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Un buen equipo de una hora con una preocupante endeblez defensiva

Cabetas y Bobadilla durante un entrenamiento. / UDL

En Primera, en Segunda, en las categorías semiprofesionales… el fútbol se resuelve en las áreas, y es ahí precisamente en donde se han observado las principales carencias de la UD Logroñés durante esta pretemporada. Nada nuevo. Así suelen responder los jugadores que militan en la cuarta categoría del fútbol español. Fallan en la decisión final, como es el remate ante el portero contrario y en el despeje oportuno o movimiento correcto para evitar un mal mayor.

Se ha visto durante la pretemporada de la UD Logroñés. Más allá de los resultados -victorias ante Náxara (3-1), Agoncillo (0-4), Haro (0-4), Barakaldo (2-1) y las derrotas ante el Numancia (1-0), Osasuna Promesas (3-1) y Eibar B (1-2)- el equipo blanquirrojo se ha mostrado tal y como es ahora mismo. No hay margen para la duda. Es tal cual porque todos están rindiendo al máximo de sus prestaciones para no haber comenzado aún la temporada. Es sin duda un buen punto de partida para iniciar la semana previa al debut liguero el próximo sábado en Vitoria ante el Alavés B. El equipo está bien a la espera de que los rivales le vayan poniendo en su sitio en este inicio liguero.

FOTO: UD Logroñés.

La UD Logroñés de Unai Mendía es ahora mismo un buen equipo… durante una hora de juego. Después, como se ha visto en los partidos más exigentes de la pretemporada, se le apagan las luces a la espera de que el nivel físico le permita alargar ese ritmo de juego tan elevado más allá de los sesenta minutos iniciales. Ante el Numancia en Los Pajaritos, ante Osasuna Promesas y ante el Eibar B -el partido ante el Barakaldo duró setenta minutos por petición del conjunto vasco de Primera Federación-, los riojanos fueron durante la primera hora de encuentro superiores a sus rivales.

Durante estos buenos minutos, el equipo de Mendía es vertical, alegre, preciso, con ritmo, un bloque agresivo en la presión tras pérdida que recula bien cuando el equipo rival logra superar la primera línea de presión. Esto le permite generar muchas ocasiones. Muchas. Son numerosas las que ha tenido, como en Soria, también en tierras navarras (falló por ejemplo dos penaltis) o como contra el Eibar B en una gran primera mitad. Pero llegan los errores habituales en Segunda Federación. En el acierto rematador, de momento el equipo ha estado por debajo de lo que logra generar. Es una cuestión de acierto. Solo queda saber si el acierto se entrena o es de nuevo lo que hay en esta categoría y habrá que generar incluso mucho más sobre todo ante los rivales más directos del Grupo 2 y también lejos de Las Gaunas.

El equipo se arma rápido, y mira hacia adelante con intención. Tiene recursos, y lo ha hecho contra equipos de Tercera, de Segunda Federación y también de Primera Federación con más semanas de entrenamientos. Genera desde el principio. Se lanza a por los partidos desde el saque de centro. No especula. Busca al rival, logra someterlo, y actúa como un bloque. Luego, a la hora de rematar las jugadas que crea, llegan las lagunas de esta cuarta categoría. Cuesta hacer gol si se tienen en cuenta las ocasiones generadas.

Y en pretemporada son habituales los cambios, muchos de ellos al descanso. Y todos han sido tanto titulares como suplentes. Pero a partir de la hora de juego, el equipo ha mostrado otro rostro, más preocupante, que debe ir borrando en este inicio liguero. Es una cara de equipo más deslavazado, que sufre cuando pierde la pelota o no logra imponer su elevado ritmo de juego. Es como si se le nublaran las ideas, como si dejara de hacer las cosas planteadas en el vestuario por Unai Mendía. Y es cuando han llegado los goles de los rivales, como contra el Numancia, Osasuna Promesas o Eibar B.

Porque la UD Logroñés ha mostrado cierta endeblez defensiva. Errores puntales que han provocado goles en contra en los choques de verano más exigentes. Malas decisiones, desajustes, que han llegado habitualmente por el centro de la zaga blanquirroja, que es por donde más cuesta saber qué decisión final tomará Unai Mendía de cara al primer once. Cabetas parece un fijo en el esquema. Ha sido el más fiable durante la pretemporada. Su compañero central es una incógnita. Ugarte podría partir con cierta ventaja, pero no ha hecho buena pretemporada, tampoco Pablo Bobadilla, tanto que no sorprendería ver al joven Eder Larrea en el once inicial de Vitoria, o incluso a Val, un lateral polivalente que puede jugar en el centro del campo y también como central y que conoce perfectamente qué quiere en defensa Unai Mendía para contrarrestar a los rivales.

Todo dependerá de cómo esté Aitor Pascual, el otro lateral derecho que apenas ha tenido presencia en pretemporada porque ha afrontado la recta final de la recuperación de sus problemas de rodilla. Camacho parece un fijo en el lateral izquierdo.

Los equipos tienden a mejorar a lo largo de la temporada. Es el objetivo de toda plantilla, ser mejor en mayo de lo que fue en septiembre. La temporada es larga, y aunque conviene comenzar con buen pie, Mendía ya ha demostrado que sus equipos mejoran conforme pasan las semanas y el actual punto de partida no parece malo, aunque el nivel del Grupo 2 parece haberse incrementado de forma considerable por la mera presencia de rivales recién descendidos de Primera Federación como Real Unión, Amorebieta o Sestao.

La máxima exigencia requiere del máximo acierto en ambas área, y pese al buen juego y al ritmo alto de competición, este examen aún está por aprobarse en la UD Logroñés, que desde este sábado inicia el reto de estar, primero, entre los mejores del campeonato para ver si finalmente puede aspirar al ascenso de categoría.

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