Inma Marrodán estudió Fisioterapia en la Universidad Europea de Madrid, pero eso solo supuso el inicio de su aprendizaje: «La formación es constante. Cada año hago dos o tres cursos, como mínimo».
Hace veinte años decidió abrir su propio centro de fisioterapia en Logroño. Actualmente la lleva ella sola: «Yo me lo guiso, yo me lo como. Organizo, amplío el horario… Juego mucho mejor con los horarios. Ahora en verano cierro por las tardes, pero aún así siempre termino haciendo más horas por la mañana porque intento no dejar a ningún paciente tirado. Lo que no me gustaría que me hicieran, no lo hago».
A pesar de los tratamientos novedosos que existen en el campo de la fisioterapia, muchas de las cuales también aplica en su clínica, Inma apuesta principalmente por la terapia manual: «Necesito tocar para saber qué necesita ese cuerpo, qué me pide, qué restricciones veo y, por tanto, qué lesión puede ser por la que viene. Intento ir siempre a la causa del dolor: solucionar el inicio es lo que puede hacer que el arreglo sea definitivo».
Para Inma, lo peor de sus trabajo es la parte más burocrática: «Odio a muerte toda la parte de secretaria. A mí lo que me gusta es estar de blanco y tratar al paciente. El tú a tú y el contacto. Tratar a un paciente que llega en muletas y sale andando es súper satisfactorio. Lo que más me gusta es ayudar a la persona a sentirse mejor. Solucionarle a alguien un dolor es darle vida».
Aunque el paciente «sufra» durante la sesión, luego los resultados «se ven», explica Inma.

Sobre todo trata lesiones en el cuello: «Es algo que padecemos todos en esta sociedad porque somos más sedentarios, porque tenemos una herramienta en nuestras manos que nos está destrozando la vida, que es el móvil».
«El movimiento es salud y la inmovilización es patología. Todo lo que muevas el cuerpo, a cualquier edad, es salud», señala. Sin embargo, no todo vale en el deporte. «Es importante hacerlo bien. Todo lo que sea mal hecho, es peor que no hacerlo». Como la natación, uno de los deportes más beneficiosos para la espalda.
Pero, por encima de todo, recomienda el pilates a todos sus pacientes, independientemente de su edad: «Es lo más sano, estirar las cadenas musculares y ejercicios de fuerza, pero no con mucho peso, muy controlados. Tú primero haz pilates y luego si quieres te haces una maratón».
Ejercicios como el pilates, el tai-chi o el yoga son profundamente beneficiosos para mantenerse en forma y evitar posibles lesiones a la larga: «Tengo pacientes de más de 80 años que practican estos deportes y se mantienen perfectas. Mucho mejor que nuestras generaciones que van a tener mil achaques más porque estamos obsesionados con que el deporte tiene que ser para quemar calorías».
Pero para poder apreciar los beneficios de hay que ser constante: «No vale hacer deporte un mes. Es mejor hacer poco, pero todos los días y adaptarlo al nivel de cada uno». Eso es lo que marca la diferencia desde el punto de vista de Inma.


