“Haber estudiado” es la frase que se utiliza por excelencia por quejarse de sueldos injustos, horarios interminables y falta de reconocimiento.
Hablemos de las higienistas dentales, si, de esas que conoce la gente como las que “limpian bocas” de las mismas personas que están antes, durante y después del tratamiento. Las que preparan gabinetes, esterilizan, calman pacientes, se anticipan a lo que va a pasar e incluso dejan la clínica lista para el día siguiente mientras el doctor ya está en casa.
Ser higienista también implica limpiar, reponer y organizar. Estar atentas a cada detalle pues el entorno importa, aunque nadie aprecie a quien lo mantiene, porque desde luego no queremos suponer un trauma más allá del que es ir al dentista, por ello estamos en cada detalle como limpiar el baño, aunque no nos paguen por ello.
Lo curioso es que, a pesar de haber estudiado, solo vemos reflejadas quejas y malas caras en la que se pone en duda nuestro criterio clínico. Somos invisibles cuando todo va bien, pero casualmente culpables cuando todo va mal.
Haber estudiado, pero no solo anatomía, patología, prevención, protocolos clínicos, instrumental, esterilización o periodoncia: haber estudiado como sobrevivir en un sistema que nos infravalora y en un sistema que se cree que con aplausos y uniformes bonitos compensa la precariedad.
Seguiremos siendo esenciales pero invisibles y seguiremos optando a cursar odontología (todo aquel que pueda permitírselo) simplemente para que nos tengan en un mínimo de consideración, porque hablando de consideración, ahora tampoco podemos ejercer de profesores del grado de higiene bucodental puesto que parece que está más capacitado cualquiera que tenga una carrera, aunque no haya cogido una turbina en su vida.
Un sueldo que no sube. Un convenio que no nos protege y jornadas que siempre acaban alargándose.
Obligarnos a colegiarnos porque así estaremos más protegidos y sin embargo están más presentes para cobrar cuotas que para defender activamente a sus miembros, con un convenio de 2019 en el que la última actualización es del 2022 y en el que dichas actualizaciones constan de condiciones laborales en el aire, maquillar la realidad laboral, abandono de sindicatos, subida de las cuotas y enfocarse en la imagen institucional, “pero haber estudiado”.
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