TRIBUNA

Baños: el teatro del arte pelotazale

FOTO: Xavier García Vaquero

No se trata de un coliseo o una sala escénica, se trata simplemente de un frontón. El frontón San Isidro de Baños de Río Tobía. En él, ya desde el siglo pasado se ha ido gestando una afición profundamente arraigada tanto en los habitantes como en los visitantes de los lugares más diversos y remotos. Todas las semanas del verano a lo largo de los últimos años, se van sucediendo las representaciones en las que los actores son grandes deportistas que lo único que les mueve es el afán de jugar bien y tratar de ser mejores que los contrincantes. En la cancha se da una lucha sin cuartel noble y honesta en la que es tan importante ganar como la satisfacción de haber hecho un buen papel.

El espectáculo que se contempla es una conjunción de deporte, teatro y danza. Resulta difícil de explicar el enorme grado de atracción que genera en el público, pero tal vez lo entenderemos si nos damos cuenta de que la cancha se convierte cada día en un teatro en el que sonido de la pelota junto con los gestos de los pelotaris y los aplausos del público, a veces sincopados, consiguen una atmósfera casi mágica que envuelve y seduce a todos los espectadores.

FOTO: Xavier García Vaquero

No importa que el frontón pueda resultar corto o complicado en algunas zonas del ancho. Todos los jugadores se adaptan y son capaces de mostrar todo su arte. Porque arte son los ajustados restos de zurda, las voleas al saque, los cortes al rincón, los “dos paredes” imposibles o los ganchos de izquierda a milímetros de la raya del frontis.

Resulta también memorable, y hasta heroico, observar como muchos de los jugadores son capaces de lanzarse al suelo y deslizarse para intentar devolver las dejadas ajustadas y difíciles. Nadie que no haya sentido el pundonor de estos atletas puede entender que se jueguen su integridad física por un simple tanto, en un partido donde lo único que se juega es el honor de ser deportistas cabales.

De esta forma, en cada partido y a medida que se van sucediendo los tantos en los que la belleza plástica o los gestos casi mágicos tienen lugar, se produce una comunión entre actores y público emocionante y contagiosa.

Otro fenómeno no menos destacable es el enorme grado de confraternización que se produce entre los jugadores y sus familias, que en su mayoría han viajado desde lejos para ver a sus hijos, y el resto del público. El espíritu amigable y acogedor de los habitantes de Baños favorece esa circunstancia.

FOTO: Xavier García Vaquero

Así mismo, resulta reconfortante comprobar cómo muchos de los pelotaris riojanos que han llegado a ser profesionales y que iniciaron su carrera, incluso siendo casi niños, en este torneo, acuden año tras año a ver los partidos y ser saludados afectivamente por los asistentes al espectáculo.

Seguramente hay pocas manifestaciones deportivas a lo largo de cada verano en La Rioja que den lugar a un fenómeno que atraiga a tantos espectadores y sobre todo a los más jóvenes, ya que tanto ellas como ellos, están deseando convertirse en actores de esta maravillosa representación.

FOTO: Xavier García Vaquero

No cabe duda que nuestro añorado campeón Abel San Martín -Barberito I-, caballero dentro y fuera de la cancha, y todos los pelotaris que le precedieron y siguieron su ejemplo, estarían y están enormemente orgullosos de este torneo. Por otro lado, nos llena de satisfacción el hecho de que, siguiendo la estela de este campeonato, en varias localidades se estén llevando a cabo otros similares. Es indudable que con ello se va a conseguir impulsar la afición a este magnífico deporte.

Por último, no debemos olvidar que todo esto se ha estado haciendo siempre con el enorme esfuerzo de varias personas que han aportado y aportan lo mejor de su hacer para que todo sea un ejemplo de organización. Todos les estamos enormemente agradecidos y reconocemos su labor ejemplar.

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