Será que se acerca el veranillo de San Miguel, será que hoy la gente ha salido con abrigo de repuesto en el bolso o será que ya nos hemos acostumbrado, pero hoy del frío ni mú en la terraza de NueveCuatroUno. Una terraza animada, con ese puntito de tertulia riojana en la que igual hablas de placas solares, de un triple en el último partido o tomates de un kilo en una huerta de Arnedo.
Por allí se han dejado ver nombres de esos que hacen que la economía local respire: Aitor Olmos de Eter Solar, con energía para rato; Ana e Irene Ochoa, las hermanas al frente de Imprentas Ochoa, siempre con chispa; la familia Cortezón de Escala o Daniel Niño, de Mikonos, que asegura que el estilo nunca se toma vacaciones. También han estado por allí Miguel Vélez de Arsys, Francisco M. Balboa que ha llegado con Raquel y con Olivia, e Iván Izco, que parece tener siempre el consejo justo a mano para no liarla demasiado.

Pero si en algo han coincidido todos es que la terraza de este miércoles era una terraza de altura, como esas que se han puesto de moda en las grandes ciudades. Primero porque allí ha estado la familia Del Río que nos dejan a todos las cervicales hechas polvo cada vez que hablamos con ellos y que han competido en centímetros con las chicas del Unibasket, sonrientes y con ganas de dar guerra en la pista y en el puesto de fuet al que le han hecho defensa de zona. Y es que lo del deporte ha sido la tónica general de la hora del vermú. Futbolistas de los de toda la vida, como Iñaki Sáenz, se han juntado a otros más nuevos como Unai Mendia que han llegado con Juanjo Guerreros que ha estado muy animado en la conversación con el nuevo presidente de la Federación Riojana de Fútbol, Gustavo Sáenz, que ha llegado en compañía de Alejandro, Ernesto Garrastachu y Enrique.

No ha faltado tampoco a la cita Raúl Blanco, amigo de la casa desde Ecotelia, o el doctor Enrique Ramalle… «¿De qué me suena este señor?». «Era el Fernando Simón del Covid Riojano».
Entre copa y copa, ha habido también representación institucional. La alcaldesa de Ocón, Inmaculada Ortega, ha posado escoltada por dos ‘rubenes’, Rubén Gil Trincado, y Rubén López Galilea. Y entre los políticos tampoco han faltado ni Ángel Alda ni María Jiménez, de Vox.
Y claro, algunos consejeros también han estado por allí. Daniel Osés, comentaba que estos días se ve menos gente por Logroño (se nota que trabaja todo el día con lo de la despoblación) y ponía la mano en el fuego que son muchos los vecinos de muchos pueblos que están estos días también de vacaciones ultimando los últimos rastros del buen tiempo en la playa. Mientras tanto, Belinda León, consejera de Economía, Innovación, Empresa y Trabajo Autónomo, se ha mezclado en los corrillos con esa soltura que da hablar tanto de empresas como de fiestas. De los que más ha sonreído, como siempre, ha sido Alejandro Miguel, será una de consecuencias de vivir-trabajar entre los mejores chorizos del mundo.

Mención especial para Víctor de Pablo, siempre tan sonriente y tan atento. Que si el lunes vino en modo ‘amigo de la casa’ y de los buenos, este miércoles lo ha hecho en formato empresa (Ricari).
La guinda de la jornada la ha puesto, cómo no, la Asociación de Vendimiadores, que ha llegado junto a los protagonistas de este año, dando mucho juego en el photocall y con las mismas pocas ganas de irse de la terraza que otros años. Las malas lenguas aseguran que un año se van a quedar encerrados en la terraza hasta el día siguiente atrincherados entre pimientos y bolitas de fuet. Aunque pimientos pocos, porque cada día se agotan las previsiones ampliadas del día anterior.

Así ha terminado un nuevo capítulo de esta terraza de NueveCuatroUno (y aún quedan dos días más), ese lugar donde cabe de todo: empresarios y deportistas, políticos y vendimiadores, anécdotas y brindis. Un cóctel tan variado que sería impensable sin los amigos de Caja Rural de Navarra, Bosonit, Riauto, GAM Family, Elliot, Inmobiliaria Iregua, Gesvasa, Singularis y Grúas González. Con el agua de Peñaclara, los vinos de Chapeau y las cervezas de Fontecha, la terraza ha vuelto a demostrar que en San Mateo el buen ambiente nunca se negocia.


