La Rioja

Un altavoz para la juventud: «Toca atender sus demandas y trabajar en colaboración»

Ascensión Herce muestra uno de los carteles de las campañas de concienciación diseñadas en el Comité de Arnedo.

La población infantil y juvenil son la savia de los pueblos. El futuro de los territorios. Un eslabón esencial de la sociedad al que hay que escuchar y hacer partícipe de las situaciones que marcan el día a día, ya que no son ajenos a ella. El proyecto de ‘La Rioja Próxima’, que trabaja la dinamización de la región desde una perspectiva transversal y comunitaria, ha impulsado a través de los Comités de Desarrollo y Cuidados Rurales diversas acciones en el contexto del COVID-19 que reflejan la inclusión del colectivo más joven del entorno rural.

“Desde La Rioja Próxima, hemos trabajado en el fomento de acciones que contribuyan a escuchar las necesidades y potencialidades de la savia joven con la que contamos. Ellos nos demuestran que tiene mucho potencial para realizar
acciones o aportaciones relevantes en esta sociedad de todos que también cuenta con ellos. Los distintos Comités han generado espacios de encuentro y movilización para hacerles partícipes del proceso que va encaminado a conseguir el bienestar social, el desarrollo y el cuidado de todos”, afirma Leyre San Martín, la coordinadora técnica del proyecto.

La complicidad de los mayores también ha sido clave. “Yo me espero al año que viene”. Así de rotunda se mostró una residente de la Residencia de mayores de Arnedo cuando se acercaban las fechas de las fiestas de verano. Un mensaje que caló hondo en la sociedad después de que se usara como lema para el vídeo social donde toda la población de la localidad participó y que sirvió de inspiración para otros municipios. “Fue todo un éxito y nadie se quería quedar fuera de cámaras”, relata Ascensión Herce, promotora del audiovisual. Ella ejerce como Agente de Promoción de Empleo Local en Arnedo y también colabora en el Comité de Desarrollo y Cuidados Rurales de Arnedo y que se extiende por Herce, Préjano, Quel, Arnedillo, las dos Bergasillas, las dos Santa Eulalias, Muro de Aguas, Villarroya y Enciso.

Pocas palabras y mucha imagen. Esa es la filosofía que han defendido a la hora de promover campañas de sensibilización desde los diferentes municipios de la zona, sobre todo muy enfocadas a la juventud. “Ha sido el colectivo más señalado y ellos mismo han querido romper esos prejuicios participando en las diferentes jornadas de formación en prevención sobre las medidas COVID durante los meses de verano. Damos por hecho que los jóvenes tienen que saber las cosas y no siempre es así, por eso hay que insistir en lo que parece obvio”, aclara Ascensión. “Y la acogida para participar en estos encuentros fue enorme desde el principio”.

Ascensión Herce.

Pequeños grupos de jóvenes seleccionados por los alcaldes de los diferentes municipios actuaron como motores de transmisión de información al resto de la juventud en los cursos impartidos en Arnedo, Herce, Préjano, Quel y Enciso, “donde mostraron sus inquietudes y malestar por los mensajes que se transmitían y que los situaban en el foco  de los rebrotes, así como aportando ideas originales sobre cómo transmitir las medidas sanitarias y llegar a un mayor número de personas”. Unas actuaciones que se sumaron a las iniciativas de cartelería impulsadas desde el Comité de Desarrollo y Cuidados Rurales de Arnedo con el diseño de tres carteles que se difundieron por redes sociales y llegaron a otras localidades de La Rioja.

A pesar de la propia idiosincrasia de cada municipio, con un tejido social y económico diferentes, “las acciones orientadas al público joven han sido viables en cualquier núcleo, pero las dirigidas a detectar problemas sociales han tenido que ser más focalizadas en función del carácter del propio pueblo”. Como la que se hizo también en Arnedo a través de un grupo de mediadores culturales voluntarios que colaboraron con los servicios sociales para ayudar en las necesidades lingüísticas de la población y el acceso a la digitalización. “Al final de lo que se trata es de ejercer acciones comunes sociosanitarias y de integración para acercarnos a la realidad de cada pueblo y hacer un consenso”, manifiesta Ascensión.

Carolina Celorrio.

Desde Calahorra, el Consejo de la Juventud tampoco se ha quedado fuera de la red de apoyo comunitario y ha sido la principal representación de este colectivo en La Rioja Próxima. “Nuestro papel ha sido dar voz a los jóvenes en un momento en el que se les estaba situando en el punto de mira. Las irresponsabilidades se han llevado a cabo por parte de jóvenes, pero también por parte de adultos y gente mayor, y están hartos de ser señalados y que se generalice”, remarca la presidenta del Consejo de la Juventud y miembro del Comité de Desarrollo y Cuidados Rurales de Calahorra, Carolina Celorrio.

