Gastronomía

La terraza de Juan Carlos Ferrando vuelve por primavera

Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

Llega el buen tiempo a Logroño y vuelve la terraza de Juan Carlos Ferrando a los adoquines de la calle María Teresa Gil de Gárate. El chef argentino abre la «segunda temporada» de su propuesta gastronómica al otro lado de la puerta de su céntrico restaurante para «dar el pistoletazo de salida a la primavera». Pese a las insistentes peticiones de los clientes, ha preferido esperar a que el termómetro marcara unos grados más. «Nos lo estaban demandando, pero queríamos esperar un poco porque hacía frío y sólo la montamos si hace bueno».

Tras el éxito del 2021, la idea ha llegado para quedarse. Todo surgió en 2020. El maldito año de la pandemia y los confinamientos estrictos. «A finales de ese año, más de la mitad de las llamadas nos preguntaban si teníamos espacios al aire libre. A raíz de eso decidimos poner en marcha la terraza y así, poco a poco, los clientes volvieron a vernos la cara», recuerda Ferrando, quien pone el acento en la «dureza» de ese tiempo. «Estuvimos cerrados durante seis meses».

Foto: Fernando Díaz (Riojapress)

Además de la terraza, en el restaurante también impulsaron un servicio a domicilio y para llevar. «No tanto por el negocio sino por la salud mental de cada uno. Era interesante encontrarse con los clientes, estar activo y hacer cosas. Es algo producitvo para la cabeza y que te da ideas para el futuro», apunta el chef, que también cocina en casa todos los días. «Para mis hijos, para mi mujer y para mí».

Y entonces recuerda, sonrisa mediante, esos primeros meses de 2020. «Al tener un restaurante, siempre que cocinas haces algo a lo grande. Al final terminaba repartiendo donuts a todos los pisos, hacía pizza y llevaba bases a todos los vecinos…». Pero también le dio tiempo a pensar y a replantearse cosas. «Las dos primeras semanas fueron como de vacaciones, pero luego pasaron los días y los números empezaron a pesar. Sacas una libreta, un cuaderno… y empiezas a tomar notas».

Ferrando reconoce que «eso te hace mejorar para organizarte mejor y saber cómo sacar mejor partido a las cosas». Ha sido un tiempo de pensar y replantearse ciertas cosas, como el impulso a esta terraza en pleno centro de Logroño. «Queremos dar un servicio acorde al restaurante», indica, aunque su oferta gastronómica sea más «desenfadada». Platos para picar y compartir. «Tenemos el mismo tipo de cliente, pero que quiere comer fuera y al aire libre. Dentro del restaurante es más formal. Fuera, el tiempo medio puede ser una hora u hora y media. Dentro se duplica».

En la carta del restaurante sigue la misma letra. Dos menús degustación: cruce de caminos, «con una comida más nuestra y personal con producto riojano y algo de producto francés», y orígenes, «plato que se han fusionado bien durante los tres años del restaurante». En la terraza sigue el «muy buen producto» y poco tratado: marisco a la plancha, gambas cocidas, ensaladilla rusa, croquetas, tigres… «Nos basamos en el producto, lo importante es que sea bueno, y que sea algo clásico. Tradicional. Es lo que la gente quiere a la hora de tomarse un vino».

Sobre la carta de vinos, Ferrando señala que tiene alrededor de 180 referencias -70 por ciento de Rioja-. «Nos gusta probar y darles opciones a los clientes. Siempre con el Rioja muy presente, pero tenemos por ejemplo una selección de vinos naturales porque el mercado te va marcando. Darle la opción a un cliente de probar algo que no puede encontrar en ningún otro sitio es muy interesante».

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