La Rioja

La pública estalla contra Luis Cacho: «Confunde colaboración con subordinación»

La pública estalla contra Luis Cacho: «Confunde colaboración con subordinación»

El Plan de Contingencia de la Consejería de Educación para volver a las aulas en septiembre no ha contentado a nadie. A las críticas lanzadas desde los sindicatos este martes, este miércoles se ha unido un encierro de CCOO y más reproches desde Izquierda Unida (IU), socio de gobierno del PSOE junto a Podemos.

Con críticas a izquierda y derecha del espectro político, los equipos directivos de 48 colegios públicos han manifestado su posición en relación con la actuación del consejero de Educación y Cultura, Luis Cacho, durante los últimos meses: «Confunde colaboración con subordinación a sus ideas. Trabaja según sus criterios y sus ritmos. Nos los impone y no cumple los plazos que él mismo determina».

«Desconoce una parte importante de la escuela, no escucha a quienes la vivimos desde el día a día, nos transfiere decisiones de las que él debería ser responsable sin poner a nuestra disposición los recursos necesarios y muestra escaso o nulo respeto por nuestro trabajo», han añadido.

Carta completa de los equipos directivos

Llegábamos, los equipos directivos, a finales de junio exhaustos/as tras meses de jornadas laborales interminables, sin apenas diferenciación durante el fin de semana o los días festivos. No era el nuestro un acto heroico, pero sí suponía el cumplimiento responsable con nuestro trabajo, que complementaba el desarrollado por nuestras compañeras y compañeros, por el resto de personas que trabajan en la Consejería de Educación y Cultura y por las propias familias, en aras de ofrecer al alumnado el mejor escenario educativo posible. Quedaban, no obstante, puntos de divergencia en relación con la intervención del Consejero.

Así aconteció, por ejemplo, en relación con la demora de la propia Consejería enviándonos las referencias para elaborar el Plan de Continuidad Educativa a Distancia y la premura con la que se nos demandó dicho Plan a cada colegio, acompañada de la petición de la elaboración del Registro de Situación para la Tutorización a Distancia que obligó a interrogar a cada familia sobre cuestiones que despertaron malestar en algunas de ellas. Este modo de hacer se perpetuaba en el tiempo: desde la Consejería se actuaba con lentitud, se proporcionaban escasas referencias y se trasladaba a los centros educativos la responsabilidad sobre importantes decisiones que, además, habían de tomarse y ejecutarse con rapidez.

También se hizo explícito el desacuerdo en relación con la imposición, por parte del Consejero, de la realización de un informe individualizado a cada alumno, cuando este no era necesario como medio de información adicional a las calificaciones, en el caso de familias que habían acompañado el proceso educativo de sus hijos e hijas y eran conocedoras de sus avances en todos los ámbitos de desarrollo personal, y paradójicamente no podía desarrollarse en profundidad en relación con quienes sí lo necesitaban, al limitarse en la Plataforma Racima la extensión del informe.

Y se generó en lo que atañe a la recogida de los libros de texto del programa de gratuidad, toda vez que más de un mes después de que solicitáramos instrucciones a la Consejería sobre cómo actuar recibimos la comunicación de que podíamos recoger los libros y cuando parte de ellos estaban recogidos y el resto de los procesos de recogida organizados, un comunicado del Consejero nos instaba a dejarlos en manos de las familias durante el verano.

Llegábamos aquí al motivo medular de esta nota: el Plan de Contingencia para el curso 20/21. A comienzo de junio la Consejería de Educación y Cultura constituyó grupos de expertos/as en relación con el Plan de Contingencia Autonómico (PCA) que serviría de base para definir el de cada colegio en sus tres ámbitos: el organizativo, el tecnológico y el curricular. Había que actuar con premura y se avanzó una fecha para la publicación del Plan Autonómico: el 24 de junio.

Los grupos de expertos/as cumplieron con las fechas. Pero llegó el día 24 y no se publicó el Plan Autonómico. Nuestra demanda con el fin de compartirlo con el Claustro y el Consejo Escolar antes de finalizar el curso halló el silencio como respuesta. Los primeros días de julio, como cada año, seguimos acudiendo a diario a nuestro colegio pues era preciso cerrar el curso. Pero en esta ocasión había cometidos nuevos. Había que dedicar tiempo a elaborar hipótesis en relación con el curso siguiente y a prever la organización del colegio sin tener la base que permitiera saber si dichas hipótesis se estaban formulando con sentido pues sin un Plan Autonómico de Contingencia no conocíamos cuestiones relevantes como la gestión de espacios o la disponibilidad de profesorado en función de las circunstancias.

Y el resto de nuestro trabajo consistía en esperar: esperar a que se iniciara el plazo de presentación de solicitudes de ayudas al comedor que debería haberse realizado en junio, esperar a que se nos permitiera grabarlas en Racima, esperar a poder gestionar en esa misma plataforma, la matrícula del alumnado que continuaba en el centro, esperar el resultado de un proceso de escolarización también demorado…

Todo ello tornaba nuestra tarea en ineficiente y, en ocasiones, desesperante. Se producía entonces una mala noticia: la dimisión de personas ubicadas en diferentes puestos dentro de la Consejería, que conocían la escuela por dentro y que tenían mucho que aportar. Tras reiteradas peticiones recibíamos nueva información: el día 10 de julio se nos haría llegar un documento que permitiría iniciar la planificación del próximo curso. Y llegaba el día 10. Al final del día, recibíamos nueva información: no se nos enviaba el Plan Autonómico y el Consejero nos remitía a una reunión que tendría lugar el día 14 con el fin de conocer nuestra opinión sobre el Plan que no había sido enviado. A esas alturas pensábamos que nada podría sorprendernos, pero estábamos equivocados/as.