Destacar la Ruleta del COVID que diseñó la asociación en forma de cartel “para ilustrar los riesgos de salir una noche de fiesta y optar por no jugar con tu salud ni con la de los tuyos”. Mensajes claros, directos, que calen en la sociedad y conciencien. Ese era el objetivo claro cuando aún las restricciones permitían socializar. “Ahora la gente, en general, ya está de sobra concienciada. Ya no hacen falta carteles o vídeos porque todos saben cuál es la realidad. Hace unos meses apreciamos un punto de inflexión en la conducta de los jóvenes cuando se juntaron donde se vio esa responsabilidad”, considera Carolina.

Son varias las campañas que el Consejo ha ejecutado desde el comienzo de la campaña, como el reto verde, con el que se limpió el embalse del Perdiguero, las intervenciones artísticas por el casco antiguo de la localidad de la mano de Arte Joven o diversas jornadas de sensibilización, pero Carolina se muestra optimista hacia el proyecto de La Rioja Próxima al considerarlo “una puerta para atender las demandas de los jóvenes y trabajar en busca de soluciones mediante la colaboración de diversos agentes, todos remando hacia un mismo lado”.

El reto de las aulas

Carmen Terroba dio su primer paso en el Comité de Desarrollo y Cuidados Rurales de Navarrete. como presidenta del AMPA del colegio de Medrano en junio. “Tocaba afrontar un gran reto como era la vuelta al cole después de varios meses con los niños en casa. Todo eran dudas, incertidumbre y miedo, mucho miedo. Pero trabajamos mucho, afrontando cada nuevo Plan de Contingencia que nos llegaba, para llegar a septiembre con los deberes hechos, aunque mucha gente desconocía todo el esfuerzo que había detrás. Mi labor principal fue transmitir la confianza en la que insistía el equipo directivo a las familias. Y la cosa fue bastante bien”, recuerda.

Y puestos a vivir ese caos de una pandemia, mejor que sea en un pueblo. “Ha sido un auténtico lujo poder estar en un entorno así, con un colegio pequeño de no más de 40 alumnos que ha facilitado muchísimo el control sanitario de toda la comunidad educativa y también ha estrechado lazos entre diferentes sectores de la población. Como en Navidad, cuando los más pequeños fueron puerta por puerta entregando una postal y cantando villancicos a la gente mayor del pueblo. Muchos incluso se emocionaron porque ahora viven momentos de falta de socialización y esto fue una manera de acercarnos todos un poquito más”.

Carmen Terroba.

Bien sabe de la importancia de esa coordinación entre todos los miembros de la comunidad educativa la directora del CRA de Moncalvillo, Paz Fernández, y miembro del Comité de Desarrollo y Cuidados Rurales de Navarrete. En su primer año ocupando la alta dirección educativa de Entrena, Nalda, Viguera y Medrano asegura que, «después de lo vivido este año, podemos con todo lo que venga». En su caso, destaca que la labor de información previa al comienzo del curso a las familias ha sido fundamental. “Además, el estar en continuo contacto con los centros de salud, las familias, los ayuntamientos y asociaciones de los municipios, así como con los trabajadores sociales nos permitió ver la visión general que tenía la población”, explica.

Paz recuerda también la formación constante con los diferentes planes y protocolos de actuación. “Pero lo más complicado”, señala, “fue adaptar las mismas medidas a centros muy diferentes tanto en tamaño como en características, porque no es lo mismo Viguera con sus 13 alumnos que entrena donde hay una clase para cada nivel entre Infantil y Primaria”. Define que fue un proceso de “hacer todo a la vez, ir sobre la marcha, formándonos, preguntando muchas cosas y facilitando folletos informativos a las familias”.

Paz Fernández.

Una retahíla de dudas que Paz asegura se solventaron muy rápido gracias a Leyre San Martín, la coordinadora técnica de La Rioja Próxima: “Contábamos con esa ventaja de que se nos facilitó muchísima información para gestionar todo tipo de actuaciones y trabajar de forma más sencilla. Aunque todos fuéramos novatos, veíamos como por ejemplo en centros grandes de Logroño tenían más dudas que nosotros”. Y entre reuniones, conversaciones y videoconferencias para avanzar en el desarrollo del curso, los nervios del principio ya se han evaporado. “Confiamos en acabar este curso mejor que el anterior”.

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