La Rioja

Los dos parlamentos

Hemos perdido la noción del tiempo. Ya no sabemos qué es el ayer ni el hoy ni el mañana. Ni mucho menos el mes pasado o el 8 de marzo por decir una fecha al azar. El COVID-19 ha cambiado nuestros relojes biológicos y nuestra escala de valores. Todo por un tiemplo, claro, no vayamos ahora a volvernos mejores personas y a tomarnos la vida como hippies de los años 60. Por eso no sabemos tampoco cuándo hemos aprendido las cosas o la última vez que vimos a esa persona que tanto echamos de menos. ¿Te acuerdas de cuándo aprendiste a leer? ¿A sumar? ¿A multiplicar? ¿A andar en bici? ¿A nadar? ¿A comer con cuchillo y tenedor? ¿A controlar el esfínter?

A mí me pasa un poco con todo. He perdido todas las referencias temporales. Y dando vueltas al Pleno del Parlamento de este jueves, me he dado cuenta de que ya no me acuerdo de cuándo me enteré de que hay un hombre en España que lo hace todo. En realidad, «siempre» he pensado que hay ‘dos españas’. Por tanto, debería haber dos hombres que lo hicieran todo. Uno en cada una y Dios en la de todos. Y digo «siempre» porque tampoco recuerdo cuándo me di cuenta de que nuestro país es incorregible para lo bueno y para lo malo. Me quedé con ese término, creo, allá por el Bachillerato, cuando también empecé a comprender que «siempre» me dolería España y que lo importante no era vencer sino convencer. Unamuno, claro.

Con tanto pensamiento teórico y tanta reflexión en tiempos del COVID-19, también me he dado cuenta de que nos gusta dividir en dos partes cualquier asunto para hacerlo más simple, entendible y llevadero. Hay que huir de los temas complejos para no tener que pensar en una escala de grises que nos atormente. Blanco o negro. Bueno o malo. Frío o caliente. Sol o sombra. Abierto o cerrado. Izquierda o derecha. Facha o comunista. He decidido hacer lo mismo con mi querido Parlamento, claro.

El Parlamento de La Rioja también podemos separarlo en dos partes según el asunto que elijamos. Veamos. Nuestra Cámara podría dividirse entre quienes han vuelto más morenos del confinamiento y los que no. Es decir, Alberto Reyes (Ciudadanos) y todos los demás. Una terraza y paseos con un crío deben tener la culpa. Más divisiones: los que han pasado por la peluquería esta semana y los que han hecho lo que han podido con sus greñas. Es decir, el consejero José Luis Rubio y todos los demás. Otra: los que se quitan los guantes y quien parece que va a robar un huevo de Fabergé. Es decir, Pablo Baena (Ciudadanos) y todos los demás.

La última y más importante, por aquello de que en estas crónicas nos suele preocupar la política y sus avatares riojanos: los que apoyan al Gobierno y los que no. Es decir, el PP y todos los demás. ¡Sorpresa! La crisis sanitaria ha llevado a Ciudadanos a posiciones más cercanas al PSOE (a nivel nacional han apoyado el estado de alarma) y el tono de Baena hacia Concha Andreu ha bajado tantos tonos que recuerda al David Bustamante de Operación Triunfo. Crítica constructiva de la formación naranja y apuesta por sumar en busca del centro perdido y la influencia aún más perdida.

Lo que suele ocurrir con hacer simple lo complejo es que la realidad te pone siempre rápido en tu sitio. Por ejemplo, decíamos que todos apoyan al Gobierno salvo el PP, pero Henar Moreno (IU) se encargó de destacar este jueves que sigue siendo el azote del exconvento de La Merced. Alberto Bretón puede dar fe de ello. «Recuerde quién le he traído hasta aquí y a quién se debe», le dijo a Andreu. Y atrévete a decirle algo sobre eso, que se sabe en propiedad de las llaves de los presupuestos y la gobernabilidad después de que Raquel Romero (Podemos) lograra su ansiada Consejería.

Hubo otra escala de grises durante la sesión de esas que nos atormentan. Fue protagonizada por la presidenta antes de tomar por última vez la palabra en el atril central. Mensaje en clave PSOE que sólo en Martínez Zaporta entienden porque para ellos era el discurso. Palabras de agradecimiento para la labor desempeñada por Francisco Ocón y todos los directores generales de su Consejería, primero. Aplauso para la consejera de Servicios Sociales, Ana Santos, después. El más largo. El más sentido por diputados y público asistente. Y en su escaño, impertérrita la socialista. «Quiero agradecer personalmente, en la persona de Ana Santos, el trabajo, las horas de sueño quitadas, los disgustos… las faltas de entendimiento, a veces, en los momentos críticos. Su trabajo es intachable».

Dos españas y dos parlamentos. Ojalá todo fuera tan simple como para dividirlo en dos partes. Que nos lo explique Fernando Simón.

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