Firmas

La fiesta de la demagogia

No paramos de celebrar. Vaya carrusel de brindis. Y todavía nos queda la Navidad, que ya está a la vuelta de la esquina. Vayan escribiendo la carta a los Reyes Magos, que llegan en esta temporada política con altos cargos bajo el brazo para todos. Lo mismo tenemos el domingo una fiesta de la democracia que cuatro días más tarde, por este jueves, una fiesta de la demagogia. El anfitrión de la insigne propuesta: Jesús Ángel Garrido.

Hay que reconocerle una cosa al portavoz del PP en el Parlamento: sabe montárselo siempre a lo grande. Adquiriendo cada vez más protagonismo en las filas populares, algún día tenía que cometer el típico patinazo, esa fiesta familiar llena de niños dando guerra a la que vas por obligación y en la que terminas sentado al fondo dando con las existencias de cerveza. El 26 de mayo es su cumpleaños. El año pasado, Cuca Gamarra le montó un desfile de las fuerzas armadas en Logroño para celebrarlo. Este año, Pedro Sánchez le organizó una cita con las urnas. Y tras la repetición electoral del 10-N, la fiesta de la demagogia en el antiguo Convento de La Merced este jueves.

Llegado el tercer párrafo, se preguntará el asiduo lector a qué se refiere el cronista con esa fiesta. Lo explicaremos brevemente. Pregunta de Jesús Ángel Garrido al consejero de Educación, Luis Cacho, «relativa a si es compatible pretender ser el ‘consejero del consenso’ en educación cuando su Gobierno está condicionado por Izquierda Unida, y su diputada, Henar Moreno, reconoció el 27 de Agosto que ‘las familias no tienen el derecho a educar a sus hijos'». Y entonces, los ojos se le abren a uno como puertas de una catedral después de una boda. ¿Es posible que haya dicho eso Henar Moreno? Con estos comunistas nunca se sabe.

¡Pastor! ¡Más periodismo! ¡Saca el pactómetr…! ¡No! ¡El fast check! ¡Periodismo! ¡Pastoooooor! ¿Dijo Henar Moreno esas palabras? Veamos la intervención de la diputada de IU del pasado 27 de agosto: «Las familias no tienen el derecho a educar a sus hijos en el odio. No tienen el derecho a educar a sus hijos y esto no lo estoy diciendo (evidentemente) por la escuela concertada, que supongo que harán demagogia, sino por el escándalo que le provoca al señor Garrido hablar de dar formación en libertad afectivo-sexual».

«La pregunta está bien formulada y la cita está sacada literalmente del diario de sesiones», ha explicado el portavoz del PP, consciente ya en ese momento de que igual se le había ido la mano con el corte en las declaraciones de Moreno.

El primer error siempre lo perdonamos. No pasa nada. Al menos, hay motivos para escribir una crónica en una nueva sesión que no pasará a la historia de la política riojana, salvo por saber que Celso González ha sido catalogado por la oposición como el ‘hooligan’ del Gobierno de Concha Andreu. Y eso que todavía no ha presentado los presupuestos. Veremos entonces. Es tiempo de decisiones radicales. La revolución de las instituciones. Y el principio: poner recipientes de acero inoxidable en vez de botellines de agua para los diputados. Será un éxito que no se los acaben tirando a la cabeza.

Y ahí, en esa última frase, mi ración de demagogia. Que no sea por falta de ganas a la hora de celebrar. En cuanto a medidas populistas, lanzo ideas: sustituir los botellines de agua por botas de vino o botijos. Hay que riojanizar las instituciones. Y gozar. Siempre gozar.

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