No corren buenos tiempos para la remolacha en La Rioja. Si hace unos meses los cultivadores conocían unos contratos con la empresa Azucarera de unos precios hasta un 40 por ciento más bajos, ahora esta misma compañía ha comunicado el cese de la molturación de la remolacha en su fábrica de Miranda de Ebro, donde estos agricultores riojanos enviaban su producción cada año. Estas instalaciones servirán únicamente como refinería del azúcar, mientras que toda la producción (incluida la de la fábrica de León que también cesa su actividad) se trasladará a la central de Azucarera en Toro (Zamora).
Este cambio, motivado por un ERE que afectará a 251 empleados con el fin de «recuperar su competitividad en el mercado y garantizar el futuro de la empresa», se daba a conocer este martes a través de un comunicado enviado por la Azucarera, enterándose al mismo tiempo los propios proveedores. «Hemos conocido la noticia a raíz de los sindicatos y los medios de comunicación, porque la empresa no nos ha dicho absolutamente nada», asegura un remolachero de La Rioja Alta.
Sin embargo, remarca que la empresa les informó de que, en el caso de que Azucarera no recogiera la producción de esta campaña en la fábrica de Miranda, habría que llevar la remolacha a Toro, pero sería la compañía quien se hiciera cargo de los costes de los portes. «Eso, según han dicho, no tendría coste alguno para el agricultor, al menos este año. Porque esto va todo campaña a campaña». No obstante, la empresa no ha querido dar declaraciones al respecto sobre las nuevas decisiones que se tomarán a partir de ahora.
«Aún así, siguen manteniendo el precio bajo. Si hace un año la remolacha (contando las subvenciones) se vendía a unos 60 euros la tonelada, para este año los contratos fijados rondarán los 40 euros. Eso es una barbaridad», remarca. «Además, el año pasado tuvimos muchos problemas de enfermedades en los cultivos porque nos retiraron los fungicidas e insecticidas que usábamos y la remolacha se estropeaba pronto y no lográbamos sacar grado. Y sin grado, Azucarera ha dicho que nos bajaba el precio. Este año, por suerte, han sacado una semilla con un insecticida que parece haber funcionado bastante mejor porque la planta ha nacido bien y estamos a la espera de un nuevo fungicida que puede funcionar también».
La cosecha de 2025, prevista para finales de año, se vaticina que será corta. «Así que empezaremos pronto y terminaremos pronto. La gente ha decidido no sembrar por los precios que vamos a manejar este año, por lo que somos muy pocos los que hemos seguido adelante aún así sin saber, evidentemente, que la fábrica de Miranda iba a dejar de recoger la remolacha. Es todo un desastre y una falta de información que lastra el cultivo. Si se quiere mantener la remolacha han de subir los precios y asumir ellos los costes de transporte a Toro, porque sino será inviable», sentencia.


