La Rioja

El riojano Sergio Toribio viaja rumbo a Gaza en la Flotilla de Greta Thunberg

El riojano Sergio Toribio viaja rumbo a Gaza en la Flotilla de Greta Thunberg

Sergio Toribio no nació en La Rioja, pero como el dice «uno es de donde pace, y yo lo hago en Logroño». Este mecánico naval y activista viaja estos días rumbo a Gaza en el Madleen, una de las embarcaciones de la Flotilla de la Libertad que pretende romper el bloqueo marítimo israelí sobre la Franja y llevar ayuda humanitaria a un pueblo asfixiado. Le acompañan rostros conocidos como Greta Thunberg o el actor Liam Cunningham, y también figuras políticas como la eurodiputada francesa Rima Hassan. «La idea es abrir un corredor humanitario por mar y también visibilizar una situación de la que sólo nos llega la mitad de lo que está pasando».

El barco zarpó el pasado domingo desde Catania (Italia). La idea era llegar este próximo domingo a las costas de Gaza, pero no va a ser fácil. El ejército israelí ya ha anunciado su intención de interceptar la flota, incluso en aguas internacionales. «Somos conscientes del peligro», admite Toribio, «pero no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras recrean, con total impunidad, algo tan inhumano como los campos de concentración nazis que ellos mismos sufrieron». En la noche del martes, drones israelíes comenzaron a sobrevolar el Madleen, en lo que los organizadores han denunciado como un acto de hostigamiento. A pesar de ello, la tripulación continua rumbo a Gaza, donde esperan llegar con suministros y una clara intención política: abrir un corredor marítimo civil que permita aliviar la crisis humanitaria en la Franja.

Con él van activistas brasileños, franceses, alemanes. Él es el único español. La travesía no está siendo un camino de rosas. Sin ir más lejos, el jueves tuvieron que salvar a cuatro migrantes en el Mediterráneo después de que se lanzaran al mar desde otra embarcación para evitar ser recogidos por las autoridades libias.

«Fuimos alertados por la agencia de control fronterizo Frontex de la Unión Europea. Había un bote con treinta o cuarenta personas desinflándose, llevaban cinco días a la deriva y se acercaba la guardia costera libia. Conseguimos poner a salvo a cuarto que se tiraron al mar y los hemos dejado en manos de las autoridades griegas», relata Sergio.

Para Toribio, esta no es la primera vez que se enfrenta a situaciones de riesgo por defender causas que considera justas. Ya en 2021 fue condenado en Dinamarca por participar en una protesta contra la matanza de ballenas en las Islas Feroe, como voluntario de la organización Sea Shepherd. «Lo volvería a hacer», afirma. En los últimos años, ha sido parte activa de varias ONG humanitarias como Sea Watch y SOS Humanity, desde cuyo barco Poseidón ha participado en decenas de operaciones de rescate en el Mediterráneo.

«No basta con indignarse, hay que actuar», dice desde el barco en el que se encuentra. Mientras el Madleen avanza entre amenazas y tensión diplomática, su mensaje viaja con él: ni las fronteras, ni los gobiernos, ni los ejércitos deben estar «por encima del deber moral de proteger la vida humana».

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