Las ciudades van cambiando poco a poco: comercios de toda la vida que desaparecen, bares con distintas ofertas, multinacionales que llenan de brillos las calles y comercios que surgen a las nuevas necesidades de la población. Un ejemplo de ello son las lavanderías autoservicios que han crecido de una manera muy significativa en Logroño y parte de La Rioja.
Actualmente, la Comunidad Autónoma cuenta con un total de 3o locales de este tipo, de los cuales 18 están en la capital riojana. La mayoría de estas lavanderías se sitúan en las zonas de las ciudades y en los nuevos barrios jóvenes de la ciudad. La primera lavandería autoservicio que se creó en nuestra comunidad se remonta a más de doce años atrás, en la calle Marqués de Murrieta, abriendo camino hacia un nuevo modelo de negocio.
Violeta es una de las dueñas de dos de estos locales en Logroño. Ella fue una de las primeras que introdujo este servicio a la capital por que «lo vio en otras ciudades de España y creía que podía ser una oportunidad de negocio». «En mi caso fue fácil ya que yo tenía dos locales pequeños y es sencillo crearlos», apunta.
Uno de los grandes beneficios es el «poco trabajo que crea este tipo de negocio». «El número de incidencias que se registran en un mes es mínimo. El mes pasado tan solo tuve que interceder en dos cosas, y eso es comodísimo», sostiene. Sin embargo, estos negocios se han puesto de modas y cada mes aparece un nuevo local. Para Violeta, «la competencia ha aumentado mucho, pero también ha aumentado mucho la cantidad de usuarios que lo utilizan».

Pese a que la mayoría de ellas están en la capital, hay muchos más municipios que ya empiezan a tener presencia de estos nuevos locales, como es el caso de Calahorra. Sonia Maturana instaló hace un año una nueva lavandería autoservicio y confiesa estar «muy contenta». «El esfuerzo es casi mínimo y la retribución es de casi un sueldo». «Mi única preocupación es estar cerca del teléfono por si ocurre algo», apunta Maturana.
La afluencia en estos locales supone una media de entre 20 y 30 personas al día. Los servicios están disponibles desde diez euros las lavadoras grandes y cinco euros las pequeñas. «Muchos de los usuarios que utilizan estas instalaciones son personas que comparten piso y no tienen lavadoras para todos. Otros las utilizan para lavar ropa de invierno que siempre es más pesada. Ahora se nota mucho un repunte por el cambio de armario, la gente se pone a limpiar todo lo que tiene y acuden de manera frecuente a estas lavadoras con más capacidad», sostiene Sonia.
«Siempre viene bien para el barrio»
Estos nuevos locales han sido, en su mayoría, bien recibidos por parte de los vecinos del barrio. Juan Martínez es uno de los vecinos de la calle Vitoria que utiliza «de vez en cuando» estas instalaciones. «Justo salgo ahora porque hemos cambiado el edredón, y para estas cosas tan pesadas siempre venimos aquí para no fastidiar nuestra lavadora», justifica el vecino. Otro de los beneficios que argumenta es la de lavar y secar en el mismo servicio: «Cuando tienes un edredón, el hecho de secarlo se vuelve un poco tedioso y estas máquinas son perfectas».

Otro usuario de las lavanderías es Abul Kraim. Él vive en un piso compartido en la calle Saturnino Ulargui y cerca de su casa tiene un servicio de lavandería. «Yo no puedo lavar la ropa en casa porque no tenemos lavadora. Por eso todos los inquilinos del piso venimos a esta lavandería para lavar y secar nuestra ropa una vez a la semana», confiesa Kraim. Para él es una forma de poder lavar su ropa de forma cómoda.
Las lavanderías autoservicio son, sin lugar a dudas, los nuevos modelos de negocios que constituyen ya una realidad en los antiguos y nuevos barrios de los municipios riojanos, aunque estas instalaciones ya no son las mismas que hace años: a las lavadoras se suman los autovending y lockers para completar la oferta de estos locales que conforma nuevas realidades de hábitos y consumos ya instaurados en La Rioja.


