Con apenas seis meses, Urko se ha convertido en la inspiración de su madre. La joven diseñadora Iris San Juan ha puesto en marcha un emprendimiento dirigido a los más pequeños. «Más que el producto en sí, me gusta el proceso», señala. Todo lo que vende está hecho a mano, desde cero. Producto riojano de kilómetro cero.
Cuando llegó el momento de decidir qué estudiar, Iris no tenía muy claro por dónde tirar. Lo único que sabía es que quería hacer algo relacionado con el diseño y con eso en mente se decantó por estudiar Diseño de Moda en la ESDIR: «Me encantó la carrera. Me encantó diseñar y poder crear el producto desde cero».
Poco después de terminar, Iris creó su propia marca, un proyecto personal que, a día de hoy, está en ‘standby’. Últimamente ha hecho alguna cosa «más espontánea» o que le piden, pero explica que no es en lo que se quiere enfocar ahora: «Al ser productos más elaborados sí que cuesta mucho, para empezar, conseguir un público, compaginarlo con mi trabajo del día a día y luego que el margen de beneficio tampoco es grande. Bueno, ni grande ni pequeño, no es».
«Ahora me veo más en algo pequeño, en algo mío», cuenta. Dicho y hecho. Iris compagina su trabajo en la empresa navarretense Incoluz con su propio entendimiento, Baby Ajó. La idea del nombre se la dio su hijo: «Le encanta hablar, es como yo. Desde bien pronto empezó a decir todo el rato ‘ajó, ajó’. Todo empieza con un ‘ajó’, porque ya cuando empiezan a expresarse, para mi empezó la maternidad más tranquila, porque al principio son muchos cambios y llora y no entiendes nada».
«Cuando me quedé embarazada me puse a mirar todas las cosas que le iba a hacer y ahí sí que vi un camino», recuerda. «Además, cuando tienes hijos te das cuenta de que la gente se deja muchísimo dinero en bebés. Yo veo ahora algo para mi por diez euros y no me lo compro, pero como sea para mi hijo compro cinco», bromea.

Su primera colección se llama ‘Primeras cosas’ y está enfocada a los «típicos primeros regalos» que se hacen a los bebés: «Baberos, chupeteros, toallas que sirven para absolutamente todo (lo tengo comprobado), mordedores…» Vamos, los imprescindibles de cualquier recién nacido.
Y es que no hay nadie que sepa mejor qué necesitan madres y bebés que alguien que está viviendo la maternidad en sus propias carnes. Por ejemplo, alargadores para los baberos. Eso que suena a chino a todos los que la crianza aún pilla lejos, es un salvavidas para los que tienen bebés: «Me di cuenta de que la mayoría de baberos que venden son o muy grandes, o muy pequeños y la realidad es que ponerle un babero grande no sirve de nada. Entonces decidí hacer los baberos más pequeños y hacer también estos extensores y así sirven para un tiempo».
«Según vaya creciendo, me iré animando a más. También me gustaría hacer cosas a juego con la mamá o el papá, cosas que me gustaría que me regalaran a mi por el Día de la Madre, pero eso ya lo iré viendo», cuenta.
Ya tiene en mente la siguiente colección: «La sacaré para Navidad y quiero que sean cosas relacionadas con las fiestas». Lo que ofertará es todo aquello «que le haría a mi hijo para Navidad». Porque en eso basa Iris su emprendimiento: «Son cosas que si viera, se las compraría a mi hijo. Al final, no voy a hacer algo que no me guste a mí».


