La Rioja

La Rioja más rural, de cara a la pared

Embellecer las calles, hacer más atractivos los municipios, buscar la llegada de turistas… esos son los principales objetivos que buscan y encuentran, en la mayoría de los casos, los municipios que han optado por decorar sus paredes con murales gigantes. No es nada nuevo. Desde el Paleolítico las paredes han sido el lienzo perfecto para que los artistas de la época plasmasen sus obras. Y a través de ellas, desde hace unos años, La Rioja esconde encanto en cada uno de sus rincones. Pueblos con historia que, de un tiempo a esta parte, han desarrollado diferentes iniciativas artísticas que pretende cambiar la percepción del mundo rural. Varios pueblos riojanos han conseguido modificar por completo su paisaje a través del arte y los creadores, integrando sus obras en el paisaje cotidiano de sus calles. Pequeñas grandes joyas que hacen mirar el entorno rural de manera completamente distinta.

El caso quizás más paradigmático es el de Pradejón. El municipio comenzó en 2014 una andadura que se ha ido consolidando a lo largo del tiempo y que ha convertido a la localidad en un auténtico museo al aire libre. Cada año se intenta, al menos, realizar uno de estos grandes murales. Por allí han pasado artistas de la talla de Okuda o Tanken. Siempre intentando que las obras estén íntimamente relacionadas con las raíces del municipio; si la primera experiencia estaba dedicada a los champiñones frente al centro de interpretación, la temática ha ido variando poniendo en el foco las tradiciones del municipio, la importancia de las diferentes culturas que viven en él o la presencia del mundo rural en unas calles que poco tienen que ver con las de hace ocho años.

Y si en Pradejón es el Consistorio el que se afana por promover este tipo de iniciativas, en Calahorra estas muestras artísticas llegaron de la mano del Consejo Comarcal de la Juventud. Así, ‘Ronda con arte’ permitió ver el casco antiguo de una manera especial. Cuatro ediciones van ya en las que artistas locales aprovechan los muros municipales o los que ceden los vecinos para poner de manifiesto el arte en unas calles, en muchos casos, olvidadas otrora. La buena acogida por parte de los vecinos hizo que el Ayuntamiento también apostase por contratar en algunas zonas murales a gran escala que ya van siendo una constante en los últimos años.

Arnedo tampoco ha sido ajeno a esta moda de ‘garabatear’ las medianeras de los edificios. Varios rincones del casco antiguo sorprenden al visitante con impresionantes murales en sus muros. Frente a la portada de San Cosme y San Damián, las aves del Cidacos nos traen la naturaleza de la comarca; junto a la Casa de Cultura, el Espacio Leopoldo Alas que recrea una gigantesca biblioteca en la calle llena de títulos relacionados con Arnedo; en la calle General Ruiz, la pared de un salón exterior repasa, a través de obras de arte, las «Historias de Arnedo», o en la calle de San Blas, el homenaje a las mujeres arnedanas que han trabajado y trabajan en el sector del calzado en tareas como el guarnecido.

Pasado, presente y futuro se dan la mano. Como en la calle de Santo Tomás donde se puede disfrutar de una recreación de la fachada del antiguo Ayuntamiento de la ciudad o en la calle de León Gentico donde la organización del Octubre Corto y la empresa arnedana Callaghan conmemoraron su 20 y 50 aniversario respectivamente, con la imagen del personaje Harry ‘el Sucio’. Además, en la calle Libertad, más conocida como la ‘calle de los bares’,  se vislumbra un guiño a la serie de animación de los Simpson con la imagen de la fachada de la taberna de Moe.

También con una asociación como impulsora de este tipo de actividades, Alfaro mira a las paredes de su municipio con la ilusión de verlo cada vez mejor decorado. Hace unos meses cobraba vida la tercera edición del proyecto ‘Decir Alfaro’. La asociación Adema es la impulsora de una iniciativa que en esta edición quiso homenajear a las mujeres alfareñas a través de dos labores que durante décadas se han visto en los hogares y que ayudaban a sumar a la economía familiar: el cosido de alpargatas y la elaboración de sillas de anea. En la primera edición el artista georgiano  Zaza Papidze y su hijo Samuel plasmaron en la céntrica calle Losada el homenaje a las danzas regionales y hace un año el alfareño Adrián Pereda pintó uno dedicado a las cigüeñas.

