Agricultura

Otro mercado en quiebra: el precio de la almendra no cubre costes

El malestar agrario también se ha palpado entre larguetas, marconas y comunas. La almendra riojana no pasa por su mejor año. A diferencia de los números a nivel nacional, donde los kilos recogidos evidencian una «buena cosecha», en La Rioja la cantidad se ha mermado respecto a la de 2019. Desde Quel, la Sociedad Cooperativa Agrícola Valle del Cidacos registra una caída de la producción media en torno al 30 o 40 por ciento.

«Este año la campaña ha sido más corta y calculamos que habremos recogido unas 300 toneladas», apunta su presidente Pedro Martínez, «pero han sido las variedades de floración tardía, las nuevas, las que peor han afrontado la incidencia fúngica motivada por las abundantes lluvias de primavera». Una situación «similar a la que se ha vivido en la viña», con cosecha abundante en términos generales pero muy costosa de sacar adelante. «No se trataba así el almendro desde hace años».

Si el año ya era complicado, a ello se suma la situación al otro lado del charco. El precio de la almendra americana es quien determina siempre el mercado a nivel nacional y en este caso, «España registra unos precios del 30 o 35 por ciento por debajo de los números de California». La Mesa Nacional de Frutos Secos cifraba la producción española en unas 100.000 toneladas, mientras que California ha protagonizado una «cosecha récord» con 1,3 millones de toneladas.

Un combo que condiciona los precios marcados en las lonjas españolas. Pedro apunta que han bajado en torno a un 50 por ciento desde el pasado año, aunque en los últimos meses se han apreciado pequeñas oscilaciones de crecimiento. A fecha de 19 de noviembre, el precio de la almendra comuna ronda los 3 euros (en las lonjas de Albacete y Murcia), mientras que la de Reus se sitúa en los 2,80 euros, «muy lejos de los 5,50 que se plasmaban en 2019». Esta es la variedad que mayor caída refleja en los precios, siendo estos más inferiores que los registrados durante la campaña.

«Los precios del año pasado no se van a ver ni de lejos, ni ahora ni en los próximos meses. Unos precios con los que no se cubren los costes de producción del agricultor que, además, este año han sido mayores y que en una hectárea de secano rondan los mil y pico euros de media, aunque varían en función del tipo de parcela y la zona de cultivo», remarca. Por su parte, la almendra ecológica «ha mantenido el tipo mejor». Sus precios no se han desplomado en tal medida «gracias a que su principal mercado es la exportación y este se comporta de forma diferente».

Asimismo, también hay diferencias entre el cultivo de regadío y el de secano. El presidente de la Cooperativa Agrícola Valle del Cidacos expone que, aunque los rendimientos son mayores en regadío (entre 4 y 5 mil kilos por hectáreas en cáscara frente a los 500 kilos en secano) y, ante precios no muy elevados, es más rentable este tipo de cultivo, «los almendros en secano suponen más del 80 por ciento del cultivo en La Rioja».

Después de un mes aproximadamente desde que concluyó la recogida del fruto, ahora son más los viticultores que apuran a vender la cosecha ante unas previsiones nada halagüeñas para la recuperación de los mercados. «Durante la campaña, la tendencia que se mantenía era la de guardar a la espera de mejores precios, pero la almendra no se puede almacenar durante mucho tiempo porque pierde peso y cada vez se prefiere más que sea del año, aunque con esa venta no se cubran costes de producción».

En esta decisión también influye, tal como señala Ernesto Sáenz desde Tudelilla, el pertenecer a una SAT o no y depender más o menos de las especulaciones de los precios. «Antes vendía la almendra a compradores especuladores y ahora sé que va a parar a manos de compradores de calidad», apunta. En su caso, es socio de la Sociedad Agraria de Transformación La Galera, en Aldeanueva de Ebro, la cual recientemente se ha asociado a la SAT Alto Aragón, en Huesca, «donde se trabaja la almendra de una forma mucho más profesional porque consideran este cultivo como principal, cosa que no ocurre en La Rioja».

Este agricultor (principalmente viticultor) reivindica las ventajas de pertenecer a una sociedad de este tipo ya que «en el momento de venta es el propio agricultor quien decide cuándo vender sin preocuparse de que tiene que secar el fruto o no tiene dónde almacenarlo. De todo eso se encarga la SAT y así no se está a merced de los compradores especuladores». Un «apoyo», además, porque la recogida de la almendra coincide con la campaña de vendimia.

Ernesto también ha visto mermada su producción: «He recogido casi el 50 por ciento menos que en 2019 en las variedades antiguas y cerca de un 30 en las variedades de floración tardía». Para las primeras, que componen un total de casi 20 hectáreas, ni se ha molestado en recolectaras «porque iban a ser más los costes de recogida que lo que iba a ganar vendiéndolas». Para las doce hectáreas aproximadamente que tiene en Tudelilla de aquellas variedades nuevas o de floración tardía estima que habrá cogido entre 1.000 y 2.000 kilos/ha.

Además, junto a las plagas motivadas por la meteorología de primavera y el «cosechón» de Estados Unidos que exporta bastante almendra y a precios bajos, este no es el año para el cultivo. Los precios, aunque parece que en las últimas semanas han remontado levemente, están muy lejos de alcanzar cifras de campañas atrás. «Mientras los americanos nos cargan de aranceles, nosotros no les cargamos de nada y acabamos vendiendo nuestra almendra de gran calidad fuera y comprando la suya», manifiesta Ernesto.

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