Cultura y Sociedad

«Los souvenirs favoritos son imanes, llaveros, tazas y vasos de chupito»

Mireia Santolaya

Portales es una de las calles con más vida de la ciudad. Locales, turistas y peregrinos la recorren a diario. Muchos de los foráneos, además de anécdotas, deciden llevarse un souvenir de recuerdo: tazas, dedales y muchos, muchos imanes. Porque en esta vida hay dos tipos de personas: los que tienen la nevera repleta de imanes que han comprado en alguno de sus viajes y los que no.

En pleno corazón de Portales, entre turistas que admiran La Redonda y locales que caminan con prisas, está una de las fachadas más características de la ciudad, donde el tiempo parece detenerse.Al cruzar el umbral de ‘El Plus Ultra’ uno no entra en una tienda cualquiera. En realidad, entra en la primera tienda de souvenirs de Logroño. Un negocio familiar que lleva más de un siglo  atendiendo con una sonrisa y vendiendo pequeños trozos de la ciudad en forma de imanes, llaveros, bolas de nieve y tazas con escudos riojanos.

Mireia Santolaya lleva la tienda desde 2015, cuando su padre, por una cuestión de salud, tuvo que dejar que fuera ella la que tomara las riendas. «Estaba estudiando y mi papá me dijo si quería trabajar y le dije que sí. Él me lo enseñó todo poco a poco: los precios, lo que más se vende… todo», recuerda con cariño.

Es un negocio familiar de los de toda la vida. Ha pasado de generación en generación, pero siempre en la familia. Mireia duda, pero al final afirma: «Soy la quinta generación». Lo dice con orgullo, y no es para menos. No es fácil que un negocio perdure durante más de un siglo. ‘El Plus Ultra’ ha vivido dos dictaduras, una guerra, una República y una transición a la democracia. Ahí es nada.

Aunque se encarga ella sola de todo, Mireia no está completamente sola. Sus hijos corretean por la tienda como pequeños ayudantes en formación, asegurando que la tradición, si el tiempo y las circunstancias lo permiten, tendrá continuidad. “Si aguanta la tienda, tengo herederos”, dice con una sonrisa, consciente de que los tiempos no son fáciles para el pequeño comercio.

Entre los productos más vendidos, no hay sorpresas: los clásicos del souvenir siguen reinando. «Lo que más se vende son los imanes, los llaveros, las tazas y los vasos de chupito». Los imprescindibles de todo turista que se precie, aunque no solo entran forasteros en los dominios de Mireia: a los riojanos también les gusta tener algún detallito de su tierra.

A pesar de ser un local pequeño, la tienda de Mireia es una ventana al mundo. Hasta ella llegan gentes procedentes de todas partes «de Madrid, de Inglaterra, de Argentina, de México…» La lista es interminable y, quién sabe, tal vez haya uno de los imanes que vende Mireia en una nevera de Buenos Aires.

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