En una esquina de Madre de Dios, La Verbena ya ha empezado a escribir su propia historia. Melania Teixeira ha levantado la persiana de un proyecto que llevaba tiempo tomando forma en su cabeza y que ahora se despliega entre hilos, telas, estanterías, talleres y muchas ganas de crear comunidad. El nuevo espacio nace con vocación de tienda, taller, club, sala de exposiciones y refugio cultural. Y todo, cosido con una misma idea: que «Logroño tenga un lugar donde volver a hacer cosas con las manos. Un espacio de paso donde lo mejor sea encontrarse a uno mismo y con los demás».
La Verbena abre sus puertas en el número 54 de la calle Madre de Dios, junto a la rotonda del Hotel AC, y lo hace con el apellido Crafts and Lab. Un nombre algo internacional que esconde el mayor deseo de Melania, el de hacer barrio. «No quería que el proyecto viviera necesariamente en el centro ni que estuviera pensado solo para quien pasa por Logroño de visita. Los barrios también tienen derecho a tener tiendas bonitas». Porque esta joven defiende que «no todo tiene que estar enfocado al turista, sino a dar vida a los barrios, a la gente que habita la ciudad, que últimamente somos los grandes olvidados».

FOTO: Adrián Cuesta
Cuando volvió de Madrid, su primera intención fue montar en Calahorra un espacio similar al que ahora inaugura en Logroño. Después la vida la llevó por otro camino, creó una marca de ropa, trabajó durante años en la recreación histórica y encontró en el bordado una forma de expresión más libre. Ahora, con una mezcla de vértigo y entusiasmo, da el salto. «Tengo un 50 por ciento de ilusión y un 50 por ciento de miedo pero si no lo intentas tampoco sabes si va a funcionar».
Ese miedo tiene también que ver con la situación que vive Logroño sobre todo en los últimos años. En un tiempo en el que muchas persianas bajan, que alguien decida abrir un espacio nuevo parece casi un acto de valentía. Pero la oportunidad apareció en forma de local y decidió no pensárselo más. «Después de tantísimo tiempo buscando, me encajó y dije: pues ya está. Esto tiene que ser una señal».
La Verbena será, por un lado, una tienda especializada en materiales de bordado, costura, crochet y crafts. No una tienda cualquiera, sino un lugar donde encontrar productos escogidos, probados y recomendados desde la experiencia. «Yo no recomiendo ni vendo nada que no haya probado antes. Lo que ofrezco son las cosas que a mí realmente me gustan y me funcionan». Habrá bastidores, hilos, libros, herramientas y materiales específicos, algunos difíciles de encontrar en comercios habituales. «No me caso con ninguna marca. Yo pruebo y luego vendo lo que pruebo».

FOTO: Adrián Cuesta
Pero La Verbena no quiere limitarse a vender. Será también la sede del club de bordado que Melania puso en marcha hace ya un año y que hasta ahora funcionaba desde casa. Ese club, del que forman parte mujeres de edades y perfiles muy distintos, se ha convertido en algo más que una clase. «Se ha creado un ambiente tan bonito que se ha convertido como en un refugio para todas». A partir de ahora, ese refugio tendrá local propio.
El espacio acogerá talleres monográficos de bordado, punch needle, crochet, costura creativa y otras disciplinas vinculadas a la artesanía y la creación manual. También habrá clases continuadas de costura creativa, talleres familiares, propuestas artísticas y una fórmula más flexible para quienes no puedan comprometerse cada semana: ‘La hora suelta’, una sesión individual o puntual para aprender una técnica, resolver dudas o arrancar un proyecto propio.
Además, Melania quiere que La Verbena sea un lugar abierto a otros creadores. Su idea es invitar a talleristas nómadas, artistas que viajan por Europa y profesionales de distintas disciplinas para traer a Logroño propuestas diferentes. «No me interesa tener mucho, sino tener bien». Por eso busca talleres que no sean una repetición de lo que ya existe en la ciudad, sino experiencias concretas, cuidadas y especiales. «Me apetece mucho traer artistas que están girando por el mundo».

El espacio contará también con exposiciones artísticas que cambiarán cada dos meses. La intención es que las paredes de La Verbena estén vivas y que otros artistas encuentren allí un lugar donde mostrar su trabajo. Bordado, pintura, ilustración, artesanía…, cualquier lenguaje que dialogue con lo manual y lo creativo tendrá cabida en este pequeño laboratorio de barrio.
En el fondo, todo el proyecto nace de una misma intuición: que volver a lo manual no es una moda pasajera, sino una necesidad. Melania lo ve cada semana en sus alumnas y también en los más jóvenes. Hace poco impartió un taller de bordado en el instituto Batalla de Clavijo y salió convencida de que estas técnicas tienen mucho futuro. Estamos perdiendo mucho la raíz y no nos damos cuenta de que si no hay raíz, no hay planta».
Para ella, bordar, coser o hacer crochet no consiste únicamente en aprender una puntada. Tiene que ver con parar, concentrarse, dejar el móvil a un lado y compartir tiempo real con otras personas. «Cuando coses y tienes ocupadas las manos, conectas la mente de otra manera, tanto contigo mismo como con las personas que te rodean». Esa es la filosofía que quiere llevar ahora a su nuevo local: un espacio donde los materiales importen, pero también las conversaciones.


