Primer día de danzas en las fiestas de Cervera del Río Alhama en honor a Santa Ana y, de nuevo, la polémica ha estado servida con el baile de la Gaita Mixta (compuesta por 32 miembros, de los que cuatro son hombres y el resto mujeres). Este grupo y el de la Gaita Oficial (compuesta solo por varones), cada uno con sus respectivos grupos de gaiteros, han bailado como es habitual durante el recorrido hasta llegar a la puerta de la iglesia, momento en el cual la Gaita Oficial ha entrado en su interior para asistir a la bajada de Santa Ana.

El grupo de danzas de la Gaita Mixta se ha quedado junto a las escaleras de la parroquia a modo de reivindicación, ya que la cofradía le impide bailar en el interior de la iglesia en el momento de la eucaristía sin la autorización del sacerdote (tal como dictan los estatutos reformados a finales de 2023 por las cofradías de Santa Ana y San Gil y por los que se veta a las mujeres la participación en la Gaita Oficial).

Los momentos de tensión se han producido cuando la Gaita Mixta ha decidido dialogar con los gigantes para coordinarse y la respuesta de estos ha sido negativa porque «obedecían órdenes de la cofradía». Una vez la Gaita oficial ha entrado dentro de la iglesia, la Mixta ha comenzado a bailar en la calle Mayor y «es ahí cuando la comparsa de Gigantes y Cabezudos se ha desplazado al centro de la calle impidiendo danzar en un espacio publico». Pero la Gaita Mixta y su grupo de gaiteros no han cesado en su interpretación ante un público atónito.

Así lo ha manifestado la Gaita Mixta en un comunicado, asegurando que «la cofradía ha intentado imponer a través de la comparsa de Gigantes y Cabezudos la ley que impone dentro de la iglesia». «Por nuestra parte, en ningún momento hemos ocasionado ningún tipo de violencia verbal ni física con los gigantes, procurando mantener el buen diálogo que siempre defendemos. Además, sobra decir que condenamos cualquier tipo de agresión hacia cualquier persona o material», reflejan.

«Nos quieren callar. Nos quieren quietas, pero las calles son de todas y para todas las personas, y la cultura que se vive en ellas también. La Gaita Mixta seguirá bailando porque es nuestra forma de celebrar, de resistir. No necesitamos permiso para expresarnos y, aunque la cofradía intente imponer sus normas excluyentes, nos encontrarán aquí, bailando, con más fuerza que nunca. La Gaita que pide el pueblo es ya una realidad».

Un movimiento más allá de la danza
Esta Gaita Mixta se constituyó en 2016 como respuesta a la prohibición de que en la oficial participasen mujeres. Un «movimiento social» que cada año despierta la polémica en este festejo popular y que ya el año pasado logró superar en número a los integrantes que conforman la gaita Oficial


