La Rioja

Día 1 de la reapertura: «Ilusión» y «precaución» inundan los negocios

«Ilusión» y «precaución» inundan los negocios

La Rioja ha amanecido este lunes de desescalada rociado de lluvia y también nieve en las cumbres más altas. Sin embargo el mal tiempo no ha frenado el consumo en el primer día de reapertura de comercios, peluquerías y hostelería, que han levantado la persiana con muchas ganas tras un mes cerrados a cal y canto. Muchos paraguas han decorado las calles de la capital desde primera hora de la mañana con incluso alguna que otra cola formada a la entrada de locales.

Las peluquerías han sido uno de los establecimientos que más han reclamado su vuelta al trabajo durante este periodo de ‘stand by’ alegando ser esenciales para la sociedad, aunque algunas sí se han atrevido a realizar un servicio a domicilio. No es el caso de Esenzza Estilistas, que «por miedo y precaución» ha preferido mantener el cierre completo de su actividad, «porque la seguridad se puede garantizar en el local, no el domicilio de un cliente».

Mónica Carrillo, gerente de Esenzza Estilistas.

Mónica Carrillo, gerente de esta peluquería, afronta la primera jornada con «felicidad» a pesar del ajetreo que conlleva gestionar más de un centenar de citas atrasadas, una lista de espera de 87 personas y colocar en los últimos días (desde que se anunció la reapertura) más de 180 citas. Por el momento las próximas tres semanas ya están al completo, así que Mónica y su equipo que ya ha vuelto del ERTE no sueltan la tijera. «El cierre no me sorprendió en vista de los acontecimientos tras las navidades, tenemos lo que nos merecemos y los datos después de este mes evidencian que hemos logrado un triunfo», recalca.

David, propietario del Bar Oslo.

David es propietario de la Cafetería Oslo y espera que «esta reapertura sea ya la última y que la gente haga las cosas bien». Aunque su establecimiento se ha mantenido este mes con la venta de café para llevar y comida a domicilio, denuncia que «los impuestos de enero han llegado sin ningún tipo de descuento, sin ayudas y sin que los empleados hayan cobrado los ERTE», situación que ha llevado a David a manifestarse durante las pasadas semanas junto a otros compañeros de profesión.

Begoña Fernández, gerente de LAR Textil.

Apenas una hora después desde que Begoña Fernández ha levantado la verja de su comercio LAR Textil, el goteo continuo de clientes no le ha dejado «ni tiempo para barrer». Fue un «varapalo» cerrar el que considera su medio de vida en planea campaña de rebajas, «dejando el género de invierno totalmente paralizado». Pero la ilusión también ha inundado esas primeras horas de la mañana en el centro de la capital, «con otros comerciantes deseando suerte y con la esperanza de que se prolongue esta situación».

Ana Iglesias en su comercio Blacksheep.

Sensación rara para Ana Iglesias, de Blacksheep, que ha abierto este lunes su tienda con cierto miedo: «La gente ha salido como loca, seguro que ya hay filas en los principales comercios y no sabes cuándo vendrá el próximo cierre». En su caso, además, este mes ha supuesto un periodo de ingresos cero dado que no cuenta con un canal de venta ‘online’, «mientras que las facturas y impuestos no han dejado de llegar».

Rosa San Nicasio, dueña del centro de estética logroñés.

Desde Doctores Castroviejo, el centro de estética Rosa San Nicasio reabre con una «ilusión y ganas tremendas». El cierre «repentino», dejó a Rosa con un «sentimiento de vacío y un caos para reorganizar una amplia agenda de clientes con tratamientos a medias», así que desde primera hora de esta mañana Rosa y su compañera afrontan el retorno «con mucha fuerza».

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