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De la cepa a la copa: diferentes maneras de descubrir el vino

La tierra con nombre de vino le llaman. «Allí el vino es una cultura», dicen otros. Y a ninguno le falta razón. La Rioja rezuma historia, tradición, costumbres… y todo, en torno a sus viñas. Pero la nueva realidad va más allá de saborear un buen vino o hacer la tradicional visita a la bodega. Ahora los turistas demandan más opciones, experiencias originales, lúdicas y especiales que les dejen un retrogusto físico, pero además un recuerdo que les haga querer saber más y, sobre todo, volver.

Más de quinientas bodegas en la comunidad que comenzaron a abrir sus puertas para compartir con locales y foráneos sus naves de barricas, depósitos, incluso sus viñedos, pero se dieron cuenta de que podían mostrar su trabajo de forma diferente, de una forma más creativa, eso sí, siempre enfocada al turista y sus intereses. De esta manera nació lo que hoy es conocido como el enoturismo.

No importa que no seas un entendido en vino, ni siquiera hace falta que seas un consumidor habitual, este tipo de turismo va más allá. Decenas de actividades repartidas por cada rincón de La Rioja adaptadas a los diferentes visitantes ofreciendo siempre un producto de calidad. Para saber lo que se cuece entre cepa y cepa y conocer el trabajo que se realiza en las viñas basta con darse un paseo por las propias tierras a pie, en bici, segway, incluso a lomos de un caballo o encima de una calesa.

Experiencias también en las que conviven vino y deporte en plena naturaleza, con paseos en kayak por el río Ebro para conocer de una manera muy original el entorno que rodea las bodegas y descubrir los paisajes naturales más tradicionales de la región. Y para reponer fuerzas, deliciosos almuerzos con vinos de la tierra y productos típicos riojanos.

A veces es complicado describir con palabras las sensaciones o recuerdos que nos evoca una buena copa de vino, sin embargo, es más fácil sentir y aprovechar los efectos positivos que genera el vino en nuestro organismo. Actualmente, muchos de los alojamientos turísticos de la región incluyen la vinoterapia como uno de sus servicios destacados y cada vez son más los visitantes que llegan a la región en busca de esa experiencia.

Expertos aseguran que un baño de vino sobre la piel, tras exfoliarla y masajearla, tiene notables beneficios por los antioxidantes del producto. Al neutralizar los radicales libres, tonifica la piel, la hidrata y tonifica los músculos. Teniendo semejante materia prima en nuestro suelo, ¿por qué no utilizarla?

Acorde al verano, y con el objetivo de que los visitantes, además de conocer sus vinos, puedan disfrutar del entorno que rodea a las bodegas, un paraje único con un gran patrimonio histórico, cultural y gastronómico, estas se han convertido en verdaderos palacios del buen comer. Menús variados y cuidados donde cada plato se marida con un vino.

Y para ampliar su oferta gastronómica, las bodegas han puesto en marcha en los últimos años, sobre todo con la llegada del buen tiempo, sus terrazas y los denominados Wine Bar. Un lugar donde disfrutar al aire libre de paisajes únicos, festivales de música, conciertos, sesiones de cine o increíbles atardeceres con una buena copa de vino y la mejor compañía.

En definitiva, las bodegas se han convertido en ‘viejos’ nuevos espacios pensados, no solo para elaborar y producir el alma mater de La Rioja, sino en lugares pensados para disfrutar del viaje y guardar en tu retina imágenes de ensueño.

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