Crisis del Coronavirus

Los vecinos ‘juzgan’ la nueva Sagasta: «Toda novedad implica detractores»

Gonzalo de Berceo, Fundición, 8 de Marzo, República Argentina o Sagasta han sido algunas de las calles que se han ‘adornado’ con colores durante los últimos días. En concreto, la calzada de esta última se ha teñido de azul y llenado de círculos que no han pasado desapercibidos para ningún transeúnte, intentando encontrar explicación a su finalidad con todo tipo de teorías.

«Esta calle tiene mucha vida nocturna, por lo que creo que los círculos señalan dónde deben colocarse las cuadrillas a la hora de salir de los bares y delimitan dónde tienen que reunirse cada uno para guardar la distancia de seguridad», aventura una vecina del entorno. «Además así facilitan la tarea al servicio de limpieza, quedando los restos del botellón dentro de los círculos», apunta.

Nada más lejos de la realidad. La ciudadana solo se ha acercado en un aspecto y es en la distancia de seguridad. Esta reforma se inserta dentro del programa ‘Calles abiertas’, impulsado desde la concejalía de Desarrollo Urbano Sostenible, y tiene como objetivo garantizar a los peatones una distancia de seguridad en aceras estrechas, pudiendo descender a la calzada y advirtiendo a los coches que reduzcan la velocidad y extremen la precaución.

«Me parece una medida excelente», opina un transeúnte, Carlos Zaldívar. «La ciudad debe de ser para los peatones, pero al tratarse de una medida innovadora, va a encontrar detractores, como sucede siempre que se impulsa algo nuevo», valora.

Carlos Zaldívar, pasea por calle Sagasta. /Foto: Nuria Pajares

Jesús se suma a esta opinión: «Tengo un amigo que trabaja en el Ayuntamiento y ya me había explicado lo que estaban haciendo, por lo que no me ha causado confusión. Me parece bien toda medida que sirva para ganar espacio para el peatón», subraya.

Vecinos paseando por Sagasta. /Foto: Nuria Pajares

Pero no todo es comprensión. Luis y Sara dicen no encontrar sentido al nuevo código de colores y expresan, además, que «no resulta una medida útil para personas con discapacidad visual o física», al no haberse habilitado rampas para el descenso a la calzada.

Pilar Criado y Joaquín Yangüela se suman a la postura de la incertidumbre, admitiendo no saber qué significaban los nuevos trazos. «Espero, por lo menos, que sirva para evitar el uso sin sentido del coche y mantengamos los niveles de calidad del aire que hubo durante el confinamiento», desea Criado.

Joaquín Yangüela y Pilar Criado pasean por Sagasta. /Foto: Nuria Pajares

«Las pintadas, para las galerías»

Rosa y Merche miran la calzada de manera crítica y admiten no entender «de qué manera esta medida ayudará a los peatones a ganar espacio». «Nos parece una iniciativa muy tonta, el confinamiento debía de tener unas normas, pero se están tomando medidas demenciales», critican ambas. «Las pintadas, para las galerías».

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