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Sedación consciente: la mejor manera de perder el miedo al dentista

El dolor es subjetivo y cada persona lo experimenta de forma muy particular, pero la angustia que siente el paciente cada vez que tiene que pasar por la consulta de un dentista se ha convertido en un gran impedimento para alcanzar una salud bucodental óptima. Las múltiples herramientas utilizadas, la incomodidad de permanecer tanto tiempo con la boca abierta, el sonido del aspirador para limpiar la saliva y, sobre todo, el del torno dental, desembocan en la denominada odontofobia.

Un miedo que, en los últimos años, y gracias a las últimas técnicas y tratamientos más innovadores, afecta a menos personas. Nunca ir al dentista se convertirá en una actividad ‘relajante’, pero Lara&Ochoa Clínica Dental ha introducido un método muy efectivo que cada vez está ganando más adeptos y generando una mayor confianza en el paciente: la sedación consciente.

A través de este sistema se elimina la sensación de miedo y dolor en el paciente, que no siente la inyección de la anestesia para el tratamiento dental ni tampoco escucha los típicos ruidos producidos durante la consulta, evitando así situaciones de estrés y ansiedad. «Es un tipo de anestesia, no general, en la que estarás relajado, sin molestias y pudiendo colaborar durante todo el procedimiento», explica David Lara, director de la clínica y cirujano.

Foto: Noelia Jiménez

En estos casos, un anestesista está presente y controla todo el proceso a lo largo de las intervenciones odontológicas y se coordina con los demás doctores. «Este especialista administra los medicamentos a través de una vía y regula las funcionalidades vitales simples del paciente a lo largo de la cirugía, incluidas la respiración, la frecuencia cardíaca y la presión arterial». Además, a través de la vía y durante la intervención, «añadimos fármacos analgésicos y antiinflamatorios de gran eficacia que mejoran y aceleran los postoperatorios de forma sorprendente».

Pero el miedo no es un factor único a la hora de ‘escaquearse’ del dentista. La falta de tiempo ante tratamientos prolongados es otro de los obstáculos que retrasan la visita a la consulta. «Nosotros apreciamos el valor de cada minuto y además de concentrar todos los tratamientos en nuestras instalaciones sin tener que externalizar ningún servicio, la sedación consciente nos permite realizar varios tratamientos en una sola sesión reduciendo las citas al paciente».

Al estar el paciente sedado y relajado pierde la percepción del tiempo, lo que conlleva menos fatiga, menos dolor y más comodidad para el profesional a la hora de trabajar. «Podemos realizar en una misma cita un empaste, limpieza, extracción… El paciente no se cansa y podemos llevar a cabo más tratamientos en menos tiempo. Hemos tenido a una paciente a la que le quitamos las cuatro muelas del juicio a la vez. En una misma consulta cuatro tratamientos y al día siguiente sin prácticamente molestias, pudiendo seguir con la rutina sin necesidad de cogerse bajas laborales y sin necesidad de sufrir los típicos dolores posteriores».

Foto: Noelia Jiménez

Otra de las grandes ventajas de este método es la mejora significativa de la calidad del post operatorio, con menos dolor y una disminución importante de la inflamación tras la cirugía, «lo que te permite hacer una vida completamente normal 24 horas después. Nosotros siempre recomendamos cierto reposo y por supuesto unos cuidados específicos, pero las secuelas son mínimas». Algo a lo que, por supuesto, ayuda el tratamiento coadyuvante con analgésicos.

Pero no sólo la ayuda química propicia este estado de ‘relajación’. El trato personalizado, «el trabajar de tú a tú», la comprensión y la empatía contribuyen a perder ese miedo al dentista porque aquí, «ayudamos a nuestros pacientes a que su estancia sea lo más agradable posible, tratando que la confianza venza al temor y, por supuesto, resolviendo de la manera más cómoda posible todos los problemas bucales».

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