Agricultura

Alarma agrícola: «El precio de la uva podría ser menor o semejante al de 2018»

Alarma agrícola: «El precio de la uva podría ser menor o semejante al de 2018»

El secretario general (izquierda) y el presidente (derecha) de ARAG-ASAJA, Igor Fonseca y Eduardo Pérez, respectivamente

«Acuciadas sequías, descenso de los precios, daños de la fauna silvestre en los cultivos, aranceles y amenazas exteriores, acuerdo con Mercosur, menos financiación para los seguros agrarios…». Un 2019 «en blanco y preocupante» que el sindicato agrario ARAG-ASAJA prefiere «olvidar». Así lo ha reseñado su presidente, Eduardo Pérez, en compañía del secretario general, Igor Fonseca, durante el balance agrario anual presentado este jueves.

Entre las principales quejas expuestas, Fonseca ha aludido a los «bajos precios a los que se van a pagar las uvas de 2019 a pesar de haber sido una campaña de una calidad excelente». Unos precios que el sindicato estima que podrán ser «inferiores o, como mucho, semejantes a los de 2018», donde la uva tinta se pagó a 95 céntimos, mientras que la blanca se sitúo en los 75 céntimos, algo «escandaloso e injustificado con las características de la cosecha». A la espera de publicarse los datos oficiales, ASAJA estima que «los datos de comercialización empatarían con los de 2018».

Pérez incide en la importancia de la agricultura como factor clave en la encomia regional, «tal como refleja los datos del Instituto de Estadística de La Rioja donde se señala que el sector agrario ha cerrado el 2019 aportando un 6,1 por ciento al PIB frente al 2,8 de la media nacional». En este sentido, el presidente ha destacado la «precariedad de los agricultores y ganaderos cuya renta nacional ha descendido más de un ocho por ciento respecto al 2018, mientras que la de los profesionales del campo es un 37 por ciento menor a la media nacional».

ASAJA reclama, por tanto, la actuación del Ejecutivo regional para hace frente a los retos que plantea el sector. Entre ellos, destacan la «defensa del sector vitivinícola, la incorporación de jóvenes, la implantación de medidas contra los daños ocasionados por la fauna silvestre, un tratamiento fiscal que favorezca a las explotaciones familiares profesionales y un presupuesto que financie la PAC con el fin de primar a los verdaderos profesionales y preservar la actividad y rentabilidad en los pueblos».

Malestar agrícola

El secretario general se ha referido a las deficiencias que sufren el resto de cultivos: «El champiñón, el segundo cultivo en términos de importancia económica, se está pagando algo similar a lo que se recibía hace quince años, a pesar de la cantidad de empleo que genera. Los precios del cereal, cultivo cuyo crecimiento se vio ralentizado en 2019 a causa de la climatología adversa y aprovechado por la fauna silvestre, se sitúan, sin embargo, en cifras equivalentes a las de hace treinta o cuarenta años».

La remolacha azucarera, por su parte, «descendió en 2019 hasta un cuarenta por ciento su superficie sembrada y en un 30 por ciento el número de agricultores que trabajan este cultivo, aunque se prevé una cosecha bastante mejo que que la anterior», ha señalado Fonseca. Al «problema estructural del exceso de oferta» palpable en la fruta de hueso se suma la situación de la fruta de pepita, donde el manzano redujo su superficie en un cuarenta por ciento, mientras que el peral la incrementaba en un veinte, aunque sufriendo «intensamente» las consecuencias del foco bacteriano.

Solo crece el bovino extensivo

Mientras, el sector ganadero se mantiene a la baja de forma «drástica» en lo que respecta a sus censos, a excepción del bovino extensivo, que ha crecido gracias a que presenta unos costes diferentes y un manejo más sencillo. «Corremos el riesgo, por tanto, de ir hacia la monoespecie», lamenta Fonseca. El porcino intensivo cayó un dieciocho por ciento; el sector avícola, un cinco por ciento; los cebaderos de bovino, un sesenta por ciento; y el ovino caprino extensivo, un 51 por ciento.

Todos ellos con el factor común de una caída de los precios respecto al año anterior, aunque vuelve a salvarse un sector por cuestiones ajenas. «El porcino se está beneficiando de la situación de crisis mundial generada por la peste porcina africana que está afectando al mercado asiático, pero si no fuera por ello, presentaría las mismas tendencias. Una situación nada optimista», apunta el secretario general.

Pérez apela al «compromiso institucional» para aplicar nuevas políticas agrarias y rurales que permitan afrontar los retos de 2020 en el campo riojano como medida para hacer frente también al fenómeno de la despoblación rural : «Los profesionales que más estamos haciendo y más podemos hacer por el medio rural somos los agricultores y ganaderos, porque sin nosotros, la España vacía se vaciará del todo».

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