La Rioja vuelve a mirar al termómetro con resignación. La Dirección General de Salud Pública, Consumo y Cuidados ha declarado el nivel 3, rojo, en la Ribera del Ebro riojana dentro del Plan de alerta, prevención y control de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud. La novedad es que la alerta se prolonga un día más de lo previsto y se mantendrá, al menos, hasta este jueves, en una semana marcada por máximas que rozan o superan los 40 grados.
El episodio no da tregua. Para este martes, Salud prevé una máxima de 41,2 grados en la Ribera del Ebro riojana. El miércoles, aunque el mercurio bajará ligeramente, continuará en valores extremos, con 39,8 grados. Y el jueves, lejos de remitir, el calor seguirá instalado en la comunidad con una máxima prevista de 39,9 grados. Tres jornadas consecutivas en las que el verano muestra su cara más dura y en las que cualquier sombra, persiana bajada o botella de agua se convierte en un pequeño refugio.
Son días de calor insufrible, de calles que arden a media tarde y de noches en las que dormir vuelve a ser casi una misión imposible. El cuerpo no termina de recuperarse, las casas acumulan temperatura y el descanso se complica cuando el calor se queda pegado a las paredes. La Ribera del Ebro riojana afronta así otro tramo de julio bajo aviso máximo, con temperaturas especialmente peligrosas para personas mayores, menores, enfermos crónicos, trabajadores al aire libre y quienes viven en viviendas mal acondicionadas.
Salud Pública insiste, en este tipo de episodios, en la necesidad de extremar las precauciones: beber agua con frecuencia aunque no se tenga sed, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, reducir la actividad física intensa, permanecer en lugares frescos y prestar especial atención a las personas más vulnerables. También se recomienda realizar comidas ligeras, usar ropa clara y transpirable y no dejar nunca a personas o animales en vehículos estacionados.


