positivo para la entidad riojana; la victoria en Copa ante el Cádiz; o aquella ovación al término de la semifinal por el ascenso ante el Hércules, con más de 10.000 personas en las gradas de Las Gaunas. Puntos que han supuesto un antes y un después en la historia de este club.
Grandes momentos, que surgen siempre de pequeños instantes a buen seguro inesperados. Porque existen puntos de ruptura a lo largo de una temporada que cambian dinámicas en plantillas que se manejan entre el éxito y el fracaso, como transita esta UD Logroñés por la Segunda Federación: todo o nada. Será complicado que un momento en esta categoría sea un antes y un después en términos históricos, pero sí hay giros de guion que marcan ligas.
Al igual que la plantilla del año pasado sufrió su propio punto de inflexión: esos dos empates en enero ante el Alavés B y el Teruel que le dejaron sin la posibilidad de ser líder y se acabó por estrellar el proyecto de Carlos Lasheras en Ejea, la UD Logroñés de Unai Mendia parece haber superado con éxito el primer punto de ruptura. El 3-1 al descanso ante el Basconia situaba al mister y a su equipo en un escenario inesperado tras las dos derrotas consecutivas ante el Sestao (1-0) y el Eibar B (0-1). Parecía complicado el poder haber gestionado con éxito una derrota tan contundente ante el que era por entonces el último clasificado.

Cuando el hundimiento parecía servido en bandeja de barro, el equipo supo dar un paso al frente durante ese descanso para darle la vuelta a la situación. Los goles de Aitor Pascual y Quique Rivero evitaron el mal mayor. El empate a tres situó a la plantilla ante la verdadera dimensión de sus problemas: la falta de contundencia en las dos áreas; y desde entonces parece trabajar con más acierto para solventarlos.
La endeblez en ambas áreas estaba lastrando a un equipo que parecía haberse agotado tras intentarlo sin éxito en la derrota del fin de semana anterior ante el Eibar B en Las Gaunas. Basconia parece un antes y un después. El propio Mendia lo apuntó: «Les hemos pedido mayor concentración en las áreas».
Y está surtiendo efecto. La portería a cero ante el Gernika en un partido casi perfecto ante un rival de playoff fue todo un bálsamo. Aquel 4-0 le indicó el camino al equipo, y Mendia ha confiado en tres partidos consecutivos en el mismo once. Tres goleadas seguidas más tarde, la UD Logroñés se impulsa en liga.
Ya en puestos de playoff parece haber dado con la tecla. Conceder poco, y acertar mucho en las áreas, en un equipo que por momentos además de jugar rápido y con precisión lo hace con insistencia. La UD Logroñés es un equipo que juega bien a fútbol. Aunque todo pasa por el acierto, como en cualquier partido de fútbol. Anai Morales, Carlos Benítez, Marí, e Ismael Santana se están erigiendo en protagonistas de todo lo bueno que hace este equipo en ataque. Sin pasar por alto que hasta ahora Manex Rezola ha sido el perejil de todas las salsas, el que ha ligado el juego de creación del equipo riojano. Su capacidad para superar la presión rival en la zona del diez le ha dado una alta rentabilidad al conjunto blanquirrojo.
Otadui, Txoperena o Joel Febas están obligados a dar un paso adelante para mantener estos registros ofensivos. La UD Logroñés es el segundo equipo más goleador del Grupo 2, solo superado por un tanto de diferencia por el Utebo. Con catorce goles en cuatro encuentros, los riojanos demuestran el importante arsenal ofensivo que parecen haber alcanzado después de un inicio liguero con muchas ocasiones pero poco acierto.
Ahora el reto es seguir ganando partidos, más allá de intentar superar un récord que parece lejano, el que marcó la UD Logroñés de Diego Martínez en la primera temporada de este club en Segunda Federación. Setenta goles al término de la competición que no fueron suficientes para ascender. Porque el ataque gana partidos, la defensa consigue campeonatos.


