La Rioja

La papelera ‘loca’ que tiene revolucionada a Duquesa de la Victoria

Las papeleras son los elementos del mobiliario urbano más dóciles que existen. Introducimos todo tipo de desechos por su boca y lo encajan sin decir ni mu. O al menos por el momento, porque hay en Logroño una papelera que tiene a media ciudad (la que todavía no ha perdido la inocencia) revolucionada al volverse loca cuando engulle porquería.

Está en la intersección de la calle Duquesa de la Victoria con Padre Claret, frente al acceso a una tienda de golosinas en la que trabaja su creador, José Casis. La singularidad de este elemento urbano es que al dejar la basura en su interior se vuelve loco. Literalmente. Sus ojos empiezan a guiñar y sus extremidades se agitan en señal de agradecimiento. Por algo esta papelera tiene a bien ser la más ‘tragona’ de la calle.

«Está inspirada en el clásico juego de sacarle cara a los objetos; vi un día la papelera y se me ocurrió personalizarla un poco», explica Casis, quien le colocó dos globos a modo de brazos, otros dos por piernas y dos ojos saltones en la parte superior. «Gustó mucho, los niños venían y, como he estudiado algo de electrónica y tengo una impresora 3D me dije ‘vamos a dar un paso más'».

Así, hace tres días diseñó e instaló el mecanismo para conseguir que los ojos guiñaran y el aliciente para arrojarle basura fuera total, activando con un mando a distancia la ‘locura’ de la papelera. «Ahora hay niños que vienen corriendo a darle de comer», apunta, señalando que «al principio le daba miedo a alguno, hasta que les animaba a hacerle cosquillas para que moviera los ojos.

Pese a la algarabía infantil que se apelotona frente a la tienda de golosinas, José Casis no se da por satisfecho: «Esta es la primera personalización y para el próximo año prometo que va a interactuar con la gente; le voy a instalar un sesor de proximidad para que reaccione cuando haya personas cerca». Además, explica que su mecanismo «está colocado con unos imanes, porque no se trata de destruir el mobiliario urbano sino de interactuar con la gente respetando el entorno y haciéndolo un poco más divertido».

Una esquina especial
Las peripecias del ‘padre’ de la papelera loca no pasan desapercibidas para los vecinos de la zona. Para muchos, la esquina en la que se encuentra es la más divertida de Logroño por las figuras que instala la tienda de chucherías regularmente. Unas veces por simple diversión y otras con mensaje (como en las elecciones norteamericanas o el Día Internacional del Cáncer de Mama) esa acera cobra vida propia y antes de convertirse en autómata la papelera ya tenía amigos muy especiales.

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