La decisión de ahorrar costes reduciendo tratamientos en el viñedo está saliendo más caro de lo esperado a algunos viticultores en un contexto de lucha generalizada contra la expansión del mildiu. En este caso, se ha cumplido el refrán de menos es más porque, a menos manos de tratamientos, más daños en el viñedo.
Diego Varona, joven agricultor de Huércanos, reconoce que por esta zona de Rioja Alta «hay corros bien tocados» por el hongo, con «alguna viña perdida prácticamente al cien por cien porque no se ha tratado lo suficiente». En su caso va por la cuarta mano y reconoce que empezó tarde a aplicar los tratamientos: «Hay gente por la zona que ya lleva seis manos. Yo empecé después de San Isidro precisamente por ahorrar en costes, pero he de decir que no me puedo quejar en cuanto a pérdidas. Tengo mildiu pero lo normal para lo que se está viendo este año en el campo, aunque también es cierto que si mi presupuesto hubiera sido otro ya habría echado seis o siete manos. Pero es que las uvas hay que venderlas en septiembre, no comprarlas en agosto, y con estos gastos las estamos comprando».
Y aún queda más de un mes por delante arrastrando el atomizador porque «la viña que se trata se nota, aunque es a base de gastar una fortuna». Varona calcula que le quedarán tres manos «a bien que vaya la cosa»: «La próxima mano será para principios de julio, otra hacia el día 20 de ese mes y la tercera la primera semana de agosto. Todo si el tiempo no vuelve a dar guerra».
Porque ese es otro asunto complejo. Una de las claves para haber esquivado la gran presión del mildiu es haber acertado con las tormentas anticipándose a ellas. «Aunque esa no es la tarea compleja, el problema es el presupuesto, que es muy justo».
Para este viticultor nada tiene que ver esta campaña con la de 2020, cuando el mildiu también marcó la cosecha. Sin embargo, hace cinco años la primavera fue muy lluviosa hasta principios de junio, «con un mildiu que empezó a dar guerra a mediados de julio», pero este 2025 la humedad ha acompañado en todo el ciclo. «Este año ya llevamos un mes con el hongo».
Si bien las temperaturas extremas, en parte, no lo favorecen, entre los episodios de tormentas y los de temperaturas extremas se dan periodos de temperaturas medias que son propicias para su desarrollo. Y ante unas precipitaciones continuas unido a mucha humedad relativa ambiental, nunca se consigue acabar con las malas condiciones que propician la expansión del mildiu.
De cara al fin de semana todo apunta a que desaparece el riesgo de tormentas y las temperaturas máximas aumentan, lo que derivará en un menor riesgo. Sin embargo, si las infecciones ya están en la vid, estas acabarán evolucionando hasta completar el ciclo, afectando así a la cosecha. Es por ello que los técnicos asesores recomiendan seguir con los tratamientos y acortar plazos.


