Tras leer el artículo sobre la posición de Hostelería Riojana respecto a la prohibición de fumar en terrazas, me veo en la necesidad de expresar una perspectiva diferente que considere prioritariamente la salud pública y los derechos de las personas no fumadoras.
La salud pública no es negociable
Contrariamente a lo que sugiere la patronal hostelera, la prohibición de fumar en terrazas no es una medida caprichosa, sino una necesidad sanitaria respaldada por evidencia científica. El humo de tabaco ambiental es perjudicial incluso en espacios abiertos, especialmente cuando hay concentración de mesas y poca circulación de aire, situación común en muchas terrazas de nuestra ciudad.
Respondiendo a los argumentos de la hostelería
La afirmación de que existe «buena convivencia» entre fumadores y no fumadores es, cuanto menos, discutible. Como ciudadano no fumador de Logroño, puedo constatar que es prácticamente imposible disfrutar de una comida o bebida en la mayoría de terrazas sin verse expuesto al humo de tabaco. ¿Es esto realmente convivencia o imposición?
Respecto al argumento del «efecto rebote» hacia los domicilios, resulta paradójico que se use la preocupación por la salud familiar para justificar mantener la contaminación en espacios públicos. La solución no es perpetuar la exposición en terrazas, sino promover espacios libres de humo en todos los ámbitos.
España como referente, no como excepción
El argumento de que España se convertiría en una «excepción europea» invierte la realidad. Ser pionero en protección de la salud pública debería ser motivo de orgullo, no de preocupación. Los países más avanzados en políticas antitabaco no han visto perjudicado su turismo; al contrario, han mejorado la calidad de vida de sus ciudadanos y visitantes.
Una cuestión de derechos
El derecho a respirar aire limpio no puede estar supeditado a intereses comerciales. Si el 69,3 por ciento de los españoles prefiere campañas de sensibilización, quizás es momento de recordar que estas campañas han demostrado ser insuficientes durante décadas. Las medidas legislativas han sido históricamente el motor real del cambio.
Propuesta constructiva
En lugar de oponerse frontalmente a la medida, la hostelería riojana podría liderar la transición hacia espacios más saludables, diferenciándose como establecimientos que priorizan el bienestar de todos sus clientes. Esto podría incluir:
– Creación de zonas específicas para fumadores, debidamente señalizadas y alejadas de otras mesas
– Instalación de sistemas de ventilación mejorados
– Promoción de la imagen «aire limpio» como valor añadido
Conclusión
En una ciudad de 160.000 habitantes como Logroño, donde el espacio público es limitado y valioso, todos los ciudadanos merecemos poder disfrutar de las terrazas sin que nuestra salud se vea comprometida. La prohibición de fumar en terrazas no es un ataque a la hostelería, sino una oportunidad para crear espacios más inclusivos y saludables para todos.
Espero que esta perspectiva contribuya al debate y que nuestros representantes políticos y empresariales pongan la salud pública en el centro de sus decisiones.
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