La UD Logroñés lo ha vuelto hacer. Si hace dos semanas tenía una oportunidad para haber liderado en solitario el Grupo 2 de Segunda Federación -como el curso pasado-, dos partidos más tarde, dos derrotas consecutivas después -el año pasado fueron sendos empates ante Alavés B y Teruel-, el equipo prepara el siguiente compromiso liguero fuera de los puestos de playoff de ascenso, que vuelve a ser el menor de los objetivos exigibles a una plantilla que quiere ascender a final de temporada a Primera Federación.
De nuevo se repiten viejos vicios adquiridos por este equipo, y los más pesimistas recuerdan que estos mismos síntomas ya le impidieron cumplir los objetivos el curso pasado. El dominio de las áreas es el gran arte del fútbol. Y Unai Mendia ya reconocía tras la cita ante el Tudelano que este equipo no está sabiendo competir en las dos áreas. En especial en la propia. La UD Logroñés no acierta todo lo que genera, de esperar en esta categoría, en la que en muchas ocasiones los porteros están por encima de los delanteros en cuanto a nivel. Pero si el equipo se encuentra fuera de los puestos de playoff de ascenso es porque no logra resolver sus problemas defensivos, que parecen ir a más.
La defensa riojana ha quedado en entredicho una vez ha jugado contra cuatro posibles rivales directos como el Alavés B, el Real Unión, el Amorebieta o el Tudelano, sin pasar por alto que este domingo visita Las Gaunas el Utebo, líder y máximo goleador del Grupo 2 con 19 goles a favor. Ante el arsenal rematador de los maños, la UD Logroñés deberá resolver todas las dudas defensivas que está generando en este inicio liguero. Es el equipo más goleado de los ocho primeros clasificados. De no resolverlo por vía de urgencia, este próximo domingo podría verse a nueve puntos del liderato nada más comenzar el mes de noviembre.
Es un equipo poco contundente, que además ha cogido la rutina de ir en muchos partidos con el marcador en contra. Así fue en Vitoria, también contra el Náxara, contra el Real Unión, contra el Beasain, contra el Amorebieta y contra el Tudelano. Ocho jornadas después, la UD Logroñés juega a la ruleta rusa, y al final el cántaro se acaba quebrando ante las mejores plantillas del campeonato.
El equipo apuesta por la presión alta, por robar lo más cerca posible del área contraria, sin embargo parece tener los pies de barro. También a balón parado. Así llegó el gol del Real Unión, también los dos del Amorebieta en Urritxe. Así parece complicado cumplir los objetivos. La falta de ritmo defensivo en el área propia está dilapidando el inicio liguero de los blanquirrojos. Y eso que han participado prácticamente todos los futbolistas de carácter defensivo.
Cabetas y Ugarte son los centrales titulares, pero también ha jugado Eder Larrea, mientras que la participación de Bobadilla ha sido anecdótica lastrado por unos problemas físicos que le impiden jugar. Y en los laterales, Val y Aitor Pascual no acaban de ofrecer las soluciones que precisa el técnico. Por la izquierda, Camacho es el lateral titular, ante un Iñaki que tampoco acaba de coger el tono competitivo necesario para cerrar esa parcela en lo defensivo.
La incapacidad para mantener la portería a cero, le está impidiendo sumar más puntos, al menos los necesarios para estar en los puestos de playoff de ascenso. En la mayoría de partidos se ha visto por detrás en el marcador, hecho que genera un estrés añadido para buscar la remontada que llegó ante el Náxara o el Beasain, pero que no culminaron ante el Real Unión, el Amorebieta o el Tudelano.
Los problemas parecen detectados: se encaja siempre (solo una portería a cero en ocho jornadas), casi siempre antes de haber marcado en el área contraria, el balón parado es un problema, la intensidad defensiva no es la más adecuada, y encima al equipo le cuesta hacer goles porque habitualmente los consigue a partir de la hora de juego, cuando su ritmo ofensivo por fin acaba por abrir las defensas rivales.
Los que se enfrentan a la UD Logroñés saben que el equipo de Mendia quiere ser protagonista, que llegará el peso del partido, que buscará el área contraria… El rival espera hasta que observa que tiene la bala ganadora. Saben que la defensa riojana es lenta a su espalda (se ha quedado con un jugador menos en dos de las ocho jornadas disputadas), que deja espacios con los laterales tan altos los dos al mismo tiempo, y que en los duelos ninguno de los cuatro defensores acaban por ser ganadores. Así llegan los goles en contra o a balón parado, y así es como el equipo está perdiendo tantos puntos como credibilidad en esta primera mitad de la primera vuelta del campeonato.


