Mentes Abiertas

«La orientación educativa no es un complemento, es una necesidad»

Los orientadores Mariasun Forte, Javier Martínez y Graciela Remesal protagonizan el nuevo episodio de Mentes Abiertas

Cuando pensamos en un centro educativo pensamos en asignaturas, libros, exámenes, profesores, alumnos… Sin embargo, no reparamos en una figura clave que muchas veces pasa desapercibida, pero cuya labor es fundamental para acompañar al alumnado en su desarrollo personal, emocional y académico: hablamos de los orientadores y orientadoras educativas.

En este quinto episodio del podcast Mentes Abiertas (disponible en Ivoox, Spotify y Apple Podcast) nos acercamos a la Asociación de Orientadores de La Rioja, APOLAR, una entidad que trabaja para visibilizar, reforzar y compartir la importancia de la orientación como pilar de calidad en la educación.

El rol de los orientadores en los centros ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Aunque tradicionalmente se les asociaba principalmente con el apoyo académico, hoy en día su labor es mucho más amplia. Abarca aspectos clave del desarrollo emocional, social y personal de los estudiantes. Para entender mejor este papel crucial, hemos hablado con tres orientadores de La Rioja: Mariasun Fortea, orientadora en el Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) Rioja Baja Calahorra; Javier Martínez, orientador en el Equipo de Atención Temprana (EAT); y Graciela Remesal, orientadora en el IES Batalla de Clavijo.

Para Mariasun, el trabajo de un orientador no se limita al ámbito académico, sino que «debe ser un papel integral. Nos centramos en la persona, en su bienestar emocional y su desarrollo social”, señala. Este enfoque es esencial, ya que los problemas emocionales, como la ansiedad, el estrés o la falta de habilidades sociales afectan directamente el rendimiento académico y el comportamiento de los estudiantes. Fortea subraya que su labor no solo se basa en mejorar las calificaciones de los estudiantes, sino también en ayudarlos a gestionar las emociones que influyen en su día a día.

Y es que, la clave de una orientación efectiva parte de una escucha activa y una respuesta que se ajuste a las necesidades particulares de cada estudiante. «Cada uno tiene su propia historia, su propio ritmo de aprendizaje, sus fortalezas y desafíos, así que es importantísimo que se sientan comprendidos y apoyados». Sin una intervención personalizada, muchos alumnos pueden sentirse desmotivados o excluidos y eso repercute negativamente en el rendimiento académico y en el propio bienestar emocional.

Porque la orientación no es solo una respuesta ante un problema, sino un acompañamiento constante en toda la etapa educativa. «Nosotros conocemos a los alumnos desde que entran a Infantil y vamos creciendo con ellos».

Remar en la misma dirección

Además, uno de los aspectos más valiosos de la orientación educativa es, sin duda, la colaboración, un trabajo conjunto con los docentes y las familias. Mariasun destaca que los orientadores trabajan estrechamente con los profesores para detectar posibles dificultades en los estudiantes. «El profesorado es nuestra primera línea de defensa. Ellos son los que, día a día, observan el comportamiento de los estudiantes y nos alertan cuando algo no va bien».

En esta misma línea habla Javier, que destaca la importancia de su labor como nexo de unión entre los distintos actores del entorno escolar. «Nuestra función es mediar y facilitar la comunicación entre estudiantes, padres y docentes, asegurando que todos rememos en la misma dirección». Además, subraya que, más allá de abordar problemas puntuales, «nuestro trabajo se basa en prevenir conflictos y fomentar un ambiente escolar saludable».

Un rol fundamental si tenemos en cuenta que todavía, la figura del orientador pasa desapercibida en algunos momentos. Por ello, Javier insiste en la necesidad de una mayor visibilidad de los orientadores dentro de la comunidad educativa: «En muchos casos, los problemas se podrían atajar antes si se nos permitiera participar más en las decisiones del centro. Nuestra perspectiva aporta un enfoque preventivo que es fundamental». Además, destaca el valor de la orientación en momentos críticos, como la elección de itinerarios académicos o el apoyo en situaciones familiares complejas.

Porque el panorama educativo ha cambiado considerablemente, y con ello también las necesidades de los alumnos. «Hoy en día, los orientadores debemos adaptarnos a un joven cada vez más diverso, con distintas capacidades, culturas y contextos familiares. La inclusión educativa y la atención a la diversidad son aspectos clave de nuestra labor», comenta Javier.

«La orientación no es un lujo, es una necesidad»

Por su parte, Graciela Remesal subraya que la orientación educativa debe ser considerada un componente esencial del sistema educativo. «A menudo se nos ve como un recurso adicional, pero en realidad, nuestra intervención es crucial para detectar y abordar dificultades de aprendizaje, problemas emocionales y situaciones de riesgo». Además, lamenta que, en muchos centros, la falta de recursos y reconocimiento limite el alcance de su labor.

En este capítulo, Graciela también hace hincapié en la importancia de trabajar en red con otros profesionales: «La coordinación con psicólogos, trabajadores sociales y especialistas en necesidades educativas especiales nos permite un enfoque integral y mucho más efectivo. Para que esto sea posible, es necesario un esfuerzo conjunto por parte de las administraciones y los propios centros educativos».

Y es que la orientación no debería depender de los recursos disponibles, sino de las necesidades reales de los estudiantes. «Hoy en día, los adolescentes enfrentan presiones sociales, familiares y académicas muy intensas. Los problemas emocionales, como la ansiedad o la baja autoestima, son cada vez más frecuentes, y los orientadores debemos estar preparados para acompañarles en este crecimiento emocional».

Para Graciela, también es muy importante crear espacios seguros dentro de los centros educativos: «Los estudiantes necesitan saber que hay un lugar donde pueden expresar lo que sienten sin miedo, donde se les va a escuchar y comprender». Además, destaca la necesidad de programas de prevención que permitan identificar situaciones de riesgo antes de que se agraven.

Y si la prevención es importante, el fomento de una salud mental positiva también. «El bienestar emocional es esencial para el éxito personal y académico. Si no les ayudamos a construir una base emocional sólida, los estudiantes no podrán desarrollarse en otros aspectos».

Además, los tres profesionales están de acuerdo en que «los orientadores necesitamos un formación continua porque las necesidades de los alumnos evolucionan, y los orientadores debemos estar preparados para entender esas nuevas realidades. La formación es clave para adaptarnos y responder de manera efectiva».

Y, por supuesto, no es un trabajo solo para ellos. «La involucración de las familias es un pilar fundamental para garantizar que los estudiantes reciban el apoyo adecuado en todos los ámbitos de su vida. Por eso es muy necesario estar en constante comunicación con los padres: “Las familias tienen un conocimiento único sobre las circunstancias personales de los estudiantes. Si establecemos una comunicación abierta y fluida con ellas, podemos ofrecer un apoyo mucho más completo y personalizado. La educación es un esfuerzo conjunto».

En definitiva, los orientadores son figuras clave que permiten a los estudiantes crecer, aprender y afrontar los desafíos de la vida escolar de manera equilibrada, permitiéndoles avanzar hacia un futuro más saludable y prometedor.

Mentes Abiertas, un podcast de NueveCuatroUno que cuenta con el patrocinio del Gobierno de La Rioja y la colaboración de Caja Rural de Navarra y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

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