El Rioja

Más allá de la calificación oficial: «Es difícil homogeneizar una Rioja tan diversa»

El Consejo Regulador de la DOCa Rioja daba a conocer hace escasos días su tradicional calificación de la añada tras valorar un total de 5.025 muestras de los depósitos de fermentación de las bodegas, llegando a la conclusión que la de 2021 ha sido una ‘Muy buena’ cosecha.

Pero desde los Sotos de Alfaro hasta los Riscos de Bilibio y cruzando el Ebro para llegar a Toloño se reparten algo más de 66.000 hectáreas de viñedo bajo el sello Rioja con multitud de suelos y climas que hacen de esta región vitivinícola un océano de diversidad. Ya se habla de las características diferenciadas entre las tres zonas establecidas por el Consejo Regulador y que componen la denominación, pero algunos de sus protagonistas quieren ahondar más en la cuestión.

«Yo mismamente podría clasificar mi cosecha con diferentes valoraciones en función del viñedo y cómo ha evolucionado cada uno hasta el momento de la vendimia, así que imagínate Rioja en su conjunto», opina Javier Arizcuren, considerando esta actuación como una «tradición arraigada a la denominación que en su día respondía más a un interés comercial».

Este viticultor y bodeguero de Quel insiste en que «es muy difícil homogeneizar una Rioja tan diversa porque corres el riesgo de ser injusto en los dos sentidos, ya que habrá vinos del 2021 que sean realmente excelentes y otros que no sean muy buenos». Por esa razón él defiende que se hable más de zonas y comarcas, poniendo el foco más en el detalle.

«En mi zona, esta última cosecha no ha sido del todo buena porque el año climático no acompañó. Llovió e incluso granizó a principios de septiembre, así que muchos agilizaron la vendimia para intentar meter la uva lo más sana posible y evitar focos de botrytis, pero eso creo que la añada resultante no será muy buena. A su vez, esas lluvias no afectaron igual en Rioja Alta porque allí iban más retrasados, así que muchos pudieron hacer una cosecha que podría calificarse como ‘Muy buena’ o ‘Excelente'», señala Arizcuren.

Javier Arizcuren, durante una vendimia. Foto: La Cueva Estudio Audiovisual

«Sería interesante», sostiene, «calificar la añada por criterios de zonas o comarcas en lugar de hacerlo de forma generalizada para toda la región. Eso daría pie a hacer un trabajo más serio de calificación que creo que el mercado también agradecería».

En el otro extremo, las tierras de Uruñuela y alrededores corroboran esas buenas sensaciones en líquido. Ricardo Leza, de Bodegas Zinio, coincide con la valoración otorgada por el Consejo Regulador a los vinos de 2021: «Sería imposible hablar de una añada ‘Excelente’ porque, aunque la maduración haya sido buena en la mayoría de sitios, el tiempo no se ha comportado igual, con zonas que en el último tramo del ciclo sufrieron estrés hídrico y no han podido derivar en unos vinos de esos que tienen magia».

En los depósitos de la cooperativa se guardan «vinos muy buenos, afrutados y con mayor intensidad de color que otros años», pero Leza reconoce en que no toda Rioja se ha cosechado de la misma forma.

Pablo Franco, director del Órgano de Control del Consejo Regulador, destaca la «calidad inherente a la cosecha», donde se han conseguido una gran estructura en los vinos, muy buen color y mucha complejidad polifenólica. «Esto nos va a dar vinos, además, que van a perdurar muy bien en el tiempo».

Pero recala en la «mayor inquietud» que había cuando se inició la cosecha: «Temíamos que el golpe de calor de julio tan intenso no permitiera a los vinos blancos y rosados, sobre todo de Rioja Oriental, no sacaran el potencial aromático apropiado y se quedaran faltos de acidez, pero el buen manejo de las prácticas culturales en viñedo permitió alcanzar los objetivos».

La paralización de la vendimia en esta zona de la denominación debido a la irrupción de las precipitaciones de septiembre también alteró el ciclo. Un agua que no venía a cuento para esas fechas porque ya se habían hecho los riegos necesarios en campo para tener la maduración completa de la uva, pero cayó con fuerza. «Aunque esta crisis se pudo superar muy bien porque los viticultores tenían las viñas preparadas», afirma Franco.

Una agua que dejó mejor sabor de boca en Rioja Alta y Rioja Alavesa: «En estas zonas la lluvia vino extraordinariamente bien justo en momentos de envero e inicios de maduración. Permitió estirar la cosecha hasta cuatro meses, ayudando a que la vendimia no sea acelerada sino selectiva, y estos ciclos tan largos son brillantes para la calidad de la uva, ya que favorece mucho el tratamiento de los ácidos  y la concentración de azúcares. En general, un mayor equilibrio donde destaca la parte fenólica». El director del Órgano de Control del Consejo Regulador insiste en que, «en términos generales, el agua ha sido un factor muy positivo para la DOCa Rioja porque junto a las buenas temperaturas posteriores ha sido una campaña extraordinaria fenólicamente con unos vinos de un potencial brutal».

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