Crisis del Coronavirus

Reapertura esencial: «El tinte y el color es lo que más ha desesperado a la clientela»

«El tinte y el color es lo que más ha desesperado a la clientela»

Que levante la mano quien no se ha recortado un poquito el flequillo en casa, se ha dado un tinte casero, ha asumido sus canas o ha tenido la tentación de coger la maquinilla. De la raíz no vamos a hablar… Las peluquerías han sido uno de los establecimientos que más han reclamado su vuelta al trabajo durante este periodo de ‘stand by’ alegando ser esenciales para la sociedad. Al final, por mucho que queramos esconderlo, la pandemia nos ha demostrado que ir a la peluquería es una necesidad física, social y emocional.

«Llegan al establecimiento con una autoestima por los suelos y salen de aquí brincando. A nivel físico es fundamental verse bien y más ahora que andamos todos más desanimados», explica Yolanda García, encargada de Dania Gran Vía. La peluquera ha confirmado que los clientes todavía siguen teniendo cierto miedo e inseguridad, «no por nuestro comportamiento, sino a nivel social. La incertidumbre de lo que puede pasar de aquí a un mes todavía sigue presente, pero en cuanto se sientan en el sillón se relajan porque ven que las peluquerías estamos cumpliendo al doscientos por cien con las medidas».

«Desde que hemos abierto esta misma mañana ya teníamos fila en la puerta. La agenda está ‘a tope’ y el teléfono no para de sonar», explica Yolanda García, quien también destaca que la gente ha sabido esperar. «En el anterior confinamiento volvieron con auténticos estragos caseros. Esta vez han tenido más paciencia y con un spray han ‘tapado’ el problema, pero hay clientes que seguían trabajando y la raíz es como el comer, casi ilegal llevarla».

Una de las opciones este último mes ha sido el servicio a domicilio, pero ha habido algunos profesionales que por miedo y precaución han preferido mantener el cierre completo de la actividad, «porque la seguridad se puede garantizar en el local, no en el domicilio de un cliente», asegura Mónica Carrillo, gerente de Esenzza Estilistas.

Desde este negocio afrontan esta primera jornada con «felicidad» a pesar del ajetreo que conlleva gestionar más de un centenar de citas atrasadas, una lista de espera de 87 personas y colocar en los últimos días (desde que se anunció la reapertura) más de 180 clientes. Por el momento, las próximas tres semanas ya están al completo, así que Mónica y su equipo, -de vuelta del ERTE-, no sueltan la tijera. «El cierre no me sorprendió en vista de los acontecimientos tras las navidades. Tenemos lo que nos merecemos y los datos después de este mes evidencian que hemos logrado un triunfo», recalca.

Verónica, de V&M Peluqueros, ha contado que el día está yendo más tranquilo de lo que esperaban. «Las llamadas no se han dejado de dar durante toda la mañana y la agenda ya la tenemos bastante completa». La principal diferencia de esta vuelta: la mascarilla. «Hemos notado que la gente ya no viene con las quirúrjicas o de tela, sino que se ponen las FPP2».

Desde la peluquería Copelia, Miriam Andrés destaca que la gente estaba loca por el color. «El tinte es lo que más les ha desesperado. Se han dado cuenta de que somos súper necesarios y nos lo dicen en cuanto entran por la puerta». La agenda, muy completa. «Aunque nosotras intentamos distanciar bastantes las citas para que ellas mismas se sientan más seguras». Y mucha gente en la reapertura. «Aún con todo, no recuperaremos lo que hemos perdido ni de lejos».

EL pelo es importante, sí, pero las uñas no se quedan atrás. Desde el centro de de estética integral y manicura New Glow, una de sus socias, Paula, ha confesado sus «muchas» ganas por volver a abrir. «Afortunadamente, la gente está respondiendo muy bien. Ahora solo toca cruzar los dedos para que no vuelvan a cerrar».

En los últimos años, el universo uñas se ha convertido en una tendencia indiscutible. «No tenemos hueco en la agenda hasta dentro de tres semanas», comenta Paula, quien conoce muy bien a sus clientas. «Aunque la mayoría son muy apañadas, hay alguna que otra que no ha aguantado todo este tiempo y se han hecho alguna herida que otra arrancándose las uñas». Por suerte, los centros de belleza ya han vuelto a abrir.

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