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El adiós de un clásico: el ‘Benidorm’ de Logroño cierra tras medio siglo de actividad

Las despedidas de aquellos entornos que nos han acompañado durante toda una vida siempre son tristes. Pero si además el adiós no puede venir acompañado de ningún acto conmemorativo, de abrazos ni brindis, la ausencia se acompaña de impotencia.

Es lo que le ha sucedido a la familia Bobadilla, que este domingo cierra por jubilación el Café Benidorm de Logroño tras medio siglo de actividad. Su propietario, Juan Francisco ‘Quico’ Bobadilla, explica a NueveCuatroUno que «tanto en el Benidorm como en el Roma (también gestionado por él hasta su traspaso a otros propietarios) daba barra libre el día de Nochebuena y el día de Nochevieja a todos, fueran o no conocidos. ¡He sido el único que lo ha hecho durante 54 años! Quería haber hecho lo mismo este fin de semana, pero con la crisis sanitaria no ha sido posible».

¿Qué pierde Logroño sin el ‘Benidorm’? Básicamente, todo un glosario de recuerdos de vecinos de toda edad y condición. «Esto lo fundó mi padre y mi mujer (Arcos) y yo lo cogimos al casarnos. Empezó en 1966 como un bar con un pequeño reservado arriba y todo Logroño tiene recuerdos de nuestros vermús de marisco y de cuando los novios no podían darse un beso y venían al reservado», explica Quico, quien asegura que «quizás no haya en la ciudad un bar más antiguo que este llevado siempre por los mismos propietarios».

Este domingo, cuando la persiana baje por última vez, dentro quedará «toda una vida», recuerda Arcos. «La única que podía seguir con el negocio era mi hija (Sara), pero como no ha querido hemos preferido cerrarlo a verlo en otras manos», explica emocionada. Y eso es algo que recalca ‘Quico’ con tono efusivo: «Me han querido comprar el local, pero ni se vende ni se alquila. No sé si me haré un merendero o algún hijo mío quiere montar un negocio, pero me da mucha pena y no traspasamos el local bajo ningún concepto».

Cuna de alcaldes

«Pregunta a cualquier logroñés de 40 años para arriba y todos habrán pasado por el Benidorm», asevera su propietario, detallando que «el que no ha pasado a comer marisco se ha tomado un cubalibre o ha venido a desayunar. Todos los funcionarios del Ayuntamiento han sido clientes míos, todos… ¡como que del Benidorm han salido tres alcaldes!». Al realizar dicha afirmación, le pedimos que detalle este aspecto y Quico tira de anecdotario.

Manuel Sainz.

«Manolo Sáinz (primer regidor de la democracia en la capital) desayunaba aquí todos los días ¡y alcalde de Logroño! Tomás Santos, vivía encima del Benidorm, venía con su padre, ‘el Orejas’, ¡y alcalde de Logroño! José Luis Bermejo desayunaba aquí ¡y alcalde de Logroño! Yo bromeaba con ellos y les decía: ‘Qué café tengo yo que preparar aquí, que todo el que lo toma acaba de alcalde'».

Una declaración de amor en el cristal

En sus últimas horas abierto al público, el emblemático café de la esquina de Duquesa de la Victoria y Avenida Colón, luce un mensaje que representa toda una declaración de amor a su clientela: «Queremos agradecer a todos los amigos y vecinos de Logroño por estos 50 años. Ha sido un orgullo para nosotros haber podido crecer y compartir maravillosos momentos con vosotros pero, como todo en esta vida, cada ciclo llega a su final».

«Llegó el momento de jubilarse y aunque no podamos realizar ningún evento de despedida especial debido a la situación actual, no podíamos decir adiós sin antes daros las gracias personalmente a todos y cada uno de vosotros. «Sin vuestro cariño y amor, nada de esto jamás hubiese sido posible. Es un orgullo haber sido parte de la historia de esta ciudad a vuestro lado. Os deseamos lo mejor», concluye el mensaje de despedida de un clásico de la hostelería logroñesa que es ya historia.

Ahora Quico y Arcos tienen por delante años para disfrutar de un descanso ganado a costa de un esfuerzo que les ha dejado secuelas en los huesos. «Tenemos las rodillas y las caderas hechas polvo; cualquier camarero sabe de lo que hablamos», expresa el propietario del local, que lamenta tener que posponer por la pandemia las ‘escapadas’ que tenía en mente «a Andalucía, Marruecos y Canarias’. Cuando recuperemos la ‘vieja normalidad’ tendrá tiempo de conocer esos lugares, aunque sea a costa del hueco que desde este domingo quedará vacío tras la barra que preparaba los cafés con más garantías para asaltar la Alcaldía de Logroño.

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