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Larrea completa la escalera de la meritocracia de la UD Logroñés

Larrea en su debut liguero en Mutilva. / UD Logroñés

«Lo raro es que fallara ese remate a gol». Es lo que se podía escuchar este pasado domingo en la Ciudad Deportiva de Valdegastea mientras el Juvenil A trataba de ganar, sin éxito, a la Real Sociedad en División de Honor. Hace justo un año, en este mismo partido, Eder Larrea hubiera sido el central del primer juvenil blanquirrojo. Este pasado sábado debutaba con victoria tras completar una actuación individual reseñable junto a Andoni Ugarte.

Eder Larrea se ha convertido en el primer futbolista que pasa por todos y cada uno de los equipos que conforman la estructura de la UD Logroñés -desde el infantil (era el primer peldaño de una escalera ahora más larga) hasta el primer equipo-, y en su debut dispuso de una ocasión clara de gol. Fue en los primeros minutos. Casi nada más comenzar. Es decir, a los pocos minutos de debutar pudo marcar su primer gol en liga. No resolvió con acierto. Su remate salió desviado. Rápidamente llegaría el primero del partido por mediación de Imael Santana.

Larrea en un entrenamiento con el primer equipo. / UD Logroñés

¿Qué hacía hace Eder Larrea, a sus 19 años, rematando en la frontal del área pequeña un centro lateral casi nada más comenzar el partido siendo central? Sencillamente aplicaba en una situación real de partido lo aprendido desde pequeño: porque este joven de Laguardia tiene alma de atacante pese a jugar de central. «Él comenzó de delantero», recuerdan los técnicos de la Ciudad Deportiva.

Llegó de pequeño a la UD Logroñés. «Vino del Berceo, en edad infantil, siendo delantero». Por lo que a los que mejor le conocen no les sorprende que llegue a rematar al borde del área pequeña. Les puede sorprender más que haya debutado como central en el primer equipo de la UD Logroñés. Porque no fue hasta el Juvenil B de la UD Logroñés cuando comenzó a retrasar su posición en el campo. «Entonces comenzó a jugar como centrocampista». Los técnicos de la Ciudad Deportiva vieron que tenía la intensidad defensiva necesaria para rendir bien en la presión tras pérdida, sin pasar por alto su capacidad para golpear el balón con las dos piernas.

En la crisálida que tejen los entrenadores de formación, Larrea comenzó a perder las alas de atacante para convertirse en un futbolista con opciones reales de dedicarse a este deporte pero como central. Y la explosión fue paulatina y en la dirección correcta. «Fue Toño Jubera -técnico del Juvenil A de División de Honor- el que decidió ponerle de central», apuntan. Y el curso pasado, destacan, fue «el mejor central de la categoría». Evolución imparable para llegar al primer equipo y aprovechar la sanción de Cabetas y la lesión de Bobadilla para jugar en Mutilva y rendir a gran altura.

Larrea en un encuentro con las categorías inferiores. / UD Logroñés

Demostró en Pamplona lo que viene haciendo en categorías inferiores. «Se pueden destacar muchas cosas, pero si recuerdas, este sábado gana un salto de cabeza a un delantero que le pasa una cabeza, y lo consigue porque tiene un ‘timing’ de salto muy bueno», analizan tras su debut liguero. Jubera decidió situarle de central por su capacidad para «salir jugando desde atrás», como en la jugada que da inicio al gol de Berto Rosas.

Y es así porque se ha movido siempre en zonas de ataque en las que se debe tocar rápido, con la mirada corta y también larga, en acciones donde no hay mucho tiempo para pensar. Además, por haber sido delantero ha adquirido otra competencia importante: «Esto le ha hecho tener una punta de velocidad impropia en jugadores que se forman desde pequeños como centrales», remarcan. Y además siempre ha destacado por «su gran intensidad defensiva», eso le convierte en un buen defensor en los duelos y balones divididos.

Con 19 años, Larrea tiene contrato por las próximas cuatro temporadas. Nacido en Laguardia, la sombra de los grandes clubes vascos es alargada. Y a la espera de que la entidad medre deportivamente dentro del fútbol profesional, Larrea ya ha llegado al primer equipo, ha completado la escalera de la meritocracia deportiva y ahora depende él y de sus compañeros que la UD Logroñés progrese para que este primer equipo compita en escenarios superiores, en categorías más relevantes. Mientras tanto, también estudia en la UNIR, Magisterio, por si las cosas no acabaran por salir del todo bien en el complejo mundo del balompié.

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