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Bosonit renuncia definitivamente a la construcción de su nueva sede en el Casco Antiguo de Logroño

Bosonit renuncia definitivamente a la construcción de su nueva sede en el Casco Antiguo de Logroño

Bosonit renuncia, definitivamente, a la construcción de su nueva sede en el Casco Antiguo de Logroño, un proyecto diseñado por el prestigioso arquitecto japonés Kengo Kuma que, en última instancia, ha quedado en papel mojado.

La compañía tecnológica ya ha trasladado a sus trabajadores su decisión, que se produce «tras más de cuatro años de trabajo e inversión» y motivada por la «falta de garantías totales por parte de terceros implicados en la operación urbanística del solar, sumado al encarecimiento general del mercado y a las cambiantes circunstancias del mercado tecnológico actual, muy exigente y condicionado por la necesidad de adoptar decisiones empresariales ágiles».

Recreación virtual del proyecto para la nueva sede de la compañía en el Casco Antiguo de Logroño.

Bosonit ha solicitado formalmente al Ayuntamiento de Logroño la resolución «de mutuo acuerdo» del contrato vinculado a dicho edificio en la calle Marqués de San Nicolás. La firma riojana -cuya plantilla se compone de más de medio millar de trabajadores- explica que su renuncia al proyecto de la nueva sede, «lejos de suponer un paso atrás, representa un movimiento firme hacia lo que mejor sabemos hacer: seguir invirtiendo en innovación y en talento», lo que define como «nuestro verdadero motor». De este modo, la compañía destinará el presupuesto inicialmente destinado a la construcción del edificio «al desarrollo de tecnología avanzada, la apuesta e impulso de las personas y el crecimiento sostenible de nuestro ecosistema».

Bosonit -que mantendrá sus instalaciones en la Gran Vía de Logroño- tranquiliza a sus trabajadores subrayando que la compañía «está más que consolidada», «con ADN 100 % riojano, sin ningún fondo externo, en la que todos los socios son trabajadores de la propia compañía, comprometidos con el proyecto desde dentro».

Y les traslada su satisfacción tras haber logrado «un récord histórico de volumen de negocio», que «confirma la solidez de nuestra estrategia, centrada en la innovación, en las personas que lo hacéis posible, en la cercanía con nuestros clientes y el compromiso con nuestro entorno». «Seguimos firmes en nuestra apuesta por Logroño y por La Rioja», concluye el escrito dirigido a la plantilla de la tecnológica.

Un diseño cuestionado y un problema «complicadísimo de resolver»

Desde que la compañía presentara en sociedad el proyecto para su nueva sede, allá por el verano de 2021, el edificio no dejó a nadie indiferente. Por un lado, dada la inexistencia de un inmueble ni siquiera parecido en cuanto a diseño y prestaciones en la capital riojana, con capacidad para medio millar de trabajadores. Por otro, porque muchos vieron en el proyecto el impulso definitivo para un Casco Antiguo sumido en décadas de decadencia. Pero también, porque algunos vecinos e instituciones pusieron en cuestión el encaje del edificio en el paisaje urbano de Logroño.

La advertencia más seria, en ese sentido, la emitió en 2023 el comité español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), que falló negativamente sobre el proyecto por la volumetría del edificio. Un planteamiento que el propio Kengo Kuma, ‘padre’ del diseño, negó al asegurar que su edificio «busca la armonía con su entorno» y ejemplifica «una arquitectura de escala humana y que genere una sensación de intimidad para mejorar los espacios urbanos en los que se ubica».

El cambio de Gobierno en el Ayuntamiento de la capital riojana, también en el verano de 2023, encendió todas las alarmas al asegurar los nuevos munícipes que la sede de Bosonit (declarada por el Gobierno de La Rioja como Proyecto de Interés Estratégico Regional) planteaba «una tarea complícadisima de resolver» por parte de la Administración local.

En cualquier caso, Bosonit y el Consistorio firmaron el pasado año un convenio urbanístico por el que la compañía renunciaba a dos alturas en el edificio proyectado para igualar su cota con las de los inmuebles aledaños. En virtud a dicho convenio, que ahora ha quedado en agua de borrajas, la firma mantendría su centro de operaciones en el número 20 de la calle Marqués de San Nicolás a cambio de traspasar esa edificabilidad (las dos alturas anteriormente citadas) a otra parcela residencial del Casco Antiguo.

Ahora, casi cuatro años después de la presentación pública del mayor proyecto constructivo de los últimos años, el Ayuntamiento de Logroño y Bosonit separan sus caminos y la parcela del número 20 de la calle Marqués de San Nicolás seguirá esperando un futuro mejor que los escombros que la habitan actualmente.

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