Tras dicha reunión, se nos hacía llegar el Borrador del PCA en su versión 4 –nunca tuvimos acceso a las anteriores-. Pero, aun siendo entregado en forma de borrador y 20 días después de lo previsto, este no contenía nada sobre el Plan digital ni sobre el curricular ni sobre las vertientes semipresencial y presencial del organizativo. Y, con base en él, se nos instaba a comenzar la elaboración del Plan propio de cada colegio en su vertiente organizativa relacionada con la presencialidad – prevista para el inicio de curso-. En cualquier caso, cada Equipo Directivo comenzamos a dar forma al Plan.

Pasados unos días y cuando en la mayoría de los colegios estábamos culminando este proceso, nos llegaba la versión 5 del Borrador del PCA, con ligeras modificaciones y algunas demandas adicionales en relación con la versión 4. Eso nos obligaba a realizar cambios que no habrían sido necesarios de partir de un Plan definitivo. Y se nos remitía a una nueva reunión que tendría lugar el día 23, prácticamente

un mes más tarde de la fecha prevista para la presentación del PCA. En ella se recibía información sobre nuevos plazos, nuevos procedimientos de aprobación, nuevas demandas y una certeza: la ampliación de la plantilla para cubrir la nueva situación sería muy limitada. Además, se nos indicaba que al inicio de la última semana de julio recibiríamos una nueva versión del borrador del PCA.

El día 27 se hacía público el ahora denominado Plan de Contingencia General, con elementos adicionales a los planteados en los borradores previos. Y el día 28, en un nuevo comunicado, el Consejero, sin tener en cuenta a la comunidad educativa, determinaba que el calendario escolar para el Curso 20/21, hecho público en el BOR el 20 de mayo de 2020, se modificaba, demorando las fechas de inicio y finalización de la actividad lectiva, con lo que esto implica para las posibilidades de conciliación en las familias que ya tenían sus previsiones hechas.

Y así hemos llegado hasta este momento en el que cada colegio ha presentado su Plan de Contingencia de Centro para el curso 20/21, no a partir de un Plan Autonómico publicado en el BOR, sino de sucesivos borradores, contando Inspección Educativa, según los plazos fijados, con un único día para visarlos. El Consejero, en su presentación ante la prensa, ha aludido a que el Plan de Contingencia General es fruto de la colaboración. Mientras, durante este tiempo, nosotros/as hemos tomado conciencia, a partir de la experiencia, de que el Consejero, máximo responsable de la educación en La Rioja, confunde colaboración con subordinación a sus ideas, trabaja según sus criterios y sus ritmos, nos los impone, no cumple los plazos que él mismo determina, desconoce una parte importante de la escuela, no escucha a quienes la vivimos desde el día a día, nos transfiere decisiones de las que él debería ser responsable sin poner a nuestra disposición los recursos necesarios y muestra escaso o nulo respeto por nuestro trabajo.

A finales de agosto volveremos con el fin de continuar la organización del curso. Estamos seguros/as de que desde cada colegio público haremos todo lo posible por ofrecer un entorno educativo seguro y adaptado a las nuevas circunstancias. Pero también sentimos, con la misma seguridad, que para ello será preciso que, a la incertidumbre derivada de la situación, no se sume la que, con su singular modo de hacer, genera constantemente el Consejero de Educación y Cultura.

Los firmantes

Esta carta ha sido suscrita por los equipos directivos de 48 colegios públicos de La Rioja: Ángel Oliván, de Calahorra; Antonio Delgado Calvete, de Arnedo; Aurelio Prudencio, de Calahorra; Beato J. Hermosilla, de Santo Domingo; Bretón de los Herreros; Caballero de la Rosa; Cervantes, de Fuenmayor; CRA Alto Cidacos; CRA Cameros Nuevo; CRA Cuenca del Najerilla; CRA Entrevalles; CRA Entreviñas; CRA Las Cuatro Villas; CRA Valle Oja Tirón; CRA Vista la Hez; Doctor Castroviejo; Duquesa de la Victoria; Eduardo González Gallarza, de Lardero; Eduardo González Gallarza, de Rincón de Soto; El Arco; General Espartero; Gonzalo de Berceo, de Villamediana de Iregua; Gonzalo de Berceo; Gregoria Artacho, de Cenicero; Juan Yagüe; La Estación, de Arnedo; La Guindalera; Las Gaunas; Madre de Dios; Milenario de la Lengua; Ntra. Sra. De la Vega, de Haro; Ntra. Sra. del Sagrario, de Navarrete; Obispo Blanco Nájera; Obispo Ezequiel Moreno, de Alfaro; Quintiliano, de Calahorra; Sáenz de Tejada, de Quel; San Felices de Bilibio, de Haro; San Fernando, de Nájera; San Francisco; San Pelayo, de Baños de Río Tobía; San Pío X; Sancho III El Mayor, de Nájera; Siete Infantes de Lara; Varia; Vélez de Guevara; Vicente Ochoa; Villa Patro; Vuelo Madrid Manila.

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