El Rioja

Equilibrio desde lo alto de una terraza sobre el Ebro

El enólogo de Viña Salceda, David González, destaca una evolución del azúcar acompasada con la madurez fenólica

David González, director técnico de Viña Salceda. | Fotos: Leire Díez

Una vendimia más, David González la pasa a remolque entre Rioja, Ribera y Navarra. Acaba de llegar de Dominio de Elbio, en La Horra, hasta el Elciego para supervisar ese tempranillo tinto que una cuadrilla de casi una veintena de trabajadores, recién llegada a la viña, apura a cortar desde Las Dehesillas. El astro está acompañando durante las últimas jornadas con el sol como principal protagonista, pero de cara a este fin de semana el calendario meteorológico puede traer sorpresas con el pronóstico de nuevas, y nada bienvenidas, lluvias, así que toca pisar el acelerador. Y es que lo de un simple chaparrón una vez se cierra el cielo ya no es ir sobre seguro, sino que una previsión de lluvia inicial puede acabar arrojando finalmente 50 litros.

El director técnico del Grupo Peralada, que gestiona las bodegas de estas tres denominaciones, aprovecha ese adelanto que muestra este año la uva para cortar la mayor cantidad de uva posible de esta finca a unos 500 metros de altitud. Con las primeras luces del amanecer toca empezar por la zona más parecida a la tipicidad de suelos de Rioja Alavesa, con un terreno más arcillocalcáreo. Poco a poco, en la parte de la parcela que separa el camino, comenzarán a emerger las piedras como si de una alfombra tupida se tratara. Un suelo con canto rodado y menos caliza que aporta esos aromas más finos que busca el enólogo para sus vinos. Entre unas zonas y otras, Las Dehesillas conforman una superficie de unas 15 hectáreas, con el tempranillo tinto como uva dominante, aunque con algunas cepas de viura y calagraño escondidas. Un blanco que se vendimia por separado, y con anterioridad.

«Este año ha sido perfecto para lograr el equilibrio que buscamos. Aunque ha hecho calor, las temperaturas tampoco han sido excesivamente altas en esta zona, por lo que la uva ha llegado al final del ciclo con muy buen equilibrio fenólico y alcohólico (el tempranillo tinto lo están recogiendo con unos 13,8 grados por el interés de sacar acidez). Ha sido un año de maduraciones lentas, algo que no recuerdo en años pasados. El azúcar ha ido muy acompasado con la maduración fenólica y eso es muy bueno», remarca el director técnico. Un año, por tanto, de «buena calidad» y, además, sin una merma muy marcada teniendo en cuenta la tendencia general en la denominación. «De hecho, calculo que aquí vamos a recoger más o menos la misma cantidad del año pasado e incluso tal vez llegamos a coger algo más, aunque hay que recordar que la cosecha de 2024 ya fue corta aún así».

La finca Las Dehesillas, pese a estar rodeada de los meandros del río Ebro, ha logrado esquivar en gran medida los ataques de mildiu que tanto han marcado esta campaña en Rioja: «Yo creo que es porque acertamos en la fecha de aplicación de los primeros tratamientos y, sobre todo, en no dejarlos a la mitad porque es cierto que hubo gente que empezó a tratar con orden y muy bien, pero luego se despistó con un par de tratamientos y ya echó todo a perder. La verdad es que este año ha sido un triunfo ver las uvas llegar hasta aquí después del año que han llevado. Es un logro para una finca que este año nos dará unos 3.500 kilos por hectárea».

Aunque la ubicación del viñedo en sí también ha tenido mucho que ver en el devenir de sus uvas. Porque, tal como señala González, no es lo mismo que las cepas crezcan en la primera terraza de sedimentación que hace el Ebro que en la segunda. «Las Dehesillas están en lo alto, en la segunda, y eso hace que la producción ya de por sí sea escasa, con racimos no muy grandes. El suelo es cascajoso pero con arcilla por debajo, por lo que las plantas están bien alimentadas. Basta con excavar o retirar algunas piedras para comprobar lo que hay y palpar esa tierra roja. Es un suelo bastante escaso en Rioja y a la vez muy particular porque otorga el equilibrio que tanto buscamos para el vino, y si bien está en Rioja Alavesa, no se parece a los típicos suelos de esta zona. En cambio, en la terraza inferior el potencial vitícola es diferente porque el suelo es más arenisca, más fluvial y la humedad, por tanto, es mayor. Eso hace que sean viñas con un mayor potencial productivo. De hecho, la mayoría de las viñas están en la segunda terraza porque desde el punto de vista cualitativo no tiene nada que ver una con otra», valora.

Concluida esta parcela, será el turno de las viñas de los proveedores. Viña Salceda compra uva a unos doce agricultores repartidos por diferentes enclaves de la denominación, desde Tudelilla (donde buscan el graciano), hasta las parcelas del Alto Najerilla, otras de Rioja Alta y, cómo no, también de la Sonsierra. La vendimia en esta bodega del Grupo Peralada puede prolongarse durante semanas, aunque González calcula que será de cara a la primera semana de octubre cuando concluyan la faena.

De esta parcela, además, es de donde sale el gran reserva de la casa. Un vino que no siempre ve la luz, como ya ocurrió en la pasada campaña, cuando no se pudo elaborar. Sí se comercializó la añada 2023 y de cara a este año el equipo técnico de Viña Salceda confía en que vuelvan a darse todos los mimbres necesarios para disfrutar de ello. “Las condiciones idóneas para elaborarlo recaen en que el año haya venido marcado por mucho equilibrio. Un año con buenas acideces y, en general, con muy buena calidad de uva. Por eso es muy probable que la añada 2025 del gran reserva llegue a ver la luz”, apunta González sobre esta referencia de la que se suelen elaborar entre 40.000 y 50.000 botellas.

Los cambios a la bodega de Elciego no dejan de llegar y es que la firma ya ha diseñado el proyecto de ampliación con dos nuevas naves de elaboración aledañas a las instalaciones actuales y que dedicará, precisamente, a esas vinificaciones más especiales y de menores volúmenes. Un desarrollo que va en línea con la filosofía de reconversión de la firma iniciada hace escasos años, coincidiendo también con la entrada de González a la dirección técnica. “El proyecto ya está bien definido e incluye también el lanzamiento de nuevos vinos en las próximas semanas, así como la replantación de nuevos viñedos alrededor de la bodega, apostando por variedades minoritarias como la maturana blanca y el graciano”. Un recorrido bien marcado y a la vez con novedades en el horizonte para seguir explorando en este sector vitivinícola.

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