La sierra riojana ha puesto el viento: sano, de los que provoca un escalofrío que se pasa buscando el sol, que ha salido para dar la bienvenida a todos esos valencianos que en este sábado de agosto han estado por Ezcaray. Riojanos, valencianos y muchos vascos se han dado un abrazo a través de la gastronomía, aprendiendo a cocinar una paella valencia o visitando los puestos con lo mejor del producto riojano: vinos, quesos, aceites, mieles, azafrán… Es el movimiento popular que se genera a través de este certamen gastronómico que agita esta primera villa turística en La Rioja.
Fuera del punto central del Festival MAMA, Ezcaray también ha sentido que en esta localidad se apuesta por la cocina, la de los tres tenedores y un menú largo, pero también esa otra culinaria, quizás más intensa, que pone a productos y cocineros en íntimos contacto para que las barras se llenen de pinchos y las terrazas de gente ávida de gozar de lo que vaya saliendo.


