La Rioja

El «complicado» reto de cerrar la herida de una vez por todas

REPORTAJE | En La Rioja aún quedan por localizar los restos de 700 de las dos mil víctimas de la Guerra Civil y el franquismo

Esta no es una historia de ideologías, aunque la ideología esté detrás de su origen. No pretende despertar ninguna especie de odio, aunque el odio fuera el detonante de los versos más tristes de esta historia. Estos son los vestigios de una Historia, la de España y la de La Rioja, manchada con lamparones de sangre que el paso del tiempo ha ido resecando hasta convertir en un imposible devolver la tela a su estado original.

La Guerra Civil dejó en La Rioja un bochorno del tamaño de dos mil cadáveres, aunque el frente quedara lejos de la región. Lo pasado, pasado está, con una única salvedad. No existen heridas que cicatricen hasta que se ha curado el último punto y en la comunidad hay 700 familias que no encuentran el trazo del hilo que las sutura.

De su pasado solo quedan vagos recuerdos y nada más. Ni una lápida sobre la que llorar ni un metro cuadrado sobre el que dejar un ramo de flores en la fecha más triste de cada año. Este reportaje no tiene mayor pretensión que la de ofrecer una fotografía aséptica sobre el estado actual de la Memoria Histórica en La Rioja. No persigue culpables ni firmar condenas. No quiere reabrir heridas sino cerrarlas a perpetuidad, algo que solo es posible cuando la última de las familias recibe unos restos que cuidar y proteger.

Una mujer trabaja en la exhumación de un cadáver en la fosa común de Viguera. | FOTO: Luis Brox

Alrededor de 700 cuerpos yacen bajo tierra en puntos indeterminados de La Rioja. Son algo más de la mitad de cuantos ya han sido recuperados por sus seres queridos. Se podría decir que lo más difícil ya está hecho, pero sería incurrir en un error. «No se puede horadar un monte para ver si encontramos restos; debemos tener unas ciertas evidencias que no son fáciles de conseguir», señala Jesús Vicente Aguirre, miembro destacado de la asociación para la preservación de la Memoria Histórica ‘La Barranca‘.

Ojalá todo fuese tan sencillo como contar con un plano que indicara el lugar inequívoco con una gran equis. No es una metáfora. El Ministerio de Justicia dispone de un ‘mapa de fosas’ que puede consultarse desde su página web. Sin embargo, para Aguirre se trata de un trabajo que «no se corresponde en absoluto con la realidad». «Es incompleto y en algunos casos, además, es difícil de entender porque se mezclan las personas enterradas en esa fosa con las que murieron en ese municipio», añade.

Exhumación de la fosa de La Pedraja (Burgos), donde se hallaron 54 víctimas riojanas. | FOTO: Familiares/Aranzadi

Y lo dice con conocimiento de causa, pues en el año 2009 él mismo elaboró un informe en el que detallaba todas sus indagaciones sobre el efecto de la guerra y la represión en La Rioja para que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero editase el citado mapa. En este enlace puede consultar el documento completo que entregó ‘La Barranca’ a las autoridades en su momento.

Así, agregando los datos del informe omitidos por el Ministerio para elaborar el citado mapa, NueveCuatroUno ha confeccionado el siguiente plano interactivo. En él puede consultarse tanto el estado actual de las fosas comunes de La Rioja como el número de asesinados por la represión en todos los municipios de los que se tiene constancia a fecha de hoy. *Pinche en la esquina superior izquierda para seleccionar cada uno de los mapas

La represión franquista en La Rioja

En su informe (titulado ‘Datos para un mapa de fosas en La Rioja’), Aguirre desglosa el efecto de la represión franquista en la -entonces- Provincia de Logroño, que se saldó con 1.997 muertes, más de un millar de ellas en los trágicos meses agosto y septiembre de 1936.

En los siguientes gráficos se resume parte de estos datos.

Lo que queda por hacer

A juicio de Jesús Vicente Aguirre, es mucho lo que se ha hecho para dignificar a los asesinados durante la guerra, pero es mucho aún lo que resta por hacer. «Por muy duro que parezca, de las 700 personas que nos quedan por encontrar podríamos llegar a intervenir para localizar a una persona concreta o a pequeños grupos, pero no debemos creer que por poner un dinero o la señal en algún sitio vamos a tener un acceso fácil a encontrarlos», sostiene.

A ello contribuye que desde 2011 se cerrara desde Moncloa el grifo que dota de recursos a la Ley de Memoria Histórica (vigente desde 2007) y las familias que desean localizar a sus antepasados deban financiar a título personal unas prospecciones cuyo coste abarca más de tres cifras.

Foto histórica de La Barranca, previa a convertirse en Memorial. | Fotografía restaurada por Luis Brox

No obstante, no se resigna a quedarse de brazos cruzados y defiende que «el Gobierno de La Rioja debería habilitar una ‘oficina’ que centralizara todos los recursos necesarios para encontrar los restos que aún nos quedan». Debería ser, en su opinión, «un lugar en el que quedara recogida la voluntad de encontrar la verdad para, a partir de ahí, trabajar con tranquilidad para encontrar resultados siempre interesantes pero no espectaculares».

«Este es un tema muy complicado y para solucionarlo hay que sentirlo, hay que conocerlo y hay que trabajarlo caso a caso; por supuesto que hace falta dinero y voluntad política, pero lo fundamental es el sentimiento y el conocimiento», concluye.

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