En su estreno en la Premier, al frente del modesto el Bournemouth, Andoni Iraola no ganó un partido hasta el 28 de octubre. Entonces, las alarmas entre los aficionados ya estaban del todo encendidas. No así en los despachos del club inglés. Bill Foley confiaba en Iraola, que había demostrado en el Mirándes (en Segunda) y en el Rayo Vallecano (en Primera) lo que ahora viene reconociendo el planeta fútbol, que el vasco es un gran entrenador.
El que fuera su mano derecha tanto en Miranda como en Vallecas (ascenso, semifinal de Copa y tres temporadas), Unai Mendía Sarasola -primo de Carlos Lasheras Mendía, ambos de Beasáin- decidió el verano pasado emprender su propio camino al frente de un banquillo, tras haber decidido en 2022 que no seguía de la mano del exfutbolista del Athletic. El ahora entrenador de la UD Logroñés empezaba trayectoria en solitario en 2024 al frente del Teruel, un recién descendido con la presión de tener que volver a Primera Federación. No ganó hasta la quinta jornada. Sumó solo dos triunfos en las primeras nueve jornadas. El asunto no estaba funcionando en una plantilla totalmente nueva. Pero hubo paciencia, pese a firmar solo cinco victorias durante la primera vuelta. Y ahora en Pinilla disfrutan de un ascenso.
La historia -salvando las distancias- acabó bien tanto para Iraola -que ha sonado con fuerza para entrenar al Tottenham aunque finalmente ha decidido renovar en el Bournemouth- como para Unai Mendía, que en su primer curso como entrenador principal superaba un pésimo inicio liguero para acabar ascendiendo en los playoffs de ascenso a Primera Federación. Lo hizo entrando como quinto -la peor de las posiciones posibles para hacerlo- tras eliminar a dos transatlánticos de la categoría, como el Atlético Baleares y el Numancia.
Iraola y Mendía, antiguos colaboradores, están andando sus propios caminos. Iraola, ya en la élite, Mendía, aceptando una oferta de Segunda Federación pese a haber podido seguir en el Teruel ya en Primera Federación. La escuela de Andoni Iraola va regando el fútbol español. El propio Mendía, Iñigo Pérez y Pablo de la Torre son parte del grupo fuerte que ha trabajado con el técnico vasco todos estos años para alcanzar la élite del fútbol mundial.
El único que sigue con él en Inglaterra es Pablo de la Torre, el preparador físico. El resto ha sentido el impulso de ‘ponerse por su cuenta’ con los riegos que eso conlleva. Iñigo Pérez acaba de clasificar para Europa al Rayo Vallecano, mientras que Unai Mendía, a la primera y en su primera experiencia, pese a las dificultades financieras del Teruel, ha logrado el ascenso a Primera Federación, cuando, como quinto, nadie contaba con este equipo para conseguirlo.
Unai Mendía, que ya sabe lo que es dirigir como entrenador principal un partido de Primera División -un Rayo-Valencia por sanción de Iraola-, ha aprendido de la escuela ‘Iraola’, que define así quien sigue a su lado, Pablo de la Torre: «Hay que entender qué persona necesita más cercanía, más lejanía, más escucha, más atención, más feedback… Para mí ahí radica una de las grandes partes del éxito (de Iraola): en la gestión de personas. La carga física a la que se expone el jugador es muy importante, pero la gestión de las emociones y la carga psicológica también es determinante. Rodearse de buenos expertos para gozar de buena salud mental. Es vital para el jugador». Es lo que define esta escuela, que maneja unas métricas que sus equipos deben intentar mantener en todo momento, y buscan futbolistas que logren sostener estas métricas, ya sea en Segunda Federación, en LaLiga o en la Premier.
De ahí mensajes como los que recibió Mendía el día que hizo público que se desligaba del Rayo y de Iraola para seguir su propio camino. Le escribió el futbolista Óscar Valentín unos de esos tuits que raramente se ven en el fútbol, también el profesional: «Cuando alguien me hable de ti siempre recordaré tu sonrisa, tus ganas de trabajar día a día, tu profesionalidad, el saber preocuparte del jugador, pero sin duda tu humildad y bondad por encima de todo. Ojalá nuestros caminos se vuelvan a cruzar Unai Mendía, ¡gracias por todo!».
Dice Pablo de la Torre que «no es sencillo instaurar una idea, una identidad, un modelo de entrenamiento, un sistema de trabajo en un club nuevo. Sabíamos que teníamos un inicio complejo, un calendario difícil, un cambio de paradigma que necesitaría tiempo para asentarse…», en relación a lo que le costó ganar a Iraola en el Bournemouth. También le costó ganar a Unai Mendía en el Teruel, lo que preocupa en la UD Logroñés, consciente de la presión existente en todo momento: del primer al último partido de liga tras tres años de malos resultados deportivos.


