El Rioja

Los relatos de Vinícola Real: «Erotismo, vino y seducción maridan a la perfección»

El arte de contar historias es, quizás, uno de los artes más antiguos. Las personas necesitamos historias; necesitamos inventarlas, contarlas, escucharlas. Estamos hechos de historias que han tendido puentes entre generaciones. Partiendo de esta idea, Bodegas Vinícola Real puso en marcha hace seis años su Festival de relatos eróticos ‘Confesor’.

Una idea que únicamente existe actualmente en Zamora y la bodega de Albelda. El reflejo de la primera sirvió para llevar esta iniciativa más allá y maridarla con el vino. «Nos dimos cuenta de que queríamos fomentar estas experiencias culturales en bodega combinándolas con lo que creemos que es nuestra alma, el Rioja. El vino es cultura y esto es una expresión más», explica Sara Arambarri, directora de enoturismo de Vinícola Real – 200 Monges.

El proyecto nacía para un público reducido, y así sigue siendo. El objetivo era impulsar ese arte de contar historias, pero, en esta ocasión, no para niños, sino para adultos entregados que pusieran en marcha la maquinaria de la escucha y la conversación. «El reto era traer a la bodega un arte escénico tan antiguo como los orígenes del hombre –la narración oral- y provocar un maridaje tan tentador como el erotismo y el vino. Ambos armonizan maravillosamente y siempre se ha dicho que el vino tiene propiedades afrodisíacas…».

El público que acude al Festival, siempre programado en febrero con San Valentín en el punto de mira, puede elegir entre tres opciones: disfrutar de una cena romántica servida a la luz de las velas en el comedor mozárabe y después acudir a la función de relatos; completar la anterior con el alojamiento en el hotel de la bodega; o simplemente acudir al espectáculo. «Las historias que aquí se cuentan consiguen hechizar al público y el vino propicia la sensualidad y el deleite. Los bellos espacios de nuestra bodega se convierten en singular escenario para dar cabida a una experiencia cultural diferente basada en el disfrute de los sentidos a través de la escucha y la palabra».

La primera vez que los asistentes eligen este plan lo hacen seducidos por la curiosidad. «Hay gente que tiene la piel más fina y preguntan si se sentirán incómodos, pero pronto descubren que la atmósfera que se respira es tan envolvente que les seduce desde el primer momento. Se crea un clima del que no quieres despertar». Y es que ‘Confesor’ termina convirtiéndose en un punto de encuentro donde, cuando se acaba la función, las actrices y actores conversan de forma distendida con el público mientras se toman un vino. «Aquí no se va nadie hasta que no empezamos a apagar las luces».

Las actrices que van a participar este año (las últimas entradas siguen a la venta en la página web de Vinícola Real) son «lo mejor que hay ahora mismo en el panorama del relato». Victoria Siedlecki es una actriz y narradora argentina afincada en Madrid y es directora de la Escuela de Cuentacuentos. «Ella susurra en su relatos eróticos algunos secretos y nos enciende otros, entre risas, erotismo y el placer indudable que toda lengua es capaz de provocar».

Además, Inés Bengoa, navarra que se formó como periodista, más tarde como actriz, y desde hace ya 20 años se dedica a contar historias. «Su función ‘Escalofrío’ es un billete hacia el deleite, una invitación al escalofrío, ese que se produce cuando nos entregamos al placer de la sensualidad».

Un nombre y un lugar

Confesor, 200 Monges, relatos eróticos… Sara reconoce que «suena a Edad Media», a ese rincón oculto de las antiguas bibliotecas llamado infiernillo, ese cuartito escondido en el que se guardaban bajo llave los libros prohibidos, «y eso es la esencia de esta propuesta, y por ello el nombre del Festival: ‘Confesor'».

Además, Confesor es uno de los vinos más top de Vinícola Real, un vino que solo aparece en añadas extraordinarias. «Confesor no sale al mercado todos los años, solo cuando la añada tiene algo mágico que contarnos. Entonces se vendimia, se elabora directamente en barricas, se cría en roble francés nuevo y duerme en botella mientras el tiempo lo acuna, lo doma, lo hace sutil y nos lo devuelve excelente».

Respecto al lugar en el que se lleva a cabo el Festival, la bodega de Albelda, Sara lo tiene muy claro: «En Vinícola nos encanta cuando los eventos culturales salen de los museos, de los patios de butacas, de los palacios de congresos… y se van a rincones, bodegas, almacenes… Se trata de desubicar la cultura y repartirla por todos los sitios. Y aquí en La Rioja, ¿qué mejor que una bodega?».

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