Las patatas asadas desembarcan en Logroño. Al menos de forma definitiva, pues este bocado de comida rápida que lleva décadas instaurado en el sur de España ya venía haciéndolo con carácter puntual en el ferial de Las Norias durante las fiestas de San Mateo y San Bernabé.
Ahora, una iniciativa empresaria pretende darle vocación de continuidad al hábito de matar el hambre con este tipo de elaboración y ha elegido la calle Portales como cuartel general. El negocio ya ha ha solicitado al Ayuntamiento la correspondiente licencia para adecuar el local del número 41, donde durante años despachaba Garpesa sus trenzas y más recientemente lo ha intentado la firma de dónuts Hoop.

El establecimiento, al igual que la mayoría de negocios de este estilo, solo prestará un servicio de comida para llevar. Los clientes se asomarán a la barra, pedirán la patata a su gusto (con mayor o menor variedad de condimentos) y tendrán que buscar un domicilio o un rincón de la ciudad donde hincarle el diente.
Las patatas asadas son una propuesta gastronómica plenamente asentada en Andalucía, con auténticos imperios de la modalidad, como El Paponazo, que instala un puesto ambulante en Las Norias durante las fiestas. La receta básica es bien sencilla: una patata al horno que se parte por la mitad, se salpimenta y se mezcla con ingredientes a gusto del consumidor (los ‘clásicos’ son aceitunas, atún, queso, maíz, remolacha, zanahoria y jamón cocido).
Una idea de negocio hasta la fecha inexplorada en un Logroño que ahora tendrá la oportunidad de saborear la feria durante todo el año en la principal calle de su Casco Antiguo.