Son muchos más los municipios que han visto en el arte callejero una oportunidad de dar a conocer sus municipios. Tudelilla es otro de ellos. Con la iniciativa URRA! (Arte Urbano en Espacios Rurales) el Consistorio organiza de manera bianual una oferta cultural que intenta hacer llegar a artistas al municipio. Entre las obras que se han realizado a lo largo de las dos ediciones que han tenido lugar son algunos los murales que han embellecido el pequeño municipio riojabajeño. También en Alcanadre se impulsó un concurso literario en el que los poemas ganadores han quedado plasmados en las calles de la localidad.

Y si La Rioja Baja ha apostado por este tipo de iniciativas, en La Rioja Alta no son menos las propuestas que han logrado dar color a las paredes de los municipios. Uno de los ejemplos perfectos es Haro. El pintor José Uríszar ha sido el encargado de realizar uno de los últimos murales. Se trata de un trabajo de ciento cuatro metros cuadrados ejecutado en la pared del edificio que se encuentra próximo al supermercado Mercadona y cuyas medidas alcanzan los trece metros de alto por ocho de ancho.

El artista ha querido transmitir con esta nueva obra la tradición de Haro como ciudad que tiene una dilatada historia vinculada con el mundo del vino. La temática del mural refleja el desaparecido mercado de abastos que existía en la calle Sánchez del Río, un carro lleno de barricas, otro con bocoyes, dos personajes rodando barricas y varias personas en el mercado.

No es el único mural en la ciudad jarrera. El pasado mes de octubre nació el Festival de Arte Urbano ‘Abocajarro’. Perrine Honoré, Dafne Tree, Álex Gambín, Disneylexya y Carmen B. Mikelarena fueron los encargados de dar vida a cinco murales con los que se han decorado algunos de los medianiles y cerramientos del casco antiguo, tratando de aportar un toque de distinción a manzanas que ofrecían hasta ahora un estado de abandono más que palpable.

Y así Camprovín también ha querido poner su sello en lo que tiene que ver con el arte urbano a través de ‘Camprovinarte’, una oportunidad de llevar el arte a las calles del municipio que lleva realizándose desde hace cinco ediciones y que ha convertido el verano de la localidad en un momento único. Camprovinarte nació como una apuesta para cambiar la percepción errónea que se tiene de los habitantes de las zonas rurales. Apostar por la cultura y el arte en una localidad que no llega a los doscientos habitantes y que sin embargo es una muestra perfecta de que este tipo de iniciativas es una forma de luchar por mantener con vida las zonas más rurales de la comunidad riojana.

Y en una tierra de vinos son muchos los murales dedicados al arte de la viticultura. Así en Briones, por ejemplo, desde hace más de diez años se pueden contemplar dos grandes murales: un “Grial”, con el que hacen un guiño a la historia del pueblo y también a sus vinos con la representación de una copa de vino versión grial y con la muestra seleccionada de los monumentos y edificios más emblemáticos de este recinto amurallado; y el “Botellero”, que representa un botellero exterior que se integra en la estampa del pueblo desde la visión de la carretera N232, como reflejo de zona de La Rioja Alta con numerosos viñedos y bodegas de suma importancia.

Uruñuela también ha dedicado varias de las paredes del municipio a hacer guiños al mundo del vino; murales en los que se puede ver la presencia de vecinos realizando labores de antaño. Año tra saño, Albelda o Casalarreina también propician actividades culturales que permiten embellecer el pueblo de unos municipios que se están convirtiendo poco a poco en museos al aire libre en los que disfrutar de sus calles como en cualquier pinacoteca.

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