La Rioja

MUWI busca alternativas para minimizar el ruido de cara a su próxima edición

Todo empezó el pasado jueves, 28 de agosto, en el aparcamiento del Revellín. Las primeras notas del Festival MUWI comenzaban a sonar en su nueva ubicación con las consiguientes quejas de los vecinos. Durante los días que ha durando el festival, el malestar ha ido ‘in crescendo’ y los vecinos del entorno de la Fuente de Murrieta han denunciado un «elevado nivel de ruido» provocado por los conciertos hasta la clausura del evento, el pasado domingo.

El Ayuntamiento de Logroño admitía este lunes las quejas vecinales por el ruido y anunciaba que se plantea «reorientar» los escenarios y torres de sonido en futuros eventos que utilicen este emplazamiento. El alcalde Conrado Escobar, que ha comparecido para abordar el futuro urbanístico de la Avenida de Lobete, se ha limitado a señalar este martes que «no toca» realizar declaraciones más allá del asunto contemplado en la agenda.

Toca remitirse, por tanto, a las declaraciones del concejal de Medio Ambiente, Jesús López, a Diario La Rioja, quien sí detallaba que las protestas se han extendido más allá del Casco Antiguo y han alcanzado otros barrios próximos, como Murrieta, El Cubo o la zona de la plaza de toros de La Ribera. «Somos conscientes de las quejas que ha habido en determinadas zonas, por lo que plantearemos para sucesivos usos de este emplazamiento un mejor enfoque de escenarios y torres de sonido», señalaba el edil esta semana.

Más allá de reorientar los equipos de sonido para reducir su impacto en zonas residenciales, la organización del evento también se muestra comprensiva con las molestias ocasionadas y estudia alternativas tecnológicas encaminadas a reducir la huella sonora de sus conciertos. En este caso, tal y como ha apuntado a NueveCuatroUno, valora reemplazar los altavoces empleados en esta última edición por otros que reducen la dispersión acústica, concentrando la mayor parte del sonido en el recinto del festival.

Un aluvión de quejas

«Esto es una locura. Se han traído el festival al lado de las viviendas para estar con un ruido insoportable todo el día y hasta altas horas de la madrugada. Como se consoliden este tipo de eventos los vamos a tener todos los fines de semana», apuntaba Pepe, un vecino de la zona que también se preguntaba si tenían algún tipo de licencia. «Está claro que quienes hemos votado a este Ayuntamiento tendremos que tenerlo en cuenta para la próxima vez».

María, otra vecina molesta por esos decibelios de más, remarcaba que es un hecho reincidente. «No podemos consentir que todos los conciertos sean en el Revellín a costa de la salud de quienes vivimos en la zona. Que se salten la normativa, además, con una instrucción que no cabe aplicarla y es contraria a la Ley del Ruido. De verdad que estamos hartos, esto es indescriptible».

Y una vez acabado el MUWI, los vecinos siguen inquietos por lo que está por venir. Uno de ellos argumenta que «estamos todavía de los nervios y el Ayuntamiento anuncia que mantendrá en MUWI en esta ubicación. Eso sí, dicen que reorientarán los escenarios, hacia dónde, ¿hacia arriba?, ¿hacia el espacio interestelar? ¿No tienen un mínimo de empatía o es que se están riendo de nosotros?».

Reconocen que se cambió la ubicación al Revellín, «lugar habitual de tortura al vecino, orientándolo hacia El Campillo, y con la jugada han amargado a cientos de vecinos de dos barrios durante cuatro días con sus respectivas noches. ¡Enhorabuena! Sigan con los experimentos!»

Un «experimento» que recomiendan que el alcalde y los concejales vivan en sus propias carnes. «¿Por qué no ponen el año que viene el festival en su barrio y prueban a redirigir los altavoces? A ver si consiguen dormir un ratito por la noche y luego ya, si eso, lo vuelven a traer al Revellín».

Por su parte, Rosa, una vez finalizado el MUWI, sigue manifestando su «profundo malestar por los niveles de ruido extremos que hemos sufrido durante todo el día, no solo durante los conciertos, sino, especialmente, por la actividad continuada de DJs en el Frontón del Revellín».

Esta vecina de la zona denuncia que «los decibelios alcanzados en muchos momentos han sido claramente excesivos, afectando seriamente al descanso, la tranquilidad y la calidad de vida de los vecinos. Esta situación resulta aún más grave cuando se extiende a lo largo de todo el día, sin apenas pausas, con música a todo volumen que retumba incluso dentro de las viviendas».

Y su pregunta es: «¿Este tipo de eventos están controlados con el mismo rigor con el que se aplican otras normativas en Logroño? No se trata de estar en contra de la cultura o la música, sino de que se respete un equilibrio razonable entre ocio y convivencia».

Rosa subraya que en muchos países europeos se observa un mayor respeto hacia los colectivos vulnerables al ruido, como niños, personas mayores o personas con sensibilidad sensorial. También se respetan horarios más razonables y se exige a los organizadores un cumplimiento estricto de los límites legales de decibelios.

Por todo esto, «pido públicamente que se revise la gestión de este tipo de festivales, que se midan y controlen los decibelios de manera efectiva, y que se establezcan horarios compatibles con el descanso de la población. Exijo responsabilidad a quienes ostentan cargos políticos en la ciudad. Su función es proteger el bienestar de todos los ciudadanos, no solo de los que disfrutan de estos eventos».

Y por último, Rosa espera unas disculpas públicas y, sobre todo, medidas concretas. «No se puede seguir organizando eventos a cualquier precio, sin tener en cuenta el impacto que tienen en la vida cotidiana de toda una ciudad».

Las explicaciones

Según indicó el concejal Jesús López, la medida podría implicar que el espacio quedara «más constreñido», aunque considera que «tendrá que asumirse a fin de que las molestias sean las mínimas». El edil ha aclarado que, desde el punto de vista medioambiental, el ajardinamiento de la zona «no se ha visto afectado en absoluto», pero ha subrayado la necesidad de tomar medidas correctoras tras las quejas recibidas.

López recordó que el Ayuntamiento ya aplicó una solución similar al trasladar el escenario del antiguo ‘Espacio Peñas’ a la nueva ‘Terraza de San Mateo’, reorientándolo hacia zonas alejadas de viviendas.

El concejal confirmó que el aparcamiento de Valbuena seguirá utilizándose como espacio para eventos, aunque ha precisado que «las veces en las que se den cita artistas con mucha capacidad y potencia o se congregue un elevado número de asistentes, tendremos que readaptar el espacio para no generar molestias al vecindario».

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