Cultura y Sociedad

Ezcaray Fest, la fiesta de Siloé y la ‘casi boda’ riojana de Dani Fernández

Dani Fernández, durante su actuación en el Ezcaray Fest. FOTO: Luis Carbonell/ Ezcaray Fest

Ezcaray, vestida de verano y de frío (8 grados durante el último concierto en pleno agosto que demuestran por qué la gente cansada del calor la elige para sus vacaciones), se convirtió este viernes en un hervidero de música y emociones. La quinta edición del Ezcaray Fest arrancó con un lleno absoluto y con ese sabor único que solo un festival de pueblo, pequeño en dimensiones pero gigante en alma, sabe regalar. Un evento que no busca crecer sin medida, sino que entiende que su esencia está en mantenerse en el centro de la villa, abrazado por sus calles, respetando su ritmo y su gente. Ese es, quizá, su secreto: un ambiente de casa donde es difícil no encontrarte con alguien conocido y que resulta complicado lograr en otro sitio.

Desde el primer acorde, la plaza se convirtió en un universo compartido. Veintiuno abrió la noche con la frescura de su repertorio; Siloé desplegó su pop electrónico como un viaje sonoro que envolvió a todos (el mejor de los tres conciertos, para muchos); y entre medias, el arnedano César Gallard, que mantuvo el pulso de la fiesta con sus mezclas, haciendo bailar hasta al último rincón y hasta última hora.

La gran traca de la noche llegó con Dani Fernández, que ofreció el concierto más esperado. El cantante se declaró enamorado del festival y de la villa: «Nos faltó nada para casarnos aquí, pero no pudo ser», confesó entre canciones, para después elogiar la belleza de Ezcaray, «uno de los pueblos más bonitos de España», y rendirse a su gastronomía, con guiños a las croquetas de Francis Paniego o a los platos del Masip. El cantante prometió alargar su estancia unos días más por los pueblos de la sierra, porque «quiero seguir disfrutando de esta, que es como mi casa, y de mi gente, que sois vosotros; qué gusto ver tanta cara conocida».

FOTO: Luis Carbonell/ Ezcaray Fest.

La conexión del artista con Ezcaray se entendió desde el minuto uno. «Queríamos estar aquí y aquí estamos». Cada tema se coreó a pleno pulmón, cada estribillo se transformó en un grito común y su show terminó siendo una auténtica celebración multitudinaria. En estado de gracia, Fernández confirmó por qué es una de las voces más especiales de la música española actual.

FOTO: Luis Carbonell/ Ezcaray Fest.

Todo ello en un festival que no busca ser masivo, busca ser especial. Y lo consigue. Porque su éxito no está en las cifras —aunque llenó hasta la última plaza hotelera, cada casa rural, cada apartamento y hasta el último hueco para aparcar en la sierra—, sino en conectar con un público que sabe a dónde va. Quien viene a Ezcaray viene a descubrir: a dejarse sorprender y a confirmar el trabajo bien hecho. Esa es otra de sus claves: tener el olfato para adivinar qué será lo que funcione en los meses siguientes. Y traerlo aquí, al corazón de la sierra riojana. El año pasado Arde Bogotá. Este año Dani Fernández.

Una cita hecha con buen gusto. Festival boutique lo llaman los organizadores y razón no les falta. Con un cartel medido y escogido como se escoge un vino especial: no por cantidad, sino por calidad. Porque el Ezcaray Fest evoca un final de verano distinto, una experiencia que trasciende lo musical. Porque allí no solo suenan canciones: suena la vida. Se goza cada tema, pero se goza también de manera respetuosa con el municipio, con la conciencia de que la música debe sumar, no invadir.

FOTO: Luis Carbonell/ Ezcaray Fest.

Y mientras aún resuenan los ecos de una primera jornada inolvidable, ya se sueña con lo que está por venir. Este sábado será el turno de Crystal Fighters, Iván Ferreiro y Besmaya, nombres que prometen una nueva avalancha de emociones. A la luz del día, los vermús musicales traerán los directo de Nunatak (sábado) y Yarea (domingo) para seguir llenando de melodía cada rincón de la villa. Ezcaray Fest sigue escribiendo una historia única, una historia de música con raíces, de verano en la montaña y de comunidad. Y aunque aún queda toda una jornada por delante, ya se trabaja con ilusión en el Ezcaray Fest 2026, porque hay festivales que se sueñan con tiempo, se preparan con mimo y se viven como un regalo irrepetible.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top