Toros

Roca Rey y Rafa Serna pasean una oreja y Diego Urdiales, sin suerte y de vacío

Fotos: Las Ventas

Fiaba Diego Urdiales su segunda comparecencia en San Isidro a modo de único remedio a una temporada demasiado vacua en compromisos futuros. Y a eso de las ocho y cuarto, un tal Federal venía a convertirse en el clavo ardiendo al que agarrarse para componer un curso acorde a la categoría del torero de Arnedo. Porque, poco antes, Castor se había movido sin decir nada y a destiempo. Aquel toro andarín se desplazó con mucha más pena que gloria. Y sin la más mínima entrega, claro. De aquel deambular sin transmisión esculpió Urdiales un par de trincherillas justo después de que el diestro de Arnedo hubo brindado a Cuca Gamarra. ‘De riojano a riojano. Es un orgullo que apoye la fiesta de los toros’. Fueron esas las palabras de Urdiales hacia la secretaria general del Partido Popular. Y ya no hubo más.

A decir verdad, aquel Federal apuntó cosas importantes en los primeros tercios de la lidia. Como aquel irse alegre y largo al caballo de picar donde empujó con fijeza y hasta humillado para lo que se había visto hasta entonces. O como aquella prontitud y aquellos pies mostrados en banderillas. Digamos también que una más que aparente fijeza. Y Urdiales brindó al público aquellas aparentes bondades. Y el inicio de faena, por bajo hasta los medios, derramó sabores de torerías añejas.

Trató de cuidar Urdiales aquellas virtudes que apuntaba Federal en un comienzo casi sin obligar. Como quien trata de conservar un tesoro. Y a medida que Urdiales imponía su mando, aquel buen toro empezaba a dejar de ser tan bueno. Y aquel cabeceo puntual destapó una más que evidente falta de clase. Y, por aquel entonces, a Federal le dio por salirse de los muletazos con la cara alta. Y llegó algún tropiezo, la impaciencia de un sector del público y el irse a por la espada de verdad. Y sí, al trasteo de Urdiales pudo faltarle fluidez. O mayor determinación en aquel cuidado inicio de faena, pero sucedía que a ninguno de los toros lidiados hasta entonces les habían sobrado las fuerzas. O pudo suceder también que los exigentes terrenos de los medios no fueran los más indicados para aquel toro tan exigente en los primeros tercios de la lidia.

El caso es que Roca Rey y Rafa Serna pasearon una oreja cada uno. Y eso que la corrida de Toros de El Torero, cinqueña en su conjunto, no dijo gran cosa. El lote de más posibilidades cayó del lado del peruano. Pero sucedió que al peruano le pesó lo que todavía reverberaban los ecos de la extraordinaria y torera tarde ofrecida por Morante de la Puebla el día de la víspera. Cierto es también que Roca Rey ofreció una doble versión. Tan efectista en su primero, tan poderoso en su segundo.

Su primer enemigo fue otro toro que, sin emplearse en el caballo, sacó pies, fue alegre y tuvo transmisión de mitad de la lidia en adelante. Y ahí que Roca atacó mucho y demasiado pronto a su oponente. Acusó en exceso el tal Delinciente aquel inicio de rodillas con los cambiados por la espalda citando tan de lejos pareció. Una tanda por el izquierdo aprovechando inercias y mandona, sin apenas el más mínimo resquicio de luz, resultó ya letal. A Roca Rey pudo sobrarle aquellas dos últimas series que casi no pasaron del intento por lo afligido ya de su enemigo y aquello terminó por evaporarse pese a la buena estocada cobrada.

Más paciente fue el peruano en el quinto. No atacó desde el principio y sí mediado su trasteo. Y Roca pareció por momentos al mismo Juli. Tan mandón y poderoso. Tan arrastrada la muleta. Pero al peruano le dio por rematar su obra con unos circulares más que inoportunos. Tan altas las telas ahora. Tan despegado. Sin un resquicio del poder y mando de tres minutos atrás.

Confirmó alternativa Rafa Serna con un toro que tampoco vino a decir gran cosa. Tan apagado, flojo y afligido. El caso es que el sevillano, sin muchos contratos en el horizonte tampoco, recibió a su segundo enemigo de rodillas frente a chiqueros y luego con un ramillete de verónicas de notable gracia y transmisión. La firmerza fue luego su mayor virtud en un trasteo frente a un toro que nunca estuvo metido por completo en la muleta del sevillano. Aquellos derrotes que aguantaba Serna revalorizaron una obra un tanto desordenada y carente de cierta calma.

La ficha:

Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Decimoctavo festejo de la Feria de San Isidro 2025. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de El Torero, bien presentados, todos cinqueños, flojos en líneas generales. Sin transmisión los lidiados en primer y segundo lugar. A menos el cuarto. Con posibilidades el resto.

• DIEGO URDIALES, silencio tras aviso y silencio.

• ROCA REY, silencio tras petición y oreja.

• RAFAEL SERNA, que confirma alternativa, silencio y oreja.

Incidencias: El banderillero Viruta se desmonteró tras parear al tercero.

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